Bienvenida
Primero: ¡Hola, amigos!, luego expresar mi gratitud a aquellos que me siguen desde hace tiempo y abrirles las puertas de mi página a través de la cual nos comunicaremos.
Mi idea es no cortar este vínculo que nos une y que seguirá recorriendo nuestras emociones compartidas. Por lo tanto… los espero. María Cristina Berçaitz
¿Altri tempi?
Llegó y pulsó el timbre. Nadie respondió. Esperó. Una vecina asomó su cara asustada.
–No están… los mejicanos se fueron. Escaparon…Volvieron a su país.
–Pero… hace tres horas me invitó a venir. Las nenas jugarían con mi hija…
–Les avisaron que llegaba el ejército a buscarlos.
Se dirigió, entonces, a la casa de Peter, el hijo del suizo. Pero tampoco había nadie.
–Los zurdos los venían a buscar, ¿sabés?, como el padre es empresario extranjero… lo querían llevar a la cárcel del pueblo–. Le explicó luego la maestra de los chicos.
Una tarde la detuvo el semáforo. Nunca más se supo de ella. Su padre era un Juez de la Nación.
Breve historia
Esa noche, bajo la espuma, la luna besó sus labios.
Micro relatos
Una mañana Dios se llamó a descanso.
Las estrellas y las aves se desconcertaron: ya no tenían el hilo conductor de sus vidas y, lo que era aún peor, no sabían si lo tendrían al día siguiente.
El sol, liberado, cinco veces apareció tras la montaña y cinco veces se ocultó.
La luna paseó su luz mortecina bajo las aguas del lago.
Los sauces de despeinaron junto al río mientras las luciérnagas, creyendo ser estrellas, se inmolaron contra el cielo.
El hombre hizo noche del día.
Dios, viendo el desorden general, decidió regresar, y todo retomó, una vez más, su monótona rutina.
María Cristina Berçaitz


