Última lluvia sobre Buenos Aires. Fernando Sánchez Zinny

Muy oscuro, casi pasmosamente oscuro… Caen gotas desperdigadas y el cielo gruñe a ratos. Y estalla un trueno como si el mundo se acabara y una lluvia espesa, violenta, define un diluvio grisáceo, que, a la distancia, en las esquinas, da la impresión de humear… Me acurruco procurando la protección de un umbral y entrecierro el paraguas; ya va a aflojar en unos minutos y entonces seguiré… La lluvia continúa, irregular y a veces, todavía, concentrada en rachas furiosas, como para subrayar los momentos en que el trueno reitera su estampido.
He vivido mucho y esto es algo de nuestros veranos que no ha cambiado; también he andado y vivido en unos cuantos lados, pero nunca en ninguno he visto estas lluvias de Buenos Aires, con el olor a ozono difumado sobre una planicie en que las fachadas parecen dibujos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.