Beirut, la eterna

¡Oh, Beyrouth! que otrora fuiste hermosa

hoy te muestras destrozada.

La guerra que sucede a la guerra

te acorrala,

los hombres que destruyen más que bombas

contigo se ensañaron.

Hoy muestras abiertas tus heridas,

ventanas que el fuego ennegreciera,

techos caídos, balcones destruidos

que cual bocas abiertas se devoran

todo el dolor y el llanto de tus hijos.

¡Oh, Beyrouth! que fuiste “la perla del oriente”

cual obstinada parra al suelo aferrada

insistes en vivir y

sobre escombros siembras esperanzas

y tiendes ropa limpia de barro y

sangre de tus hombres

entre las piedras destruidas de tus casas

mientras tus hijas acarician al obrero en la mañana,

mecen al retoño… y siembran esperanzas.

¡Oh, Beyruoth! Otra vez la vida surgirá

de tus entrañas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *