Pintora

Frente al lienzo en blanco uno se siente poderoso. Todo es posible.

Y luego el aroma del óleo que lo impregna todo. La textura del pincel sobre la tela y esa manera de ir cediendo, suavemente ante su presión, mientras el pincel deja su huella de color. Es una emoción intransferible, inefable.

Y luego la obra terminada. A veces con el agregado del trazo rápido y áspero de la espátula.

Estudié con el maestro del grabado Dohme, y con el maestro del óleo Carreño. Cada uno una personalidad, una forma distinta de hacer y de enseñar. Ambos grandes en lo suyo. Luego estudié en la Escuela Manuel Belgrano de donde egresé con el título de Maestra de Dibujo y Pintura.

Dos de mis obras, retratos de Miguel Ángel Berçaitz y Ricardo Levene (h), están expuestas a perpetuidad en el salón de Presidentes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Cuadros


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Esculturas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

grabados

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