{"id":1619,"date":"2018-06-28T23:39:29","date_gmt":"2018-06-28T23:39:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=1619"},"modified":"2018-06-28T23:44:03","modified_gmt":"2018-06-28T23:44:03","slug":"presencia-de-las-aves-en-la-literatura","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=1619","title":{"rendered":"Presencia de las aves en la literatura"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el principio Dios cre\u00f3 el Cielo y la tierra. Y el quinto d\u00eda cre\u00f3 las criaturas vivientes en las aguas y las aves que vuelan sobre la tierra.<\/p>\n<p>Y Dios regal\u00f3 al hombre toda la belleza que lo rodea, y que muchas veces no sabe apreciar.<\/p>\n<p>Pero s\u00ed la aprecian los poetas. Y los poetas se engrandecen con la obra de Dios. Las aves est\u00e1n presentes, de una u otra forma, siempre presentes. Vast\u00edsimos son los ejemplos que podemos hallar en la literatura.<\/p>\n<p>Desde Inca Garcilaso de la Vega que en Comentario Reales se explaya describiendo LAS AVES BRAVAS Y MANSAS DE TIERRA Y AGUA, hasta el muy actual Mario Benedetti quien en su poema ELEGIR MI PAISAJE dice en un fragmento:<br \/>\n<em>Aqu\u00ed hay p\u00e1jaros, lluvia, alguna muerte, \/ hojas secas, bocinas y nombres desolados, \/ nubes que van creciendo en mi ventana \/ mientras la humedad trae lamentos y moscas.<\/em><\/p>\n<p>En estos versos los p\u00e1jaros dan vida al paisaje que se debate entre la lluvia, la muerte y la desolaci\u00f3n. S\u00f3lo los p\u00e1jaros son la promesa dentro de un cuadro de lamentos en este poema del recuerdo.<\/p>\n<p>En cambio, en estos versos entra\u00f1ables de \u00abC\u00e1ntico Espiritual\u00bb de San Juan de la Cruz:<br \/>\n<em>Vu\u00e9lvete, paloma, \/ que el ciervo vulnerado \/ por el otero asoma \/ al aire de tu vuelo, y fresco toma. \/ Mi Amado, las monta\u00f1as, \/ los valles solitarios nemorosos, \/ las \u00ednsulas extra\u00f1as, \/ los r\u00edos sonorosos, \/ el silbo de los aires amorosos\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>Es la paloma que debe volver, como el recuerdo del pasado debe regresar para llenar el aire con su vuelo y confundirse en un paisaje de valles y de enso\u00f1aci\u00f3n. La paloma es la forma amorosa y material que vela, cuida y completa.<\/p>\n<p>El ave hoy es s\u00edmbolo inequ\u00edvoco de libertad, pero tambi\u00e9n representa la lujuria, la maldad y la m\u00e1s grande destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Oscar Wilde en su cuento \u201cEl Pr\u00edncipe Feliz\u201d, utiliza la golondrina como s\u00edmbolo de libertad y entrega abnegada hasta la muerte. La golondrina depone todo ego\u00edsmo, olvida su amor por el junco, lo material que la ata a la tierra, y deja de lado su instinto, que la obligar\u00eda a partir de inmediato hacia Egipto. Se transforma en mensajera del Pr\u00edncipe, y dolida por su tristeza entrega su vida en la b\u00fasqueda de un mundo mejor, m\u00e1s equitativo, m\u00e1s justo. Pero ese mundo no existe. Ambos, golondrina y pr\u00edncipe, protagonizan una bella historia en la que se destacan la entrega hacia quienes nada tienen. A ellos, despojados de toda vanidad, no les cabe otra cosa que el dar hasta morir. S\u00f3lo el amor vale.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dice Octavio Paz en su poema EL P\u00c1JARO:<\/p>\n<p><em>Y un p\u00e1jaro cant\u00f3, delgada flecha.<br \/>\n<\/em><em>Pecho de plata herido vibr\u00f3 el cielo,<br \/>\n<\/em><em>se movieron las hojas,<br \/>\n<\/em><em>las yerbas despertaron&#8230;<br \/>\n<\/em><em>Y sent\u00ed que la muerte era una flecha<br \/>\n<\/em><em>que no se sabe qui\u00e9n dispara<br \/>\n<\/em><em>y en un abrir los ojos nos morimos.<\/em><\/p>\n<p>El canto del p\u00e1jaro, como delgada flecha, puede marcar un antes y un despu\u00e9s, un instante apenas en el que la vida toma otro sentido.<\/p>\n<p>El empleo de las aves como s\u00edmbolos, ya sea para atribuirles el poder de expresar a trav\u00e9s de su conducta actitudes humanas, o simbolizar prototipos humanos podemos encontrarlos en <em>Los caranchos de La Florida.<\/em> El padre, due\u00f1o de una autoridad indiscutible, tanto como patr\u00f3n o progenitor, extiende su autoridad a todos cuanto lo rodean mediante el miedo y la falta de libertad. Todo le pertenece, la vida de los otros, la justicia y el poder pol\u00edtico. Puede destruir y despedazar.<\/p>\n<p>Son los caranchos, de los que habla Benito Lynch, los que definen los personajes en unos pocos trazos, y luego se mueven como se espera de ellos. El padre, como queda dicho, ejerce una autoridad omnipotente que nadie osa discutir. La familia est\u00e1 r\u00edgidamente constituida. En todos los estratos sociales los padres mandan y los hijos obedecen; el di\u00e1logo no existe. Y manda como patr\u00f3n, porque la propiedad de la tierra se extiende sobre los hombres. El r\u00e9gimen es feudal. La obediencia se asienta en el miedo y en el conocimiento de que no hay escapatoria, ya que el poder pol\u00edtico y la justicia tambi\u00e9n pertenecen al patr\u00f3n, o a su clase. A los caranchos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En Shakespeare las aves toman distintos aspectos, pueden ser s\u00edmbolos de amor, libertad, tragedia, o destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>En la Escena V del III acto de Romeo y Julieta.<\/p>\n<p>Dice Julieta<em>: \u00bfQuieres marcharte ya? [\u2026] A\u00fan no ha despuntado el d\u00eda [\u2026] Era el ruise\u00f1or, no la alondra, lo que hiri\u00f3 el fondo temeroso de tu o\u00eddo [\u2026] Todas las noches trina, en aquel granado. \u00a1Cr\u00e9eme, amor m\u00edo, era el ruise\u00f1or! <\/em><\/p>\n<p>Y responde Romeo: <em>\u00a1Era la alondra, mensajera de la ma\u00f1ana, no el ruise\u00f1or! [&#8230;] Mira [\u2026], amor m\u00edo, qu\u00e9 envidiosas franjas de luz ribetean las rasgadas nubes all\u00e1 en el Oriente\u2026<\/em><\/p>\n<p>Julieta, feliz amante, quiere que sea el ruise\u00f1or para poder alargar el tiempo y la entrega amorosa, en tanto Romeo, m\u00e1s realista y responsable, ve en el llamado de la alondra el aviso para dejar los brazos de Julieta y de este modo preservar su amor y su vida.<\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1nta delicadeza en tan breve trazo!<\/p>\n<p>Utilizando dos aves, Shakespeare delinea esta escena. Al leerla nos imaginamos el lecho, las s\u00e1banas blancas, el despertar y el abrazo amoroso del que no quieren desprenderse los protagonistas. O\u00edmos y escuchamos el canto del p\u00e1jaro y tambi\u00e9n nosotros tratamos de adivinar si es ruise\u00f1or o alondra. El primero, min\u00fascula ave, trina sobre el granado d\u00e1ndole color al texto pues adivinamos el fruto rojo abierto. En cambio, la alondra est\u00e1 acompa\u00f1ada por las franjas de luz que rasgan las nubes. Y las aves son las definidoras del conflicto.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El mismo autor, en Macbeth, Escena II del II Acto dice: <em>\u00a1La noche ha sido horrible! Donde dorm\u00edamos, el viento ha derribado nuestras chimeneas; dicen que se han o\u00eddo lamentos en el aire, extra\u00f1os gritos de muerte, voces que profetizaban con acentos terribles grandes conmociones y confusos sucesos, para reproducirse de nuevo como en los tiempos de dolor. \u00a1El ave de las tinieblas ha gemido toda la noche! \u00a1Algunos aseguran que la tierra ha tenido fiebre y ha temblado!&#8230; <\/em><\/p>\n<p>El p\u00e1jaro nocturno, el b\u00faho, grazn\u00f3 toda la noche. El temblor de la tierra era considerado como s\u00edntoma de fiebre universal. Grandes y terribles cosas presagiaba. El p\u00e1jaro de la noche, el ave agorera.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En \u201cA vuestro gusto\u201d, \u201cAs you like it\u201d, William Shakespeare dice:<br \/>\n<em>Las aves cantan de dos en dos<\/em>, <em>y los amantes se echan por esos trigos a la buena de Dios. <\/em><\/p>\n<p>Ac\u00e1 las aves son portadoras de alegr\u00eda y de canciones. Lo mismo sucede \u201cLas alegres casadas de Windsor\u201d:<br \/>\n<em>Por r\u00edos someros<\/em> en <em>cuyas cascadas aves melodiosas cantan madrigales<\/em>. <em>Haremos all\u00ed<\/em> un <em>lecho<\/em> de <em>rosas<\/em>, pleno de fragancias. <em>Por r\u00edos <\/em><em>[<\/em>&#8230;] <em>\u00a1Pobre<\/em> de m\u00ed! [&#8230;] (<em>Canta<\/em>) <em>Sentado<\/em> en la <em>orilla all\u00e1<\/em> en <em>Babilonia<\/em>, <em>o\u00eda<\/em> a las <em>aves cantar madrigales<\/em>. <em>Hab\u00eda<\/em> en el <em>aire mil dulces aromas Por r\u00edos <\/em><em>[<\/em>\u2026] y sigue.<\/p>\n<p>William Shakespeare se expresa de distinta forma y las aves, numerosas en sus textos, toman distintos aspectos. Como en \u201cEl Rey Lear\u201d: <em>\u201cLos dos, solos, cantaremos como aves en una jaula\u201d.<\/em> Las aves son criaturas sufrientes privadas de libertad. Nada m\u00e1s terrible que la c\u00e1rcel. As\u00ed se sienten el Rey Lear y Cordelia que deben soportar sus sufrimientos hasta el momento en que la muerte llegue.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>O en Hamlet: <em>\u201cel porqu\u00e9 de estos fantasmas errantes, por qu\u00e9 las aves y las bestias mudan su calidad y especie\u201d.<\/em> Las aves aparecen como s\u00edmbolo de locura, de desvar\u00edo.<\/p>\n<p>Interesante es estudiar las aves en La divina Comedia. En \u201cEl Infierno\u201d, canto V, donde Dante habla de aquellos que han cometido el pecado de la lujuria.<\/p>\n<p>En este canto habla de \u201c<em>La tromba infernal, que nunca calma<\/em>, <em>arrastra en torbellino a los esp\u00edritus, volvi\u00e9ndose, y golpeando los molesta. <\/em><\/p>\n<p>Ya que: <em>\u201ca un tal tormento sentenciados eran los pecadores carnales<br \/>\nque la raz\u00f3n al deseo sometieron\u201d. \u201cY como las alas llevan a los estorninos en tiempo fr\u00edo, en larga y compacta hilera, as\u00ed aquel soplo a los esp\u00edritus malignos de aqu\u00ed, de all\u00e1, de abajo a arriba, as\u00ed los lleva; nunca ninguna esperanza los conforta de alg\u00fan reposo, o de disminuida pena. Y como van las grullas entonando sus lamentos componi\u00e9ndose en el aire en larga fila;as\u00ed vi venir, exhalando gemidos, sombras llevadas por la dicha tromba: Por lo que dije: Maestro, \u00bfquienes son aquellas gentes, a quienes el negro aire as\u00ed castiga?<\/em>\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026.\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dante se ve atra\u00eddo por dos almas (Paolo y Francesca) que se distinguen del tropel que las arrastra, porque van juntas y <em>\u00abparecen flotar m\u00e1s ligeras que el viento\u00bb<\/em>, y le dice a Virgilio que quiere hablar con ellas.<br \/>\nVirgilio le recomienda que las llame en nombre del amor que las conduce.<\/p>\n<p>Dante autor compara estas almas con palomas, en un hermoso s\u00edmil: <em>\u201cComo palomas por el deseo llamadas, abiertas y firmes las alas, al dulce nido, cruzan el aire por el querer llevadas\u201d. <\/em><\/p>\n<p>Es el tercer s\u00edmil en el Canto V en el que se comparan a las almas de los pecadores con aves: <em>los estorninos, las grullas y las palomas. <\/em>Las aves vuelan, as\u00ed como las almas parecen volar al ser arrastradas por el viento.<\/p>\n<p>Las almas de Paolo y Francesca son comparadas con palomas que \u00abmovidas por el deseo\u00bb van hacia \u00abel dulce nido\u00bb. Hay que tener en cuenta que desde la \u00e9poca de la antig\u00fcedad greco-latina, las palomas eran consideradas animales lujuriosos que se ofrendaban a la diosa del amor Afrodita (Venus).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El castigo tremendo es estar unidas las almas, en un eterno deseo amoroso que nunca se podr\u00e1 concretar por no tener un cuerpo f\u00edsico que les permita hacerlo.<\/p>\n<p>En \u201cEl Infierno\u201d, canto XIII, se habla del c\u00edrculo del infierno que contiene a los violentos. Est\u00e1 dividido en tres: los violentos contra los otros, los violentos contra s\u00ed mismos y los violentos contra Dios. Hay que recordar que para los te\u00f3logos, el quitarse la vida y aplicar contra s\u00ed la violencia est\u00e1 fuertemente ligado a la desesperaci\u00f3n, que es el pecado contra la virtud teologal de la esperanza. Y esto lo se\u00f1ala Dante por la ausencia de verde. El pecado de quitarse la vida es el \u00fanico pecado del cual uno no puede arrepentirse, porque es un pecado cometido <em>in extremis<\/em>, la desesperaci\u00f3n, en el sentido amplio de perder la esperanza de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dante narrador, encuentra dificultades para describir el lugar. No hay ramaje verde, la ausencia de verde s\u00edmbolo de la esperanza. Es importante destacar que lo que hoy llamamos suicidio no era as\u00ed concebido en la \u00e9poca de Dante. La palabra suicidio no aparece en la lengua italiana sino a partir del 700. Los te\u00f3logos lo llaman homicidio contra s\u00ed mismo, violencia contra s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Este bosque carece de color, no tiene luz, sus ramas est\u00e1n retorcidas. A la falta de verde se une la carencia de frutos. En lugar de estos hay espinas venenosas, como lo opuesto a la fertilidad, a la esperanza, a la vitalidad. Es un paisaje macabro con ramas nudosas y retorcidas. En el V. 10. Virgilio hace una advertencia: dentro de este bosque est\u00e1n las harp\u00edas. Estas se presentan con las mismas caracter\u00edsticas de las harp\u00edas de la Eneida. Es el canto que mayor reminiscencia guarda con la Eneida de Virgilio.<\/p>\n<p>En este bosque las harp\u00edas hacen sus nidos. El mito les atribuye rostro de mujer y cuerpo de aves rapaces. Dante no dice haberlas visto, ni tampoco sabemos si las vio, solo afirma que tienen sus nidos y esto es tambi\u00e9n signo de incertidumbre. Las harp\u00edas tienen una funci\u00f3n particular en el contrapaso de los suicidas. (La ley del contrapaso (del lat\u00edn contra y patior, \u00absufrir el contrario\u00bb) es un principio que regula la condena de los reos mediante el contrario de su culpa, o por analog\u00eda a ella. Est\u00e1 presente en numerosos textos hist\u00f3ricos y literarios de gran influencia religiosa.<\/p>\n<p>Las harp\u00edas echaron a los troyanos Eneas y sus compa\u00f1eros de la isla Strofadi y ensuciaron con excrementos su alimento anunci\u00e1ndoles las dificultades que encontrar\u00edan en el viaje.<\/p>\n<p>No obstante las situaciones de peligro que debi\u00f3 enfrentar Eneas, nunca se dej\u00f3 vencer por la desesperanza.<\/p>\n<p>Las harp\u00edas se presentan con rostro de mujer, garras, vientre prominente, y gritan en los \u00e1rboles. Dante no dice haberlas visto. Quiere generar incerteza sobre el particular.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este brev\u00edsimo vuelo sobre la presencia de las aves en la literatura, es apenas una puerta para adentrarnos en su estudio. Aves encontramos en las f\u00e1bulas, en las leyendas populares y en los autores universales.<\/p>\n<p>Sobre ellas hay tantas miradas como autores y el trabajo podr\u00eda llevar, para ser medianamente completo, un tiempo y un espacio que no tenemos. Vaya pues esta breve charla para despertar su curiosidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En el principio Dios cre\u00f3 el Cielo y la tierra. 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