{"id":1748,"date":"2019-05-08T00:15:43","date_gmt":"2019-05-08T00:15:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=1748"},"modified":"2019-05-08T00:15:43","modified_gmt":"2019-05-08T00:15:43","slug":"quizas-en-otra-vida","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=1748","title":{"rendered":"Quiz\u00e1s en otra vida"},"content":{"rendered":"<p>Hac\u00eda tiempo que masticaba su amargura. No pod\u00eda entender por qu\u00e9 no lo dejaba. Ella sab\u00eda que todo era imposible en su relaci\u00f3n, pero s\u00f3lo pensar en la ruptura le produc\u00eda un dolor f\u00edsico tan palpable que no se sent\u00eda capaz de superar.<\/p>\n<p>Esa tarde estaba decidida. Pensaba, mientras lo esperaba frente a una taza de t\u00e9, en la mejor manera de encararlo.<\/p>\n<p>Sin embargo, al ver recortarse su figura en la puerta, contra el sol, titube\u00f3.<\/p>\n<p>Fabi\u00e1n entr\u00f3 y se sent\u00f3 frente a Lisa en el bar abierto sobre la playa desde el cual ve\u00edan el mar del verano. Pidi\u00f3 un caf\u00e9, largo, espumoso, con canela y sin az\u00facar. Mientras\u00a0 lo esperaban hablaron de cosas perdidas. De pronto Lisa, como en un sue\u00f1o, se escuch\u00f3 mencionar la despedida.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1C\u00f3mo pod\u00e9s ser tan cruel! \u2013los ojos de Fabi\u00e1n se abrieron asombrados.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfCruel? \u2013pregunt\u00f3 y casi sinti\u00f3 placer al verlo sufrir\u2013. \u00bfCruel? \u2013repiti\u00f3.<\/p>\n<p>\u2013Me dec\u00eds que desaparezca de tu vida despu\u00e9s de tantos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Le resultaba hasta grotesco escucharlo, tantos a\u00f1os, era cierto, a\u00f1os y a\u00f1os de esperarlo, atenderlo, admirarlo, adorarlo. Por supuesto eran cosas demasiado hermosas para Fabi\u00e1n como para pensar en prescindir de ellas.<\/p>\n<p>\u2013Creo que te equivoc\u00e1s, sos vos el que me echa. Sos vos quien no me dio cabida en la tuya.<\/p>\n<p>\u2013No entiendo. No hice nada para provocar esto. Tampoco vos me diste pie para imaginar que quisieras terminar conmigo.<\/p>\n<p>\u2013No sab\u00e9s querer. Yo no puedo ense\u00f1arte.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfReci\u00e9n ahora te quej\u00e1s? Adem\u00e1s, te equivoc\u00e1s, yo te quiero mucho.<\/p>\n<p>\u2013No es cierto.<\/p>\n<p>El gesto de fastidio de Fabi\u00e1n no la sorprendi\u00f3. Siempre que hab\u00eda reclamado atenci\u00f3n \u00e9l reaccionaba de igual forma, como si estuviera cansado, o quiz\u00e1s aburrido. La mir\u00f3 y trat\u00f3 de tomarle la mano, sin \u00e9xito.<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, te quiero profundamente \u2013su voz sonaba ronca\u2013, \u00bfc\u00f3mo pod\u00e9s decir lo contrario?<\/p>\n<p>\u2013No quer\u00e9s a nadie, ni siquiera a tu mujer a la que nunca fuiste fiel\u2013. El tono de reproche lo golpe\u00f3 en la cara.<\/p>\n<p>\u2013Eso no tiene nada que ver. Ella ha sido mi compa\u00f1era de toda la vida, la madre de mis hijos. No puedo dejarla, adem\u00e1s, no te equivoques, a ella la amo.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfS\u00ed? entonces \u00bfqu\u00e9 sent\u00eds por m\u00ed?<\/p>\n<p>\u2013Es distinto.<\/p>\n<p>Sent\u00eda la cara roja, flameante. Nunca se le ocurri\u00f3 pensar que \u00e9l amara a su mujer, siempre hab\u00eda cre\u00eddo que estaba a su lado por deber, por hombr\u00eda de bien, porque era a ella, a \u201csu Lisa\u201d a quien en realidad amaba. Ahora resultaba que ella era tan s\u00f3lo la otra, la que estaba a mano.<\/p>\n<p>\u2013Te odio \u2013dijo mordiendo las palabras.<\/p>\n<p>\u2013Sos muy injusta.<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, cada vez que digo algo que no te gusta soy injusta\u2013. Los ojos llenos de l\u00e1grimas le imped\u00edan ver ese rostro tan querido. \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda pretendido? \u00bfAcaso cre\u00eda que \u00e9l iba a abandonar todo por ella?<\/p>\n<p>\u2013Vos sab\u00e9s\u00a0 que\u00a0 te quiero.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfDe verdad crees que lo s\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9? Nada me lo dijo.<\/p>\n<p>Todo le parec\u00eda hostil, ese caf\u00e9 en el que tantas veces hab\u00edan estirado la despedida, el ventilador de techo girando con su sonido cansado, hasta la luz del crep\u00fasculo se le antojaba odiosa porque le quitaba la visi\u00f3n nublada por las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>\u2013Es m\u00e1s, desde que yo no te llamo casi ni nos vemos\u2013. A\u00f1adi\u00f3 con un hilo de voz.<\/p>\n<p>\u2013Sab\u00e9s perfectamente que estoy ocupado\u2013. Ten\u00eda terror de que se largara a llorar.<\/p>\n<p>Nunca hab\u00eda sabido qu\u00e9 hacer frente a las l\u00e1grimas de una mujer y se sent\u00eda muy inc\u00f3modo ante esa situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, siempre est\u00e1s ocupado, no ten\u00e9s en tu vida ni espacio ni tiempo para darme.<\/p>\n<p>\u2013Reconozco que mi familia y mi trabajo me absorben. Ac\u00e1, que tengo m\u00e1s tiempo todo es m\u00e1s peligroso, muy visible.<\/p>\n<p>\u2013Fui apenas un peque\u00f1o refrigerio en tu vida.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1No digas idioteces!<\/p>\n<p>\u2013S\u00ed, lo que te molesta es siempre idiota. Lo siento, siento ser tan idiota\u2013. Sac\u00f3 un pa\u00f1uelo, se son\u00f3 y enjug\u00f3 sus l\u00e1grimas. \u00c9l no merec\u00eda su llanto.<\/p>\n<p>\u2013Lo que dec\u00eds no ayuda para nada.<\/p>\n<p>\u2013No intento ayudar, solo intento terminar \u2013dijo recomponi\u00e9ndose.<\/p>\n<p>\u2013No voy a dejarte, ni voy a permitir que me dejes. De ninguna manera quiero perderte.<\/p>\n<p>\u2013Me gustar\u00eda ver c\u00f3mo lo imped\u00eds.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 est\u00e1s diciendo?<\/p>\n<p>\u2013Que me voy. Que te dejo \u2013la voz sonaba cansada. Sent\u00eda que toda su vida y su alegr\u00eda quedaban sobre el mantel blanco, dentro de la taza con restos de t\u00e9 con leche ligeramente azucarado.<\/p>\n<p>\u2013Mirame a los ojos y decime que no me quer\u00e9s\u2013 le hablaba con dulzura. Le tom\u00f3 las manos. Ella lo dej\u00f3 hacer. Sinti\u00f3 la presi\u00f3n de sus dedos, se dej\u00f3 acariciar y respondi\u00f3 a su vez a las caricias.<\/p>\n<p>\u2013Nunca voy a poder decirte que no te quiero \u2013su voz era h\u00fameda, temblorosa\u2013. No se trata de eso. Se trata de que no te jug\u00e1s\u00a0 por m\u00ed. No me siento querida y eso me lastima. Por eso me voy. Vuelvo a casa. Me voy de tu vida.<\/p>\n<p>\u2013Pero te equivoc\u00e1s\u2013 Fabi\u00e1n se defend\u00eda, casi lo hac\u00eda por no verla sufrir, adem\u00e1s, luego de tantos a\u00f1os se hab\u00eda acostumbrado a su no presencia siempre atenta a malcriarlo.<\/p>\n<p>En verdad la quer\u00eda, quer\u00eda sus ojos, su piel siempre tersa y perfumada, su palabra inteligente y, por sobre todo, hacerle el amor y la forma en que ambos vibraban al un\u00edsono.<\/p>\n<p>\u2013Entonces no sab\u00e9s hacerlo y eso es todav\u00eda peor. Te dejo. No me sigas.<\/p>\n<p>\u2013Mir\u00e1, no te vayas, lo \u00fanico que tengo que hacer es incorporarte a mi rutina. Hacerme un tiempo para nosotros.<\/p>\n<p>\u2013No quiero ser tu \u201crutina\u201d, quiero ser tu amor, vos nunca podr\u00edas ser mi rutina. Sos el aire que respiro, el hombre que quiero, con el que me gustar\u00eda compartir mis d\u00edas y mis noches, encontrarte cada ma\u00f1ana a mi lado y besarte antes de irme a dormir.<\/p>\n<p>No sab\u00eda si era el tono, la expresi\u00f3n del rostro tan querido o las palabras que dec\u00eda, pero en ese momento quiso hacerle el amor como nunca antes y sinti\u00f3 entre sus piernas un cosquilleo imperioso.<\/p>\n<p>\u2013No quiero perderte. Voy a cambiar, voy a ser un hombre nuevo \u2013ahora era su voz la que temblaba enronquecida.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Tantas veces me lo dijiste! Ven\u00ed a mi casa, ven\u00ed a vivir conmigo si tanto me necesit\u00e1s.<\/p>\n<p>Fue un desesperado e in\u00fatil intento. Fabi\u00e1n se recompuso de inmediato y su cabeza se agit\u00f3 en el aire. Nunca, eso no podr\u00eda pasar nunca.<\/p>\n<p>\u2013No puedo, antes que vivir con vos me pego un tiro.<\/p>\n<p>Lisa acus\u00f3 el golpe en medio del pecho.<\/p>\n<p>\u2013No entiendo.<\/p>\n<p>\u2013Es muy claro. Yo te quiero, pero no voy a deshacer mi familia, es m\u00e1s, aunque estuviera solo nunca volver\u00eda a darle a ninguna mujer lo que le di a la m\u00eda. Eso fue una vez y para siempre.<\/p>\n<p>Era el mismo de antes, el de siempre, el de su juventud, de sus sue\u00f1os truncados, el mismo de sus fracasos y de su llanto en noches interminables.<\/p>\n<p>\u2013Entonces no mientas, no quiero seguir sufriendo tus ausencias, tus silencios y tu falta de atenci\u00f3n. Es m\u00e1s, no te quejes si de pronto te enter\u00e1s que estoy con otro. El hombre que no atiende a la mujer la pierde, total o parcialmente.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 es eso de parcialmente?<\/p>\n<p>\u2013\u00bfNo se te ocurre pensar que cada vez que me sent\u00ed abandonada corr\u00ed a refugiarme a los brazos de otro? \u00bfAcaso pretend\u00edas que estuviera esper\u00e1ndote sin m\u00e1s cuando estabas con tu mujer? \u2013Goz\u00f3 la expresi\u00f3n de estupor de su cara, aunque imaginaba que en su soberbia, no la cre\u00eda capaz de serle infiel. Pero se equivocaba. Lo que nunca \u00e9l sabr\u00eda era que en esos momentos en los se satisfac\u00eda, su coraz\u00f3n se llenaba de odio. Una y otra vez sent\u00eda lo mismo. Pero ya todo hab\u00eda terminado, nunca m\u00e1s volver\u00eda a sufrir as\u00ed. Nunca m\u00e1s se sentar\u00edan frente a frente. Era su adi\u00f3s definitivo.<\/p>\n<p>Cuando llam\u00f3 al mozo para pagarle, se fue. Tom\u00f3 su bolso veraniego y se fue. Aprovech\u00f3 el momento pues sab\u00eda que ten\u00eda escasos minutos para alejarse hasta que Fabi\u00e1n la siguiera. Hab\u00eda dejado el autom\u00f3vil estacionado frente a la confiter\u00eda, lo abord\u00f3 y parti\u00f3.<\/p>\n<p>Ten\u00eda pensado recorrer el camino de regreso sin detenerse, el mar a su derecha, frente a ella la l\u00ednea plateada de la ruta como un punto lejano.<\/p>\n<p>Al llegar a Dolores se detuvo a comprar cigarrillos. No acostumbraba fumar, mucho menos al volante, pero eso la ayudar\u00eda a sobrellevar la angustia terrible que la agobiaba.<\/p>\n<p>Chascom\u00fas se le present\u00f3 como una buena alternativa y se dirigi\u00f3 al pueblo para hacer un alto, una tregua. Junto a la laguna, bajo los \u00e1rboles de la costanera llor\u00f3 tratando de arrastrar su tristeza con las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>Ten\u00eda que superarlo.<\/p>\n<p>Apareci\u00f3 la luna y record\u00f3 tantas noches pasadas juntos. En esos momentos sent\u00eda que se pertenec\u00edan el uno al otro. Muchas veces lo vio golpear desesperado la almohada con el pu\u00f1o cerrado y decir, ignorando su presencia. \u201c\u00a1Oh, Dios, cu\u00e1nto la quiero!\u201d. Recordaba risas y largas y profundas charlas en la intimidad del cuarto luego de haberse amado apasionadamente, ella recluida en sus brazos y \u00e9l, con su caricia permanente, hablando de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Sacudi\u00f3 las l\u00e1grimas y puso en marcha el coche, no pod\u00eda seguir llorando toda su vida. Deb\u00eda comenzar de nuevo. Enfil\u00f3 para la ruta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Fabi\u00e1n se qued\u00f3 solo. Su primer impulso fue seguirla, pero enseguida pens\u00f3 que lo mejor era separarse, terminar esa relaci\u00f3n tan larga, tan profunda como apasionada y tan peligrosa.<\/p>\n<p>Se conoc\u00edan desde la juventud, desde las primeras fiestas, Lisa casi una ni\u00f1a, Fabi\u00e1n ya comprometido para casarse con la mujer que lo hab\u00eda elegido, seducido y encantado. Pensaba que era su mejor opci\u00f3n y su privilegio. Era bonita, gentil y lo quer\u00eda\u00a0 hasta tal punto que su padre lo hab\u00eda convocado a su estudio para proponerle ser socio de la firma, a \u00e9l, un joven arquitecto con el t\u00edtulo fresco de apenas un mes. No era una oferta para desde\u00f1ar. Era la oportunidad de su vida. Y no era tonto como para negarse. As\u00ed hab\u00eda llegado al matrimonio.<\/p>\n<p>De todos modos Marta ten\u00eda muchas virtudes para ser querida, adem\u00e1s de su discreta belleza, adem\u00e1s del porvenir que le invitaba a compartir y la seguridad de un comienzo promisorio y f\u00e1cil. Ambos hab\u00edan tenido tiempo de conocerse mientras estudiaban, en esas noches interminables de entregas universitarias y de aproximaciones f\u00edsicas. Fabi\u00e1n era creativo, en el tablero y en la cama y Marta era muy organizada en el uno y excelente alumna en la otra.<\/p>\n<p>Demasiados a\u00f1os hab\u00edan compartido para dejarla ahora que no era tan joven ni bonita, y que ya se le notaban las primeras arrugas en la cara y en el pelo. Ahora que los hijos se iban y los dejaban solos. Era cierto que nada era como antes, que las muchas infidelidades mutuas hab\u00edan resquebrajado la relaci\u00f3n, pero ninguno aceptaba ni admit\u00eda las infidelidades del otro.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n era cierto que Lisa era un arroyo de agua fresca en el cual le gustaba refrescarse, que la extra\u00f1ar\u00eda mucho. S\u00f3lo pensar que la hab\u00eda perdido le produc\u00eda un fuerte dolor en el pecho que le imped\u00eda respirar.<\/p>\n<p>No quiso regresar a su casa y fue a caminar por los pinares que en otra \u00e9poca los hab\u00edan visto juntos. Recorri\u00f3 los mismos lugares y record\u00f3 con fuerza lo vivido, su brazo envolvi\u00e9ndola protector, la risa suave de la joven estremeciendo sus hombros, el detenerse cada tanto para confundir lenguas y sabores, la mano de ella aprisionando en su hombro la suya mientras la acariciaba, el sol tamizado por las espinas de los \u00e1rboles dor\u00e1ndole la cabeza y los ojos color miel, llenos de amor en la mirada que le dirig\u00edan.<\/p>\n<p>En esos momentos tambi\u00e9n sent\u00eda una opresi\u00f3n en el pecho, pero una divina opresi\u00f3n. Le parec\u00eda que era due\u00f1o del mundo, del atardecer, due\u00f1o de Lisa y de su propia vida, y sus hijos y su mujer quedaban atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Esas eran tardes luminosas y osadas, casi no le importaba que alguien lo descubriera en sus paseos clandestinos. Se sent\u00eda orgulloso de ir con esa mujer tan joven y bonita a su lado, ambos sonriendo suavemente, ella con el cabello ondulado enmarc\u00e1ndole la cara, \u00e9l, con el gesto soberbio de los ganadores instalado en la boca. Nunca m\u00e1s podr\u00edan pasear juntos. Para ellos no habr\u00eda otros atardeceres, no habr\u00eda ma\u00f1anas ni otros adioses.<\/p>\n<p>La opresi\u00f3n en el pecho lo hizo toser convulsivamente y sinti\u00f3 llen\u00e1rsele los ojos de llanto. Era verdad que la quer\u00eda.<\/p>\n<p>Y ese dolor casi insoportable.<\/p>\n<p>La cara se le humedeci\u00f3 y con la lengua recogi\u00f3 las l\u00e1grimas saladas que pasaron cerca de su boca. No podr\u00eda olvidarla, es m\u00e1s, no podr\u00eda vivir sin ella.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al llegar a la ruta dobl\u00f3, sin pensarlo hacia la derecha, hacia la costa.<\/p>\n<p>Nada iba a cambiar, por cierto, Fabi\u00e1n no dejar\u00eda nada de lo que ten\u00eda pues era destruir toda su vida. Era cruel, ego\u00edsta, interesado tan s\u00f3lo en lo que le reportaba alg\u00fan beneficio.<\/p>\n<p>Pero aun contra su voluntad, era el hombre que quer\u00eda. Pese a todo, era el \u00fanico con el que deseaba estar, con el que deseaba conversar. Al \u00fanico que besaba con amor. Amarlo a Fabi\u00e1n era escuchar una m\u00fasica celestial, recorrer el universo en un beso, vivir deseando una mirada, una sonrisa, una caricia. No le interesaba ni pod\u00eda, vivir sin \u00e9l. Era preferible tenerlo un poco a no tenerlo nada.<\/p>\n<p>Apret\u00f3 el acelerador. La luna se hab\u00eda ocultado y las estrellas iluminaban la noche.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al llegar a su casa se dirigi\u00f3 al dormitorio. Oy\u00f3 a su mujer con unos amigos conversando y riendo en la sala de estar. Los hijos probablemente estuvieran engullendo alguna hamburguesa para ir luego a bailar o a caminar cerca del mar. Busc\u00f3 en el caj\u00f3n de su mesa de luz las llaves del Mercedes. Se dirigi\u00f3 al garaje, puso la llave en el contacto y lo escuch\u00f3 roncar suavemente.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 sin que notaran que hab\u00eda entrado, como tantas veces entr\u00f3 y sali\u00f3 de su vida y de tantas otras vidas. No sab\u00eda qu\u00e9 le dir\u00eda a Lisa, tan s\u00f3lo quer\u00eda encontrarla y abrazarla otra vez. Lo \u00fanico que sab\u00eda era que ella habr\u00eda regresado a Buenos Aires. Conoci\u00e9ndola descontaba que no se quedar\u00eda en Pinamar con la tristeza reflejada en la cara. Sab\u00eda de su orgullo y de su dignidad.<\/p>\n<p>En ese momento nada le importaba, ni siquiera qu\u00e9 le dir\u00eda a su mujer, o si le dir\u00eda algo. Ignoraba si regresar\u00eda y si lo hac\u00eda ignoraba cu\u00e1ndo.<\/p>\n<p>Imaginaba a Lisa con otro hombre y una oleada de fuego le sub\u00eda desde la boca del est\u00f3mago y se quedaba instalado en el pecho, ah\u00ed, donde por momentos el dolor y la opresi\u00f3n eran tan fuertes.<\/p>\n<p>Ve\u00eda cabalgando en el parabrisas la sonrisa de Lisa, los ojos color miel, y la boca que se le ofrec\u00eda en un beso.<\/p>\n<p>No pod\u00eda dejar nada de lo que ten\u00eda. Eso significar\u00eda la muerte. Pero Lisa tambi\u00e9n formaba parte de lo que ten\u00eda y la vida le quer\u00eda obligar a dejarla.<\/p>\n<p>El s\u00f3lo pensarlo le hac\u00eda remontar el dolor a la garganta. Volvi\u00f3 a toser.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 a la ruta y tom\u00f3 hacia Buenos Aires. No se dio cuenta de que la luna se hab\u00eda ocultado y que el cielo estaba cubierto de estrellas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No eran muchos los coches que circulaban, tan s\u00f3lo algunos \u00f3mnibus de pasajeros. Eso le permit\u00eda apretar el acelerador.<\/p>\n<p>No sab\u00eda qu\u00e9 era preferible, s\u00f3lo que no pod\u00eda renunciar a \u00e9l. Sent\u00eda que no ten\u00eda dignidad, aceptando ser toda la vida una mujer en la sombra, una \u201csecundona\u201d en la oscuridad de la vida de Fabi\u00e1n. No sab\u00eda vivir sin \u00e9l. \u00a1Ojal\u00e1 hubiera podido hacerlo antes, tantos a\u00f1os atr\u00e1s! Todav\u00eda estaba a tiempo, tan s\u00f3lo parar en Dolores y regresar a Buenos Aires para no volver nunca.<\/p>\n<p>Lo \u00fanico que quer\u00eda era terminar con ese dolor tan terrible que le devoraba el est\u00f3mago.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Faltaban pocos kil\u00f3metros para Dolores. Desde el parador la llamar\u00eda y le dejar\u00eda un mensaje para avisarle que estaba en camino, que no quer\u00eda separarse de ella. No, pens\u00e1ndolo mejor, ser\u00eda perder unos minutos preciosos. No parar\u00eda hasta encontrarla. Quiz\u00e1 llegar\u00edan al mismo tiempo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ya casi llegaba a Dolores. Desde ah\u00ed tomar\u00eda la Interbalnearia y en poco tiempo estar\u00eda en Pinamar, lo llamar\u00eda y se encontrar\u00edan a solas. Temblaba de pensar en la posibilidad de que la dejara. No pod\u00eda imaginar su vida sin \u00e9l. No pod\u00eda soportar el dolor de su p\u00e9rdida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ve\u00eda de lejos las luces del parador. Ah\u00ed doblar\u00eda a la derecha para seguir hacia su destino. \u00bfSer\u00eda acaso su destino? \u00bfD\u00f3nde la encontrar\u00eda? \u00bfEn qu\u00e9 estado? \u00bfLo aceptar\u00eda nuevamente? \u00bfDeber\u00eda cambiar su vida, su casa? Se negaba a pensar en eso. Otro tendr\u00eda la \u00faltima palabra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La luz se acercaba con rapidez. Luego del parador deber\u00eda doblar hacia la izquierda. Las l\u00e1grimas comenzaron a rodar y por momentos le imped\u00edan ver con claridad. Se odiaba por no poder aceptar la derrota de su vida con dignidad. Se sent\u00eda sucia y humillada por necesitar de ese amor al que no pod\u00eda sublimar. Sublimaci\u00f3n y adi\u00f3s era lo que deb\u00eda\u00a0 hacer. Vio salir el micro de pasajeros del parador y tomar la ruta, m\u00e1s all\u00e1, vio las luces de un coche acerc\u00e1ndose.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ya estaba a pocos metros y el dolor no aflojaba su fiereza. Un micro de pasajeros sal\u00eda en ese momento del parador y tomaba la ruta hacia la ciudad. Tuvo que realizar una maniobra r\u00e1pida para esquivarlo. De frente vio las luces de un auto que se aproximaba a gran velocidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el momento del impacto se adivinaron mutuamente, ella enjug\u00f3 sus l\u00e1grimas y \u00e9l olvid\u00f3 su dolor. Quiz\u00e1s en otra vida pudieran estar juntos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hac\u00eda tiempo que masticaba su amargura. No pod\u00eda entender por qu\u00e9 no lo dejaba. Ella sab\u00eda que todo era imposible<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1,29],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1748"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1748"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1748\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1749,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1748\/revisions\/1749"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1748"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1748"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1748"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}