{"id":1762,"date":"2019-05-08T00:36:30","date_gmt":"2019-05-08T00:36:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=1762"},"modified":"2019-05-08T00:38:33","modified_gmt":"2019-05-08T00:38:33","slug":"bajo-la-luz-de-la-luna-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=1762","title":{"rendered":"Bajo La Luz de la luna"},"content":{"rendered":"<p>M\u00e1s all\u00e1 de las aguas oscuras del oc\u00e9ano ve\u00edamos recortarse en el horizonte la silueta del bosque de manglares.<\/p>\n<p>Hac\u00eda pocas horas que, bebiendo una copa en el bar, hab\u00eda conocido al ingl\u00e9s: ojos grises, nariz recta, cabello rubio entrecano, alto, delgado. Nos encontr\u00e1bamos ahora conversando en la terraza del hotel mientras \u00e9l apoyaba perezoso sus largas piernas en la baranda de madera que proteg\u00eda la explanada al tiempo que compart\u00edamos un whisky que, generosamente, escanciaba de una botella.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 fue debido al paradis\u00edaco lugar en el que nos encontr\u00e1bamos \u2013una peque\u00f1a isla musulmana al nordeste de Kenia\u00a0 posada sobre las aguas azules del \u00cdndico\u2013 quiz\u00e1 fue debido al alcohol ingerido que nos acunaba discretamente o a esa noche milagrosamente calma, lo cierto es que la charla se volvi\u00f3, sin darnos cuenta, \u00edntima, casi confidencial, mientras\u00a0 esper\u00e1bamos estirando las horas con el vaso en la mano, que la luna se desprendiera de los \u00e1rboles y dibujara un camino de plata hacia nosotros.<\/p>\n<p>Coment\u00e1bamos cosas al azar mientras la ve\u00edamos elevarse. De pronto me pareci\u00f3 notar que la voz del ingl\u00e9s se quebraba y al mirarlo descubr\u00ed con sorpresa una l\u00e1grima que corr\u00eda por su mejilla. La prudencia me hizo callar, guard\u00e9 silencio y esper\u00e9.<\/p>\n<p>Bebi\u00f3 un sorbo de su vaso, aclar\u00f3 su garganta y dijo:<\/p>\n<p>\u2013Esta noche de luna trae a mi memoria hechos ocurridos no muy lejos de ac\u00e1 que nunca podr\u00e9 olvidar.<\/p>\n<p>Curiosa aguard\u00e9\u00a0 la confidencia que no se hizo esperar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cMe encontraba, hace varios a\u00f1os, trabajando como agregado cultural del Reino Unido en un pa\u00eds \u00e1rabe que no voy a mencionar, ya te dar\u00e1s cuenta el porqu\u00e9 de esto a lo largo de mi relato. Como parte de mi trabajo deb\u00eda asistir a numerosas reuniones, comidas y agasajos a los que son tan afectos los \u00e1rabes pero a los que no son invitadas mujeres. Durante la comida sol\u00eda pasar que la m\u00fasica nos alegrara el o\u00eddo y las danzarinas la vista.<\/p>\n<p>A pesar de la prohibici\u00f3n, muchas veces levantaba la mirada y adivinaba a las mujeres observ\u00e1ndonos desde las galer\u00edas superiores, ocultas tras la filigrana de rejas.<\/p>\n<p>Una noche en la que disfrutaba de la hospitalidad \u00e1rabe, mi comida fue interrumpida por un llamado telef\u00f3nico de mi embajada. Un sirviente me condujo, atravesando patios y corredores hasta una gran sala. Una vez ah\u00ed, se retir\u00f3 discretamente para que yo pudiese\u00a0 hablar sin testigos.<\/p>\n<p>Finalizada la comunicaci\u00f3n, al intentar regresar sin gu\u00eda equivoqu\u00e9 el camino dirigi\u00e9ndome, atra\u00eddo por el sonido del agua y por risas femeninas a un sector separado por\u00a0 un muro bajo, con jazmines trepadores y buganvillas que en desordenada profusi\u00f3n lo cubr\u00edan cayendo a ambos lados. A pesar de no ignorar que estaba prohibido, me apret\u00e9 cual ladr\u00f3n deseoso de descubrir los tesoros de mi anfitri\u00f3n, al muro que tan celosamente los guardaba, espiando por entre los troncos perfumados de las enredaderas.<\/p>\n<p>Como la mujer de Lot tuve mi castigo ya que el espect\u00e1culo que se present\u00f3 ante mis ojos provoc\u00f3 que,\u00a0 a partir de ese momento, la paz muriera en mi esp\u00edritu: en medio del patio, sentada sobre el borde\u00a0 de una fuente de may\u00f3licas azules, rodeada de flores y perfumes y ba\u00f1ada por la luna se encontraba, sonriendo, una joven \u00a0exquisita. Su rostro, de sorprendente hermosura, se clav\u00f3 en mi retina enloqueci\u00e9ndome.<\/p>\n<p>Quienes la rodeaban, a pesar de su belleza, no pod\u00edan competir con tan magn\u00edfica criatura, su frente estaba adornada por cabellos sedosos, largos y oscuros, que, al igual que sus ojos verdes, llevaban en s\u00ed destellos de luz.<\/p>\n<p>Tan ensimismado me encontraba en la contemplaci\u00f3n del cuadro que a mis ojos se presentaba que no escuch\u00e9 los pasos del sirviente y casi soy descubierto en mi infidelidad. Presuroso e inquieto me condujo nuevamente al sal\u00f3n donde mi ausencia ya se hac\u00eda notar. Pese a que f\u00edsicamente estaba de regreso, mi cabeza y mi coraz\u00f3n quedaron enredados entre las plantas del jard\u00edn.<\/p>\n<p>A partir de ese momento no tuve sosiego.<\/p>\n<p>El recuerdo de aquella joven llenaba mis horas. Di muestras de brutal enamoramiento dejando de comer y de dormir. En el trabajo mi desempe\u00f1o disminu\u00eda a ojos vista. Trataba, con discreci\u00f3n, de averiguar el nombre de mi amada, a sabiendas del peligro que corr\u00eda.<\/p>\n<p>Todo fue in\u00fatil. Pasaron tres meses y el dolor de la frustrada b\u00fasqueda, poco a poco se fue cicatrizando en mi pecho.<\/p>\n<p>Una tarde, bastante repuesto de aquel dulce y doloroso recuerdo, me encontraba trabajando en la embajada cuando me fue anunciada la visita de una mujer. La recib\u00ed en mi despacho. Vest\u00eda, seg\u00fan la usanza musulmana, una\u00a0 t\u00fanica negra que la cubr\u00eda por completo. Pod\u00eda, a trav\u00e9s del velo que ocultaba su cara, observarme sin problema, para m\u00ed en cambio, era imposible siquiera imaginar el color de su piel ya que, pese al calor agobiante, llevaba\u00a0 guantes y gruesas medias.<\/p>\n<p>Una vez que se asegur\u00f3 de mi identidad me entreg\u00f3 un sobre celeste ligeramente perfumado, con una breve esquela, escrita en ingl\u00e9s con letra a todas luces femenina. Intrigado le\u00ed: \u201cRuego presentarse ante m\u00ed. En caso de ser afirmativa su respuesta, siga las indicaciones que la portadora de esta le haga\u201d.<\/p>\n<p>La curiosidad pudo m\u00e1s que yo.<\/p>\n<p>La joven me indic\u00f3 que deber\u00eda envolverme en una chilaba negra y esperar, a la medianoche del d\u00eda siguiente, en el jard\u00edn de mi casa detr\u00e1s de la reja de mi morada, que dos hombres pasaran a buscarme. Ellos me conducir\u00edan, con discreci\u00f3n, hasta la presencia de su se\u00f1ora. Deb\u00eda aceptar que me llevaran con los ojos vendados en la m\u00e1s absoluta ignorancia de mi destino.<\/p>\n<p>Fueron los elegantes rasgos femeninos de la escritura y el ligero perfume que emanaba del fino papel los que me impulsaron a aceptar la extra\u00f1a invitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa noche me fue imposible conciliar el sue\u00f1o y el d\u00eda siguiente transcurri\u00f3 tan lentamente que un a\u00f1o entero cupo en \u00e9l.<\/p>\n<p>A la medianoche, tal como me hab\u00eda sido anunciado, dos hombres se acercaron a mi hogar, pusieron un pa\u00f1uelo que, cubriendo mis ojos ataron a mi nuca, me envolvieron la cabeza en un turbante y me condujeron cuatro cuadras caminando, atravesando el parque cercano, hasta el\u00a0 lugar donde nos esperaba un coche a caballo con el que nos alejamos del casco de la ciudad. Luego continuamos a pie por intrincadas callejuelas, no pudiendo distinguir otra cosa que aromas, hasta llegar a lo que supuse un jard\u00edn por el perfume penetrante de jazmines y el sonido rumoroso de las fuentes.<\/p>\n<p>Una vez que ingresamos a trav\u00e9s de una puerta que se abri\u00f3 quejumbrosamente a una galer\u00eda en la cual los pasos resonaban con fuerza y armon\u00eda, nos dirigimos, doblando a mi derecha, a una habitaci\u00f3n, que, descubr\u00ed luego, estaba tenuemente iluminada por l\u00e1mparas de aceite. All\u00ed me sentaron\u00a0 retirando el turbante y el vendaje que cubr\u00eda mis ojos. Qued\u00e9 solo.<\/p>\n<p>Pasados unos instantes que se me hicieron eternos, un leve sonido me hizo girar la cabeza, entonces vi a mi espalda, en el muro decorado, abrirse lentamente una puerta oculta\u00a0 y dibujarse, a contraluz, una figura femenina cubierta por una t\u00fanica de seda bordada.<\/p>\n<p>Con paso breve avanz\u00f3 sent\u00e1ndose frente a m\u00ed y, con un gesto de su mano dej\u00f3 caer la leve tela que cubr\u00eda su cara.<\/p>\n<p>Mi sorpresa no tuvo l\u00edmites al ver el rostro que por tanto tiempo me hab\u00eda quitado el sue\u00f1o.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ese momento el ingl\u00e9s suspendi\u00f3 la narraci\u00f3n visiblemente emocionado, suspir\u00f3 y bebi\u00f3 un largo sorbo de su vaso, se acomod\u00f3 en el asiento y recogi\u00f3 las piernas retir\u00e1ndolas de la baranda.<\/p>\n<p>Al cabo continu\u00f3:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cMientras las l\u00e1mparas de aceite dibujaban extra\u00f1as figuras en las paredes decoradas, yo trataba de imaginar el motivo por el cual hab\u00eda sido convocado.<\/p>\n<p>La mujer, m\u00e1s hermosa a\u00fan de lo que yo recordaba, contrariamente a lo acostumbrado en esos pa\u00edses me enfrent\u00f3 con una mirada profunda y conmovedora en los ojos verdes.<\/p>\n<p>Evidentemente algo muy importante la habr\u00eda motivado.<\/p>\n<p>\u2013Usted dir\u00e1, se\u00f1ora\u2013 apenas pude balbucear.<\/p>\n<p>Ella comenz\u00f3 a hablar y su voz era dulce como el arrullo de las palomas.<\/p>\n<p>\u2013Se\u00f1or, primero le ruego que todo lo que hablemos no salga de nosotros, que se mantenga en el m\u00e1s absoluto secreto. Usted sabe que todo me proh\u00edbe acercarme a un hombre, que estoy rompiendo con todas las reglas culturales y religiosas de mi pueblo al haberlo citado ac\u00e1, que lo que hago se castiga con la muerte. \u2013Se detuvo un instante para continuar luego. \u2013Sin embargo, antes de casarme estudi\u00e9 en su pa\u00eds durante varios a\u00f1os, y quiz\u00e1 por eso me atrev\u00ed a invitarlo a conversar conmigo.<\/p>\n<p>\u2013Estoy a su disposici\u00f3n para lo que usted quiera, se\u00f1ora\u2013 fue mi sincera respuesta.<\/p>\n<p>\u2013Ser\u00e9 muy franca e\u00a0 ir\u00e9 directamente al punto de este problema tan doloroso para m\u00ed y que me ha obligado a convocarlo.<\/p>\n<p>\u2013La escucho con atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2013Gracias. He descubierto e intuyo en usted, a trav\u00e9s de haberlo\u00a0 observado y escuchado muchas veces oculta con mis sirvientas en\u00a0 las galer\u00edas altas del palacio, valor, honestidad y hombr\u00eda, virtudes \u00e9stas que cualquier mujer desear\u00eda ver reproducidas y perpetuadas en un hijo.<\/p>\n<p>\u2013Agradezco sus palabras, pero&#8230; no comprendo por qu\u00e9 estoy ac\u00e1.<\/p>\n<p>\u2013No me agradezca, no lo digo por halagarlo, se lo digo porque es evidente que mi marido no puede engendrar y yo deseo m\u00e1s que nada en esta vida, un hijo, y lo he elegido a usted para que sea su padre.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ese instante del relato el ingl\u00e9s se incorpor\u00f3, y llenando nuevamente su vaso, mir\u00f3 el oc\u00e9ano que se extend\u00eda calmo frente a nosotros. Bebi\u00f3 un trago m\u00e1s largo que los dem\u00e1s y repiti\u00f3 con la voz temblorosa por el recuerdo:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201c\u2013Lo he elegido a usted para que sea el padre de mi hijo. Pero, solamente para eso. No quiero que entre nosotros se establezca ning\u00fan otro tipo de relaci\u00f3n, yo me debo a mi marido. Mi marido necesita descendencia y yo ser\u00e9 la \u00fanica mujer que le d\u00e9 un hijo. Eso me colocar\u00e1 en un lugar de privilegio en el palacio frente a su madre y frente a las dem\u00e1s esposas. Usted me puede ayudar.<\/p>\n<p>No pude decir que no aun conociendo el riesgo que implicaba a mi vida y a la relaci\u00f3n entre nuestros pa\u00edses pues no pod\u00eda rechazar aquello con lo que secretamente hab\u00eda so\u00f1ado tanto.<\/p>\n<p>\u2013En el caso de ser afirmativa su respuesta, le har\u00e9 avisar, razones obvias, cu\u00e1ndo deber\u00e1 usted presentarse. Se seguir\u00e1 el mismo procedimiento que esta noche y podr\u00e9, finalmente, engendrar mi hijo.<\/p>\n<p>Luego de escuchar mi tembloroso \u201cEstoy a su disposici\u00f3n para cuando usted lo decida\u201d se retir\u00f3 por la puerta oculta por la que hab\u00eda ingresado.<\/p>\n<p>Qued\u00e9 solo mirando embelesado los dibujos caprichosos de las l\u00e1mparas danzando en el muro decorado hasta que aparecieron los sirvientes y regresamos recorriendo el camino inverso.<\/p>\n<p>De ah\u00ed en m\u00e1s no viv\u00ed, tan s\u00f3lo esper\u00e9, angustiado, el momento de\u00a0 mi nueva cita para la que deber\u00eda, nuevamente, estar preparado a la medianoche. Volver\u00edan a buscarme, ir\u00eda\u00a0 envuelto en la chilaba, con los ojos vendados y el turbante cubriendo mi cabeza, y los dos fieles sirvientes conduci\u00e9ndome en la oscuridad. Frente a esto el coraz\u00f3n saltaba de mi pecho y yo corr\u00eda tras \u00e9l, lo tomaba, lo colocaba nuevamente en su lugar no pudiendo impedir que volviera a escapar, una y otra vez, hasta que lleg\u00f3 la noche tan ansiada.<\/p>\n<p>Otra vez caminar hasta el coche, otra vez el trote del caballo y otra vez el jard\u00edn con la fuente rumorosa y las flores perfumadas. La espera en el sal\u00f3n tenuemente iluminado por las l\u00e1mparas de aceite y la puerta a mi espalda que se abr\u00eda invit\u00e1ndome a ingresar.<\/p>\n<p>Anhelante y tembloroso lo hice. A medida que avanzaba se cerraban las puertas tras de m\u00ed y se abr\u00edan otras hacia las cuales me dirig\u00eda. Atraves\u00e9 patios, galer\u00edas, pasadizos y puertas secretas. Mis sienes lat\u00edan dolorosamente y no percib\u00eda el piso bajo mis pies. Finalmente llegu\u00e9 ante una puerta baja que me oblig\u00f3, dada mi estatura, a inclinarme para ingresar, cuando me incorpor\u00e9 me encontr\u00e9 en una alcoba deliciosamente perfumada con s\u00e1ndalo y mirra, con un ventanal en el cual se desperezaba la luna llena y, sobre un gran lecho, cubierta por una s\u00e1bana de seda, se adivinaba la figura cimbreante de una mujer.<\/p>\n<p>Me acerqu\u00e9 cauteloso no pudiendo creer en mi buena fortuna. Ella extendi\u00f3 hacia m\u00ed sus manos mientras una luna plateada, como la de esta noche, dibujaba sinuosos caminos\u00a0 sobre la s\u00e1bana.<\/p>\n<p>Su rostro bell\u00edsimo permanec\u00eda en sombras, dese\u00e9 verlo, pero consider\u00e9 su pudor y me contuve, de todos modos podr\u00eda disfrutar a pleno su cuerpo maravilloso apenas insinuado bajo la seda.<\/p>\n<p>Sus brazos tibios rodearon mi cuello. Sin darme cuenta me encontraba abrazado por ella, mis besos la cubrieron y mi cuerpo tambi\u00e9n. Mi piel se emocion\u00f3 al contacto de su piel, mis manos no daban abasto para acariciarla. Recorr\u00eda con mi boca su cuello y su cuerpo entero y la sent\u00eda temblar estremecida bajo mis besos y mis caricias.<\/p>\n<p>Hund\u00eda mi cara en sus cabellos y mi boca en su boca y su respuesta me llenaba de felicidad. Su cuerpo conten\u00eda todos los aromas de la naturaleza y su piel todos los colores, hasta en la tristeza de su regazo y en su cintura breve pod\u00eda ver el arco iris.<\/p>\n<p>Sus pechos surg\u00edan soberbios y los sent\u00eda suaves acariciar mi cuerpo. El interior de sus muslos se deshojaba como rosas al contacto de mis manos. Finalmente me incorpor\u00e9 a ella y toda la dulzura del mundo me acompa\u00f1\u00f3 en ese momento. El estertor de la muerte transformado en delicioso delirio.<\/p>\n<p>Ca\u00edmos extenuados y dichosos uno junto al otro, la almohada, espectadora muda, mi cabeza entre sus pechos cubiertos por su cabello sedoso y perfumado. Quer\u00eda quedarme a su lado y prolongu\u00e9 el \u00e9xtasis repitiendo la entrega, mi cuerpo la penetr\u00f3 una y otra vez mientras ella se entregaba gozosa a mi empuje amoroso.<\/p>\n<p>Mil veces la am\u00e9 esa noche y mil veces ella me am\u00f3. Fue la embriaguez total hasta que, finalmente, rendidos, nos quedamos dormidos.<\/p>\n<p>Un rayo de sol me despert\u00f3. Al principio no comprend\u00ed, cre\u00ed que hab\u00eda sido uno de\u00a0mis sue\u00f1os tantas veces repetido a lo largo de los meses. Al verla a mi lado, la cara cubierta por su cabello oscuro, supe que lo sucedido pocas horas atr\u00e1s era cierto, ella estaba all\u00ed, conmigo.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En ese momento, el ingl\u00e9s gir\u00f3 sobre s\u00ed mismo d\u00e1ndole la espalda a la luna, dejando su rostro en la oscuridad. No ve\u00eda sus ojos, pero los imaginaba clavados en el vac\u00edo, vac\u00edos ellos mismos de todo lo que no fuera profundo dolor.<\/p>\n<p>Yo aguardaba en el silencio, apenas se escuchaba el croar de las ranas. Luego habl\u00f3, como nunca antes, le costaba pronunciar las palabras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cQuise revivir lo ocurrido y amorosamente me acerqu\u00e9 a ella separando sus cabellos con mi boca, buscando la suya que se me entreg\u00f3 como fruta deliciosa, sedienta a su vez de mis caricias. Quer\u00eda volver a besarla antes de salir, antes de abandonar ese lecho y esa alcoba por los secretos pasadizos\u00a0 y los jardines que en poco tiempo se tornar\u00edan tan peligrosos para m\u00ed, extranjero y cristiano.<\/p>\n<p>Volv\u00ed a besarla largamente mientras ella me envolv\u00eda con sus brazos y su cuerpo exigente. Me separ\u00e9 apenas para observar la belleza de sus facciones bajo las primeras luces del d\u00eda. Al ver su rostro pegu\u00e9 un salto alej\u00e1ndome de la cama y un grito brot\u00f3 involuntariamente de mi garganta: esta mujer no era aquella que me hab\u00eda desvelado tantas noches y tantos d\u00edas.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQui\u00e9n eres? \u00bfQu\u00e9 broma es \u00e9sta que me ha jugado el destino?<\/p>\n<p>Pudorosamente envolvi\u00f3 su cuerpo con la s\u00e1bana, se llev\u00f3 las manos a la cara, los cabellos cayendo desordenados le cubr\u00edan en parte los pechos desnudos.<\/p>\n<p>\u2013Se\u00f1or, por favor, no me pegues, ten piedad de m\u00ed\u2013 sollozaba.<\/p>\n<p>La tom\u00e9 por los hombros y la sacud\u00ed furioso.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Qu\u00e9 es esto, d\u00f3nde est\u00e1 ella! \u00a1Por qu\u00e9 y para qu\u00e9 estoy ac\u00e1!<\/p>\n<p>\u2013Por favor, no me pegues, no me lastimes, no me hagas da\u00f1o \u2013gem\u00eda y se retorc\u00eda tratando de escapar del garfio de mis manos\u2013. Mi se\u00f1ora finalmente qued\u00f3 embarazada de su marido. Ella est\u00e1 feliz. Soy, desde siempre, su confidente. Fui yo quien le sugiri\u00f3 elegirte cuando te observ\u00e1bamos desde las galer\u00edas superiores comer y departir con los hombres. Sin embargo, ella ignora que ocup\u00e9 su lugar. Fui yo quien te llev\u00f3 la carta. Enamorada de ti desde hace tanto tiempo no pude resistir la tentaci\u00f3n de tenerte, aunque fuera a trav\u00e9s de un enga\u00f1o, ya que mi se\u00f1ora no te necesita para engendrar a su hijo. No deb\u00edas quedarte hasta el despertar de la ma\u00f1ana, de haberte retirado anoche nunca hubieses conocido la verdad.\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u2013A partir de ese momento\u2013 termin\u00f3 diciendo el ingl\u00e9s\u2013 no tengo paz. A los pocos meses lleg\u00f3 mi traslado, nunca volv\u00ed a saber de ellas. De haber intentado algo habr\u00eda significado la muerte para todos\u2013 en la quietud de la noche su voz se impon\u00eda como un lamento\u2013 Yo, desde aquel d\u00eda no vivo, no puedo vivir con el recuerdo de una y el amor de la otra. Es por eso que en estas noches, estiro las horas esperando que la luz de la luna llena, alguna vez, las regrese a m\u00ed.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1s all\u00e1 de las aguas oscuras del oc\u00e9ano ve\u00edamos recortarse en el horizonte la silueta del bosque de manglares. 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