{"id":1767,"date":"2019-05-08T00:43:41","date_gmt":"2019-05-08T00:43:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=1767"},"modified":"2019-05-08T01:03:22","modified_gmt":"2019-05-08T01:03:22","slug":"eulalia-y-juan","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=1767","title":{"rendered":"Eulalia y Juan"},"content":{"rendered":"<p>Las penas ca\u00edan como bolseadas sobre el pobre infeliz. Andaba por los campos dando l\u00e1stima con su flacura, sus ropas ra\u00eddas y la mugre que cubr\u00eda sus huesos. Los dientes se le hab\u00edan gastado de tanto roer cuero de vaca y ra\u00edces para sacarles un poco de nutrientes.<\/p>\n<p>Cuando golpe\u00f3 las manos frente a la puerta del rancho de Eulalia para pedirle agua y un plato de comida, ella crey\u00f3 que era un aparecido. As\u00ed, a primera vista, ten\u00eda la altura del finado y el ancho de sus hombros era casi el mismo.<\/p>\n<p>Le alcanz\u00f3 un pedazo de pan seco y un jarro con mate cocido.<\/p>\n<p>Al verlo comer le tembl\u00f3 el coraz\u00f3n. Ni los perros cimarrones com\u00edan tan desaforadamente como este pobre desgraciado, mugriento y con el pelo largo enmara\u00f1ado, y enredado con abrojos que m\u00e1s parec\u00edan hebillas que espinas.<\/p>\n<p>Eulalia le indic\u00f3 un grifo a la vuelta de la vivienda para que pudiera higienizarse. Tambi\u00e9n le entreg\u00f3 una toalla gastada, un pan de jab\u00f3n de lavar la ropa y una navaja.<\/p>\n<p>\u2013Tome \u2013le dijo\u2013, fr\u00f3tese con el cepillo de limpiar zapatillas que est\u00e1 ah\u00ed; \u00a1Ah!, y l\u00e1vese bien la cabeza&#8230; y c\u00f3rtese la barba que le quiero ver la cara.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfTodo eso por un pedazo de pan verde de moho?\u2013, pregunt\u00f3 devorando las \u00faltimas migajas blancas.<\/p>\n<p>\u2013Si se lava bien le doy un plato de puchero con caldo.<\/p>\n<p>Y ah\u00ed fue el desgraciadito con la toalla y el jab\u00f3n a lavarse y cortarse la barba con la navaja oxidada frente a un trozo mezquino de espejo.<\/p>\n<p>S\u00ed, ten\u00eda una cara flaca y descarnada, pero cara de bueno.<\/p>\n<p>\u2013Ac\u00e1 me tiene, do\u00f1a, \u00bfme va a dar el puchero prometido? \u2013dijo apareciendo con sus partes pudendas cubiertas con la toalla como si fuera un taparrabos, dejando al aire las costillas que se pod\u00edan contar una a una.<\/p>\n<p>No termin\u00f3 de hablar cuando se vio frente a un plato de lata rebosante de verduras y con un pedazo de falda que se deshilachaba entre sus dedos \u00e1vidos. \u00a1Cu\u00e1nto hac\u00eda que no com\u00eda algo caliente y tan sabroso!<\/p>\n<p>\u2013Do\u00f1a, si quiere que le arregle alg\u00fan alambrado o que le pase la azada&#8230; \u2013y la mir\u00f3 con los ojos agradecidos y ansiosos.<\/p>\n<p>Eulalia fue a buscar algo de ropa del finado. Como hab\u00eda imaginado le quedaba pintadita, un poco floja sobre los hombros huesudos, pero ya hab\u00eda decidido que el hombre se quedar\u00eda ayud\u00e1ndola en las faenas del campo, demasiado fatigosas para una mujer. Ella por su parte, se compromet\u00eda a alimentarlo y a rellenar su pellejo cetrino.<\/p>\n<p>En pocos meses Juan, que as\u00ed se llamaba el infeliz, hab\u00eda pasado a ser, de un pobre desgraciado a un hombre fuerte y musculoso.<\/p>\n<p>Su trabajo era invalorable. Entre otras cosas construy\u00f3 una nueva letrina, arregl\u00f3 los alambrados que se ca\u00edan a causa de los troncos podridos, arm\u00f3 un corral para que no se escaparan las gallinas, cambi\u00f3 la paja del techo y renov\u00f3 la pintura del rancho.<\/p>\n<p>Como se acercaba el invierno, acondicion\u00f3 el galp\u00f3n de las herramientas donde dorm\u00eda, arm\u00f3 un catre nuevo y lo cubri\u00f3 con mantas limpias que Eulalia le dio para estar m\u00e1s abrigado en las noches.<\/p>\n<p>Ahora com\u00edan juntos en la cocina grande de piso de tierra bien apisonado, y los domingos se sentaban a tomar mate bajo el eucalipto que proteg\u00eda el rancho.<\/p>\n<p>El hombre se sent\u00eda adobado como pavo ante la perspectiva de las fiestas. Hasta se dir\u00eda que las camisas del finado le tironeaban bajo los sobacos, por lo que las dejaba medio abiertas mostrando el pecho ahora relleno de carne.<\/p>\n<p>Eulalia le tem\u00eda al invierno, con las noches largas y solitarias y las ma\u00f1anas blanqueadas por la escarcha. Ella sab\u00eda que el fr\u00edo y la humedad se encarnizaban en las s\u00e1banas entre las que se revolcaba en soledad.<\/p>\n<p>Poco necesit\u00f3 para decidirse. Desde que Juan apareciera sus d\u00edas eran m\u00e1s cortos y soleados, hab\u00eda rejuvenecido y su cabello luc\u00eda brillante y peinado. No quer\u00eda regresar a lo anterior, a su desamparo y a su melancol\u00eda.<\/p>\n<p>\u2013Juan, hace casi un a\u00f1o que estamos juntos, los vecinos murmuran, de modo que si usted sigue ac\u00e1 creo que deberemos legalizar nuestra situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfSituaci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 situaci\u00f3n? Yo soy su empleado y nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u2013&#8230; Si quisiera podr\u00eda ser algo m\u00e1s&#8230; \u2013dijo coqueta acarici\u00e1ndose la cintura.<\/p>\n<p>Juan la evalu\u00f3: la mujer era algo mayor que \u00e9l, ten\u00eda algunas hebras blancas en su cabeza y algunos kilitos de m\u00e1s que la hac\u00edan muy apetitosa. Adem\u00e1s ten\u00eda el rancho \u2013herencia del finado\u2013, y una buena parcela de tierra. Y acept\u00f3. Fueron a ver al cura y al juez y en unas semanas, luego de las publicaciones de rigor, se casaron.<\/p>\n<p>Para festejar fueron a pasar un fin de semana a Luj\u00e1n. Recorrieron la ciudad y visitaron el casino. Nunca antes hab\u00edan entrado a uno y los encandil\u00f3 el lujo que los rodeaba.<\/p>\n<p>Suerte de principiantes, salieron con un buen fajo de billetes. Eulalia no cab\u00eda en s\u00ed de dicha, y Juan, que pensaba en su anterior situaci\u00f3n, sent\u00eda que era un hombre afortunado.<\/p>\n<p>La muchacha que cambiaba las fichas en la caja les sonri\u00f3 con un gui\u00f1o p\u00edcaro al ver la cantidad de dinero que se llevaban. Juan se sinti\u00f3 un seductor. A Eulalia, en cambio, no le caus\u00f3 ninguna gracia la sonrisa de la empleada.<\/p>\n<p>Regresaron al rancho y retomaron la rutina. Pero algo hab\u00eda cambiado. Juan se esmeraba a\u00fan m\u00e1s en los trabajos del campo y cuidaba a Eulalia con afecto.<\/p>\n<p>Se sent\u00eda due\u00f1o y actuaba en consecuencia.<\/p>\n<p>En poco tiempo comenzaron a hacer planes de mejoras y agregaron man\u00ed y soja a las cosechas. Eulalia se sent\u00eda feliz, su vida hab\u00eda cambiado por completo; hasta se visitaban con los vecinos. Todas las noches le agradec\u00eda a la Virgencita haberle enviado a Juan, y Juan agradec\u00eda a Dios su actual bienestar.<\/p>\n<p>Una vez al mes el matrimonio se acercaba a Luj\u00e1n y a su casino, aunque ya no ganaban como aqu\u00e9l primer d\u00eda en el que la suerte los acompa\u00f1\u00f3 por novatos. Siempre la cajera los reconoc\u00eda y les regalaba su sonrisa c\u00f3mplice.<\/p>\n<p>No hab\u00eda pasado mucho tiempo de la boda cuando empezaron a hablar de la posibilidad de instalar luz el\u00e9ctrica y un ba\u00f1o, de modo de no salir al fr\u00edo de la ma\u00f1ana cuando la necesidad los obligaba. En setiembre todo estaba listo. La felicidad era completa.<\/p>\n<p>Una ma\u00f1ana, como siempre lo hac\u00eda, Eulalia se levant\u00f3 al canto del gallo para calentar el agua del mate. A ciegas, como era su costumbre de tantos a\u00f1os, abri\u00f3 la garrafa y acerc\u00f3 un f\u00f3sforo; dej\u00f3 la pava sobre el fuego y se dirigi\u00f3 al ba\u00f1o. Cuando regres\u00f3, el olor a gas era asfixiante: el fuego se hab\u00eda apagado. Manote\u00f3 la llave de luz y la accion\u00f3.<\/p>\n<p>La chispa que brot\u00f3 hizo volar la cocina. Eulalia vol\u00f3 con ella y sus pedacitos quedaron esparcidos por el campo.<\/p>\n<p>La velaron a caj\u00f3n cerrado.<\/p>\n<p>Luego de llorarla Juan comenz\u00f3, por consejo del juez, con la sucesi\u00f3n. Eulalia no ten\u00eda hijos ni padres, de modo que fue declarado \u00fanico heredero.<\/p>\n<p>Para ayudar a su duelo cada tanto iba a Luj\u00e1n a rezarle a la Virgencita; de paso se acercaba al casino para disfrutar del lujo, tentar a la suerte y \u00bfpor qu\u00e9 no? recoger las sonrisas de esa cajera. Poco a poco, sonrisa va, piropo viene, comenzaron a intimar.<\/p>\n<p>No hab\u00edan pasado doce meses que Eulalia hab\u00eda partido, la nueva cocina estaba terminada, linda, reluciente; y la sucesi\u00f3n tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Juan era due\u00f1o absoluto de las tierras y del rancho que mejoraba d\u00eda a d\u00eda.\u00a0Y\u2026 \u00e9l se esmeraba.<\/p>\n<p>Pero Juan ten\u00eda otro motivo, quer\u00eda que el rancho entero luciera como nuevo cuando llegara a instalarse su futura esposa, una joven con un gui\u00f1o p\u00edcaro en el rostro: la antigua cajera del casino de Luj\u00e1n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las penas ca\u00edan como bolseadas sobre el pobre infeliz. Andaba por los campos dando l\u00e1stima con su flacura, sus ropas<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1,29],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1767"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1767"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1767\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1788,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1767\/revisions\/1788"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1767"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1767"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1767"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}