{"id":1771,"date":"2019-05-08T00:50:58","date_gmt":"2019-05-08T00:50:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=1771"},"modified":"2019-05-08T01:01:50","modified_gmt":"2019-05-08T01:01:50","slug":"la-leyenda-de-la-princesa-de-lamu","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=1771","title":{"rendered":"La leyenda de la princesa de Lamu"},"content":{"rendered":"<p>LA LEYENDA DE LA PRINCESA DE LAMU (1)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>EL PARA\u00cdSO<\/p>\n<p>Al\u00e1 hizo el para\u00edso de arenas y corales y lo pobl\u00f3 de \u00e1rboles, p\u00e1jaros y animales.<\/p>\n<p>Llen\u00f3 sus aguas de\u00a0 peces y las colore\u00f3 igual al cielo, para confundir al maligno e impedir que este ingresara en \u00e9l.<\/p>\n<p>Como \u00faltimo regalo, recort\u00f3 las costas para dotar a\u00fan de mayor belleza a su obra y con un soplo bendito de su boca la separ\u00f3 del continente para que ning\u00fan bien de all\u00ed se fuera y ning\u00fan mal arribara.<\/p>\n<p>Luego dio vida a la primera pareja humana.<\/p>\n<p>Finalmente se retir\u00f3 a descansar. Acomod\u00f3 su cabeza sobre una nube y se durmi\u00f3.<\/p>\n<p>Aprovech\u00f3 el diablo ese instante para oscurecer el cielo, envolver en una espesa nube gris el para\u00edso y alejarlo hacia los confines del mundo.<\/p>\n<p>Al\u00e1, despertando, vio perderse en la distancia la maravillosa obra por \u00e9l creada.<\/p>\n<p>Furioso, orden\u00f3 entonces al viento detenerla mediante una brisa suave y fresca que, tras hundirse en el mar, se introdujo por una delgada grieta emergiendo luego, perfumando los aires y cubriendo el crep\u00fasculo de flores. As\u00ed naci\u00f3 Lamu.<\/p>\n<p>(1) Lamu. Isla musulmana que se encuentra al nordeste de Kenya sobre el oc\u00e9ano \u00cdndico, considerada \u201cPatrimonio de la Humanidad\u201d por la UNESCO debido, entre otras cosas, a que las viviendas est\u00e1n construidas con bloques de coral blanqueados por agua de conchillas. Sus calles son muy estrechas para protegerlas del sol abrasador del verano y permitir a la brisa correr por ellas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>EL HOMBRE<\/p>\n<p>En el principio el hombre estuvo solo.<\/p>\n<p>Recostarse cara al cielo para contemplar el universo le result\u00f3 penoso a causa del sol despiadado y de los fuertes vientos.<\/p>\n<p>Tuvo que buscar refugio.<\/p>\n<p>Construy\u00f3 primero una caba\u00f1a de arena. Pero fue f\u00e1cilmente destruida.<\/p>\n<p>Intent\u00f3 pues, realizarla de conchillas. Pero el mar las reclam\u00f3 y las volvi\u00f3 a su seno.<\/p>\n<p>Sinti\u00f3 hambre y nad\u00f3 en busca de peces y as\u00ed descubri\u00f3 la belleza oculta bajo las aguas en los magn\u00edficos arrecifes de coral que, infinitos, se extend\u00edan ante sus ojos.<\/p>\n<p>Y los repiti\u00f3 sobre la tierra creando un muro entre \u00e9l y la naturaleza que lo rodeaba.<\/p>\n<p>Una vez que lo hizo, contemplando la luna y las estrellas, durmi\u00f3 en paz.<\/p>\n<p>Pero Al\u00e1 previsor, hab\u00eda puesto el \u00e1rbol que surge permanente en el agua salada, el mangrove (2),y con su madera el hombre coloc\u00f3 un techo entre \u00e9l y la noche.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n lo us\u00f3 para construir barcas, adentrarse en el mar y disfrutar as\u00ed, a\u00fan m\u00e1s, de la belleza del sol en el ocaso.<\/p>\n<p>Con el correr de los d\u00edas y de los a\u00f1os llegaron otros hombres al para\u00edso.<\/p>\n<p>Entonces dej\u00f3 de serlo.<\/p>\n<p>(2) Mangal<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>LAMU<\/p>\n<p>Los primeros arribaron del norte con sus \u00eddolos y sus mujeres y se fusionaron con el hombre de Lamu y sus descendientes.<\/p>\n<p>Luego llegaron del oeste, aportaron palabras y sonidos nuevos. Mezclaron sus alfabetos y surgi\u00f3 entonces el \u201cswahili\u201d. (3)<\/p>\n<p>Por \u00faltimo llegaron del este, con sus barcos y su dios, y les ense\u00f1aron el poder de la vela y las estrellas.<\/p>\n<p>Quiso Al\u00e1 que la ciudad creciera d\u00eda a d\u00eda y que a sus costas se acercaran navegantes, ricos en sedas y joyas que necesitaban abastecerse de agua fresca y frutas secas.<\/p>\n<p>As\u00ed Lamu fue adquiriendo renombre y poder.<\/p>\n<p>Sus habitantes construyeron hermosas viviendas con corales y arena, masacraron conchillas y las cocieron a fuego vivo y, mezclando sus partes con agua salada, blanquearon las paredes.<\/p>\n<p>Lamu fue la ciudad blanca del norte, la que barren los vientos frescos de oriente.<\/p>\n<p>Las casas se extendieron sobre el suelo arenoso hacia lo alto, cerradas sobre s\u00ed mismas, preserv\u00e1ndolas de extra\u00f1os y vecinos para salvar su intimidad, como ordenaba su dios.<\/p>\n<p>Sus calles, muy angostas, permit\u00edan el paso de dos individuos o de un burro, pero quedaban abiertas a las sombras y a la brisa de la tarde.<\/p>\n<p>Desde la estrechez de sus callejuelas se adivinaba un mundo virgen, misterioso, envuelto por gruesas paredes de coral que, alejando soles y ruidos de los espacios interiores, creaban una apacible atm\u00f3sfera de frescura y paz.<\/p>\n<p>Por la \u201cdaka\u201d (4) a trav\u00e9s de puertas dobles de madera, se acced\u00eda a la \u201ckiwanda\u201d, (5)expresi\u00f3n de la naturaleza, plena de\u00a0 jazmines y de cielos abiertos.<\/p>\n<p>(3) Swahili, lengua que se habla en Kenya. (4) Daka, porche.\u00a0 (5)\u00a0 Kiwanda, jard\u00edn.<\/p>\n<p>All\u00ed las mujeres se reun\u00edan al atardecer para conversar y disfrutar de la brisa.<\/p>\n<p>La cocina se realizaba en la terraza \u00faltima de la casa, en la \u201ckidarichamekeo\u201d, (6)a fin de evitar olores y para que el humo fuera directamente al cielo a confundirse con las nubes.<\/p>\n<p>A medida que crec\u00eda Lamu, aumentaba la riqueza de sus habitantes.<\/p>\n<p>Pronto necesitaron sirvientes y esclavos, por lo que se internaron en el continente y atraparon a gentes de pueblos pac\u00edficos y temerosos, y los llevaron consigo.<\/p>\n<p>A ellos les destinaron la planta inferior de la vivienda, por ser m\u00e1s expuesta al enemigo y menos luminosa. Qued\u00f3 la superior reservada a la familia.<\/p>\n<p>Los hombres ricos de Lamu comenzaron a horadar las paredes de coral y realizaron nichos en distintos lugares de la vivienda donde exhib\u00edan sus riquezas e impresionaban as\u00ed al visitante.<\/p>\n<p>Pronto la \u201czidata\u201d (7)cubr\u00eda toda la pared del \u201cndani\u201d (8)dotando de filigrana belleza a esta \u00faltima, guardada, impenetrable habitaci\u00f3n donde descansaba el due\u00f1o de casa.<\/p>\n<p>Pacientes e imaginativos fueron los artesanos \u2013alguno cuya fama trascendi\u00f3 los l\u00edmites de Lamu\u2013 que hendieron su buril en las blandas paredes de coral, respetando perlas y otras maravillas. Crearon as\u00ed arcos y nichos que luego fueron ocupados por tesoros, embelleciendo a\u00fan m\u00e1s, lo ya hermoso.<\/p>\n<p>A sus pies, el arc\u00f3n, repleto de telas recamadas en piedras e hilos de oro.<\/p>\n<p>(6)\u00a0 Kidarichamekeo, lugar donde se cocina.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 (7) \u00a0Zidata, nichos que se hacen en las paredes.\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0(8)\u00a0Ndani, dormitorio principal, \u00faltima habitaci\u00f3n de la casa y la m\u00e1s protegida.<\/p>\n<p>Durante las noches la l\u00e1mpara de aceite bailaba entre hojas y c\u00edrculos cuidadosamente tallados.<\/p>\n<p>A medida que crec\u00eda en prestigio y belleza, Lamu crec\u00eda en historias y leyendas, pero ninguna traspas\u00f3 las fronteras como la de:<\/p>\n<p>\u201cLa Leyenda de la princesa de Lamu\u201d<\/p>\n<p>Cuentan que Al\u00e1, celoso de la belleza de la luna y queriendo eclipsarla, hizo nacer en Lamu a una hermosa joven, hija de un sult\u00e1n, c\u00e9lebre por su bravura y tan rico como temido.<\/p>\n<p>Hubo quienes dijeron que la madre era una esclava de las tribus del norte a quien el sult\u00e1n, prendado por la tersura de su piel de \u00e9bano y sus ojos intensos, guard\u00f3 en su\u00a0 \u201cndani\u201d, no permitiendo que nadie llegase a ella.<\/p>\n<p>La esclava muri\u00f3 de tristeza, extra\u00f1ando el horizonte lejano de sus tierras, el verde de los montes y el color de la arena.<\/p>\n<p>Muri\u00f3, no sin antes dar a luz a una princesa, m\u00e1s hermosa a\u00fan que ella.<\/p>\n<p>A medida que pasaba el tiempo, la ni\u00f1a se convirti\u00f3 en la vida del sult\u00e1n quien la ocultaba, prisionera, a los ojos del mundo.<\/p>\n<p>Ella le recordaba a la mujer que le hab\u00eda robado la mente y el alma.<\/p>\n<p>Pronto, a pedido de su se\u00f1or y bajos sus indicaciones, las esclavas cosieron para la peque\u00f1a ricas prendas de seda bordadas con piedras preciosas, mientras trataban de adivinar su figura a trav\u00e9s de cada puntada.<\/p>\n<p>En las noches de luna se la pod\u00eda ver, envuelta en la oscuridad, dirigirse a la \u201ckiwanda\u201d y pasear bajo las estrellas.<\/p>\n<p>Entre las sombras la observaban las sirvientas, deseosas de conocerla.<\/p>\n<p>La fama de su soledad y de su belleza, esparcida por el perfume de los jazmines trepadores, recorri\u00f3 el mundo llevada por las velas tensas que desplegaban los navegantes.<\/p>\n<p>Y lleg\u00f3 a o\u00eddos de Ibn-vta qui\u00e9n apront\u00f3 diez barcos cargados con tesoros y esclavos, dej\u00f3 su reino en el este, y parti\u00f3 hacia Lamu.<\/p>\n<p>A medida que se acercaba al archipi\u00e9lago los vientos, sabedores de su cometido, lo alejaron de la costa y lo llevaron hacia el norte, haci\u00e9ndolo encallar lejos de su hogar.<\/p>\n<p>Ibn-vta qued\u00f3 a merced del ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Pocos d\u00edas despu\u00e9s sus esclavos, hambrientos, lo abandonaron, llev\u00e1ndose con ellos todas las riquezas que sus brazos pudieron cargar.<\/p>\n<p>Esa noche, la del abandono, el pr\u00edncipe vestido con sus mejores galas se intern\u00f3 para siempre, en las aguas templadas del mar.<\/p>\n<p>El nombre de su amada, pronunciado por \u00e9l antes de expirar, fue recogido por un p\u00e1jaro azul quien lo llev\u00f3 hasta la princesa y ah\u00ed lo dej\u00f3, enredado en su negra cabellera que, como cascada rebelde, ca\u00eda cubriendo sus hombros.<\/p>\n<p>La leyenda de la princesa, bella y desconocida, lleg\u00f3 tambi\u00e9n hasta Ta-ahm, comerciante del otro lado de las monta\u00f1as de oro.<\/p>\n<p>Ta-ahm supo lo sucedido a Ibn-vta y decidi\u00f3 arriesgar su suerte para conseguir el amor de la joven.<\/p>\n<p>A tal fin enjaez\u00f3 cincuenta camellos y eligi\u00f3 sus mejores monturas.<\/p>\n<p>Tom\u00f3 doscientos esclavos, entre hombres y mujeres y, eligiendo a los m\u00e1s fuertes\u00a0 y a las m\u00e1s hermosas, emprendi\u00f3 camino a Lamu.<\/p>\n<p>Al atravesar el desierto una tormenta de arena le hizo perder el rumbo. Nunca m\u00e1s se supo de \u00e9l ni de su comitiva.<\/p>\n<p>Se murmura que yacen viviendo bajo las dunas doradas.<\/p>\n<p>Su historia la esparci\u00f3 el Sim\u00fan y lleg\u00f3 a o\u00eddos de Ab-tur en el interior de la selva.<\/p>\n<p>Nada ten\u00eda el joven para dar y nada que perder.<\/p>\n<p>Cuando decidi\u00f3 partir tom\u00f3 su morral, acomod\u00f3 su daga de filosa hoja, algunas frutas y agua fresca y dej\u00f3 su hogar en pos de la aventura.<\/p>\n<p>Sorte\u00f3 selvas y monta\u00f1as, atraves\u00f3 mares y desiertos y finalmente un amanecer, surgiendo de la bruma, vio levantarse a Lamu.<\/p>\n<p>Ayudado por su daga cort\u00f3 un \u00e1rbol que emerg\u00eda del agua, quit\u00f3 el coraz\u00f3n al tronco de madera blanda y, en su precaria embarcaci\u00f3n, arrib\u00f3 al extremo de la isla que, hundi\u00e9ndose en el \u00cdndico, lo divid\u00eda en dos.<\/p>\n<p>All\u00ed esper\u00f3 la noche y parti\u00f3 con la luz de la luna iluminando el sendero.<\/p>\n<p>F\u00e1cil fue hallar el palacio de su amada enclavado en el monte m\u00e1s alto, desde donde oteaba los vientos.<\/p>\n<p>Con su cuerpo \u00e1gil escal\u00f3 la tapia y vio una figura solitaria y esbelta que caminaba bajo las estrellas.<\/p>\n<p>Se desliz\u00f3 con sigilo oculto por las plantas del jard\u00edn y una vez frente a ella se arroj\u00f3 a sus pies y le confes\u00f3 su amor.<\/p>\n<p>Un velo perfumado le cubri\u00f3 los ojos, impidiendo toda visi\u00f3n, y fue guiado hasta el \u201cndani\u201d, donde el aroma del almizcle surg\u00eda de un hornillo.<\/p>\n<p>Una vez all\u00ed le hicieron beber un vino exquisito.<\/p>\n<p>Aletargado por el alcohol sinti\u00f3 que su cuerpo era blandamente perfumado con aceites. El masaje t\u00edmido, delicado, lo indujo al sue\u00f1o.<\/p>\n<p>Se sinti\u00f3 transportado al para\u00edso.<\/p>\n<p>Cuando abri\u00f3 los ojos se encontr\u00f3 en pleno oc\u00e9ano, flotando sobre un madero.<\/p>\n<p>Muchos d\u00edas pasaron hasta que avistara tierra.<\/p>\n<p>No se supo si fue el sol intenso del \u00cdndico o la p\u00f3cima ingerida, lo cierto es que Ab-tur\u00a0 perdi\u00f3 el juicio y nunca pudo recordar c\u00f3mo regresar a su hogar, ni a su amor.<\/p>\n<p>La fama de la princesa nunca vista creci\u00f3 con los a\u00f1os hasta envolver el mundo entonces conocido.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, el viejo sult\u00e1n, padre de la hermosa ni\u00f1a, muri\u00f3.<\/p>\n<p>No se vio m\u00e1s en las noches de luna la figura envuelta en la oscuridad dirigirse a la \u201ckiwanda\u201d y pasear bajo las estrellas.<\/p>\n<p>Sin embargo, la historia de la joven lleg\u00f3 hasta los o\u00eddos de Al\u00e1 que, entre carcajadas dijo: \u201cTonto quien es ciego para no ver lo que tiene ante sus ojos\u201d. Y desat\u00f3 una gran tormenta que cubri\u00f3 la isla durante d\u00edas y noches.<\/p>\n<p>En medio de la lluvia inclemente y de los truenos que hac\u00edan al hombre ocultarse temeroso, emergi\u00f3 de las entra\u00f1as de la tierra un gran resplandor y, como rayo luminoso, se elev\u00f3 hasta el cielo para ocultarse en el coraz\u00f3n infinito del Creador.<\/p>\n<p>Y pasaron los a\u00f1os y los a\u00f1os.<\/p>\n<p>Murieron los sirvientes. Los vestidos recamados en piedras perdieron brillo.<\/p>\n<p>Un d\u00eda en el que la fama de la bella ni\u00f1a hab\u00eda comenzado a ser leyenda, se dieron cuenta de que a nadie se ve\u00eda en el palacio desde mucho tiempo atr\u00e1s.<\/p>\n<p>Parec\u00eda no estar habitado y decidieron ingresar en busca de la princesa y poder, finalmente, conocerla.<\/p>\n<p>Atravesaron la \u201cdaka\u201d y cruzaron la \u201ckiwanda\u201d donde el viento esparc\u00eda la\u00a0hojarasca.<\/p>\n<p>Llegaron hasta el \u201cndani\u201d y, al penetrarlo en silencio, con respeto, como el que impone un espacio sagrado, se sorprendieron al hallar tan s\u00f3lo las paredes cubiertas por nichos vac\u00edos y sobre el lecho, abandonado, un antiguo y perfumado velo, el cual, agitado por la brisa de la tarde se hizo hebras volando despacio hasta perderse en el horizonte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA LEYENDA DE LA PRINCESA DE LAMU (1) &nbsp; EL PARA\u00cdSO Al\u00e1 hizo el para\u00edso de arenas y corales y<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1,29],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1771"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1771"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1771\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1786,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1771\/revisions\/1786"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1771"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1771"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1771"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}