{"id":1779,"date":"2019-05-08T00:58:05","date_gmt":"2019-05-08T00:58:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=1779"},"modified":"2019-05-08T00:58:57","modified_gmt":"2019-05-08T00:58:57","slug":"semillitas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=1779","title":{"rendered":"Semillitas"},"content":{"rendered":"<p>Cuando el doctor le sac\u00f3 el centenar de finas agujas del dorso de su mano derecha para colocar esas peque\u00f1as, negras y redondas semillas chinas, no pens\u00f3 que cubiertas por la gasa protectora y activadas por la humedad de la piel, desarrollar\u00edan sus ra\u00edces que, penetrando por los min\u00fasculos intersticios abiertos por los punzantes aceros, se enredar\u00edan en las terminales nerviosas de su mano.<\/p>\n<p>Poco a poco fue sintiendo el brazo entero adormecido y el dolor de su hombro se transform\u00f3 en un recuerdo borroso y lejano.<\/p>\n<p>Recuper\u00f3 su sonrisa canosa y hasta pudo dormir pl\u00e1cidamente.<\/p>\n<p>Apenas tres semanas hab\u00edan transcurrido cuando la gasa se desprendi\u00f3 una ma\u00f1ana luminosa empujada por una pelusa verde y tupida. Sin embargo, el efecto anest\u00e9sico que lo separaba de aquel dolor punzante y permanente le impidi\u00f3 ocuparse, por el momento, de ese extra\u00f1o y verdoso vello.<\/p>\n<p>La inquietud surgi\u00f3 cuando dicha pelusa comenz\u00f3 a crecer y a definirse troncos y hasta hojas en ella.<\/p>\n<p>En el trabajo, sus compa\u00f1eros lo miraban con recelo y temor \u00bfno ser\u00eda contagioso?<\/p>\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s, las ra\u00edces, siguiendo el curso dictado por la naturaleza que a veces es caprichosa, aparecieron en la palma de su mano, primero como baba persistente y luego como transparentes cabellos que se enredaban en el teclado de la computadora cuando intentaba accionarla, cosa que le entorpec\u00eda bastante el desarrollo de las tareas.<\/p>\n<p>La sorpresa lleg\u00f3 aquel atardecer cuando, en el momento del ba\u00f1o habitual, escuch\u00f3 risas alegres y despreocupadas y percibi\u00f3 en el bosquecillo la presencia de cinco chinitos vestidos de blanco impecable que, desnud\u00e1ndose y cantando, aprovechaban las gotas tibias de la lluvia para ba\u00f1arse a su vez, o nadaban en los charcos formados sobre su mano nervuda.<\/p>\n<p>A partir de ese instante comenz\u00f3 a vivir un extra\u00f1o calvario, los amigos y hasta la gente desconocida, comenzaron a huir ante su sola presencia, incluso en los medios de transporte.<\/p>\n<p>Tratando de ocultarlo cubri\u00f3 la\u00a0 mano con un guante; luego, ante el desarrollo de su bosque tuvo que utilizar vendas. Intent\u00f3 tambi\u00e9n cortar los troncos, esbeltos y dorados, pero el dolor que sinti\u00f3 fue tan intenso que no lo pudo llevar a cabo ya que el s\u00f3lo tocar las hojas le produc\u00eda una cosquilla deliciosa, como si acariciara su propia piel, tal era la sensibilidad.<\/p>\n<p>Todas las ma\u00f1anas observaba y med\u00eda esa extensi\u00f3n verde hasta que advirti\u00f3 que crec\u00eda peligrosamente acerc\u00e1ndose a la mu\u00f1eca.<\/p>\n<p>Fue en ese momento cuando tom\u00f3 una dr\u00e1stica decisi\u00f3n y, dirigi\u00e9ndose al garaje de su casa, descolg\u00f3 la vieja y afilada hacha de su padre que ya casi hab\u00eda olvidado el oficio y parti\u00f3 hacia el campo.<\/p>\n<p>Eligi\u00f3, en ese d\u00eda espl\u00e9ndido, un alfalfar en el cual su bosquecillo pudiera desarrollarse saludablemente pues, deb\u00eda admitir que a pesar de todo, se hab\u00eda encari\u00f1ado con \u00e9l, con los troncos dorados, el follaje transparente y los chinos vestidos de blanco.<\/p>\n<p>Baj\u00f3 del autom\u00f3vil y, hacha en ristre, camin\u00f3, sorteando el alambrado de p\u00faas, hacia el centro de la extensi\u00f3n verde y viol\u00e1cea.<\/p>\n<p>Se agach\u00f3, apoy\u00f3 la mano en tierra, levant\u00f3 el arma y, antes de asestar el golpe que cercenar\u00eda dolorosamente su extremidad, not\u00f3 que las ra\u00edces se hund\u00edan entre los terrones, en los surcos trabajados.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 entonces\u00a0 para observar, por \u00faltima vez, eso que hab\u00eda cambiado tanto su vida y, con sorpresa vio surgir de entre las hojas peque\u00f1as una mariposa, pero no una isoca blanca y amarilla como tantas que hab\u00eda visto, sino una mariposa azul, de las que s\u00f3lo encontraba en los libros de texto en la lejana \u00e9poca de su infancia cuando, curioso, buscaba identificar aquellas que hab\u00eda cazado y colocado, pinchadas con alfileres, sobre un secante grande y celeste, similar al cielo, donde permanec\u00edan en dolorosa expiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La mariposa azul se desplazaba con elegancia, seduciendo con su belleza y\u00a0movimiento, recorriendo la copa de los \u00e1rboles mientras los chinos corr\u00edan alegres se\u00f1al\u00e1ndola con sus min\u00fasculas manos y re\u00edan mostrando los dientes y escondiendo los ojos.<\/p>\n<p>Para no perder detalle de la escena se recost\u00f3 cuan largo era panza en tierra y, apoyando el ment\u00f3n sobre su mano izquierda dej\u00f3, por el momento el hacha, permaneciendo as\u00ed, ensimismado por tan inusual espect\u00e1culo.<\/p>\n<p>Horas despu\u00e9s el sol, como hace desde tiempos tan remotos, desapareci\u00f3 en el horizonte d\u00e1ndole lugar a la luna y las estrellas y \u00e9l, sin sentirlo, sin darse cuenta, fue penetrando poco a poco en el bosquecillo, hasta desaparecer, por completo, dentro de \u00e9l.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando el doctor le sac\u00f3 el centenar de finas agujas del dorso de su mano derecha para colocar esas peque\u00f1as,<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1,29],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1779"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1779"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1779\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1781,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1779\/revisions\/1781"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1779"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1779"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1779"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}