{"id":1858,"date":"2019-06-12T20:45:10","date_gmt":"2019-06-12T20:45:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=1858"},"modified":"2019-07-19T19:49:36","modified_gmt":"2019-07-19T19:49:36","slug":"palabras-de-mario-cozzi-el-camino-de-los-otros","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=1858","title":{"rendered":"Palabras de Mario Cozzi \u00abEl camino de los otros. Los abuelos que vinieron de lejos\u00bb"},"content":{"rendered":"<p>En <strong><em>El camino de los otros. Los abuelos que vinieron de lejos<\/em><\/strong>, Mar\u00eda Cristina Ber\u00e7aitz reafirma su ya conocido talento narrativo a trav\u00e9s de un claro desaf\u00edo: ficcionalizar la propia historia, la de su familia, la de los suyos.<\/p>\n<p>Decimos desaf\u00edo, porque el relato de la vida de nuestros ancestros, de sus gozos, de su esplendor, de su infortunio, da cuenta nada menos que de la aventura de nuestra sangre a trav\u00e9s del tiempo; hasta llegar a esto que somos.<\/p>\n<p>Esto que somos, que en verdad no es otra cosa que <em>lo<\/em><em>que recordamos que somos<\/em>,<em>el relato que continuamente nos hacemos acerca de nosotros mismos<\/em>. Memoria que, as\u00ed como cada una de nuestras c\u00e9lulas, en lo \u00edntimo atesora fundamentalmente informaci\u00f3n, una pauta de trabajo, un modo de articular nuestra relaci\u00f3n con el medio, un modo de reacci\u00f3n frente a est\u00edmulos fundamentales. Memoria que es a la vez presencia y acto.<\/p>\n<p>Este rescate de los rasgos de la propia identidad s\u00f3lo puede tener lugar en el seno de la familia \u2013centro de gravedad de nuestro \u00e1mbito de pertenencia y, a la vez\u2013 lugar de referencia, cuando no de ejemplaridad, a la hora de sustentar el sentido de nuestro propio esfuerzo y de las cualidades que han de ponerse en juego en la construcci\u00f3n del futuro.<\/p>\n<p>En este sentido se ha dicho con aciertoque remitirnos a un pasado dota a nuestro presente de una raz\u00f3n de existir.<\/p>\n<p>Este parece haber sido precisamente el punto de partida de esta novela. As\u00ed nos lo conf\u00eda su autora en el pr\u00f3logo:<\/p>\n<p>\u201c<em>Fui entrelazando verdades y ficciones, caminando de su mano<\/em>\u201d&#8230;<\/p>\n<p>\u201c<em>Viv\u00ed sus zozobras<\/em>\u201d&#8230;<\/p>\n<p>Esta modalidad de trabajo donde en un punto \u2013ciertamente difuso, ciertamente intangible\u2013 se tocan el narrador y lo narrado le ha permitido sin embargo, brindar ordenamiento y significaci\u00f3n a cada suceso, a cada personaje, a cada gesto, articulando relatos dispersos en un relato ordenado, en un todo coherente, en expresi\u00f3n de una manera de ser, de un sistema de l\u00edmites y permisos. Se ha tratado, ni m\u00e1s ni menos que de construcci\u00f3n de sentido, habida cuenta de que la ficci\u00f3n, el cuento, el mito, no son sino otra cara de la verdad. No se oponen a ella; en todo caso son resultado de una verdad que \u2013a partir de datos aislados\u2013 se ha nutrido en los silencios, en la modulaci\u00f3n, en los saltos del discurso, configurando una enriquecedora perspectiva a despecho del alarde sint\u00e1ctico y preciso de los puntos y las comas.<\/p>\n<p>Por medio de esta v\u00eda ha podido acrecentarse y cobrar vida la comprensi\u00f3n del pasado. Sobre esta base entonces, y con seguro trazo, Mar\u00eda Cristina Ber\u00e7aitz ha logrado desplegar una narrativa en la que la intuici\u00f3n y el sentimiento han actuadocomo dos polos el\u00e9ctricos solidariamente concertados para hacer accesible la emergencia de todo el sistema, es decir, la totalidad del proceso y el sentido de esta totalidad.<\/p>\n<p>As\u00ed, sorteando toda tentaci\u00f3n de subrayado patetismo, sin \u00e9nfasis gratuitos, con la sola intensidad de su comprensi\u00f3n profunda, de su empat\u00eda, la autora ha logrado penetrar en el coraz\u00f3n de sus personajes. En particular de su h\u00e9roe, Jean, present\u00e1ndonoslo cabalmente con los rasgos propios de su singularidad espiritual: hombre de sostenido ah\u00ednco, de sacrificio sin alardes, hombre capaz del valor y la ternura. Verdadero h\u00e9roe que nutre y tutela la identidad y la cohesi\u00f3n de una familia que, ante el desaf\u00edo de echar ra\u00edces en esta nueva tierra, se permite transformarse creativamente, preservando lo esencial en medio de las vicisitudes propias de toda adaptaci\u00f3n. Clara se\u00f1al \u00e9sta, para noticia y sost\u00e9n de las generaciones venideras.<\/p>\n<p>Desde el centro puntual de esta galaxia se despliega la \u00edntima epopeya de Jean Ber\u00e7aitz,su empe\u00f1oso af\u00e1n de cada d\u00eda: el trabajo, los hijos, los hermanos menores, Virginia&#8230; un amor que no desfallece ni declina. La plenitud y el \u00e9xtasis, la desolaci\u00f3n y la desdicha.<\/p>\n<p>Pueblo de inmigrantes como somos, su historia ha de tocarnos a cada uno de nosotros como se tocan las m\u00faltiples aristas de una piedra facetada.<\/p>\n<p>Es por cierto auspicioso que este relato haya sido fijado en letras de molde, que los antepasados de tal grupo humano hayan sido rescatados en la pasi\u00f3n, en el amor, en el dolor, en sus \u00edntimas victorias y derrotas \u2013que sin duda reflejan el devenir de tantos otros.<\/p>\n<p>No es menor el tablado hist\u00f3rico sobre el que esta narraci\u00f3n se desenvuelve. No lo es tampoco el testimonio de las luces y las sombras del contacto con esta tierra que supieron hacer suya y del impacto de la emigraci\u00f3n en la din\u00e1mica de las relaciones familiares y sociales.<\/p>\n<p>Estoy seguro de que la lectura de este libro ha de conmover la sensibilidad de cada uno sus lectores como lo ha hecho conmigo.<\/p>\n<p>Libro que habr\u00e1 de ser le\u00eddo con fervor. Porque ha sido escrito con fervor, con minucioso registro de cada detalle, con una bella prosa que fluye con decantada sencillez merced al aquilatado oficio de su autora.<\/p>\n<p>Sobre todo, porque el pasado sostiene y explica el presente y porque saber qui\u00e9nes somos y de d\u00f3nde venimos es una invalorable referencia a la hora de decidir c\u00f3mo queremos seguir siendo y hacia d\u00f3nde queremos ir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><em>Mario Cozzi<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En El camino de los otros. Los abuelos que vinieron de lejos, Mar\u00eda Cristina Ber\u00e7aitz reafirma su ya conocido talento<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[32,29],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1858"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1858"}],"version-history":[{"count":6,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1858\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1913,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1858\/revisions\/1913"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1858"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1858"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1858"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}