{"id":2209,"date":"2020-07-05T15:43:38","date_gmt":"2020-07-05T15:43:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=2209"},"modified":"2020-07-07T15:58:06","modified_gmt":"2020-07-07T15:58:06","slug":"attaque-sous-la-manche","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=2209","title":{"rendered":"Attaque sous la manche"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Mar\u00eda Cristina Ber\u00e7aitz<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Lo despert\u00f3 un delicioso aroma a caf\u00e9. Sent\u00eda la cabeza pesada y un sabor amargo en la boca. Se dirigi\u00f3 al ba\u00f1o. Mientras se afeitaba mir\u00f3 esa cara que lo observaba desde el espejo. Los p\u00e1rpados ca\u00eddos, el cabello revuelto, la mirada torva. Hasta parec\u00eda un enemigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Entr\u00f3 a la cocina y la encontr\u00f3 frente a la mesa tendida. Sin demasiado entusiasmo se sent\u00f3. Record\u00f3 a&nbsp; Jacques Pr\u00e9vert: <em>Il a mis le caf\u00e9\/ Dans la tasse\/ Il a mis le lait\/ Dans la tasse de caf\u00e9\/ Il a mis le sucre\/ Dans le caf\u00e9 au lait\/ Avec la petite cuiller\/ Il a tourn\u00e9\/ Il a bu le caf\u00e9 au lait\u2026<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Deposit\u00f3 en su mejilla un beso desabrido y se puso la boina.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Richard, \u00bfte espero a almorzar? \u2013pregunt\u00f3 amorosa antes de que abriera la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>Un gru\u00f1ido fue la respuesta: \u2013No s\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Dej\u00f3 la casa, abri\u00f3 el garaje y sac\u00f3 su Citro\u00ebn.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>O\u00eda voces, pero no se iba a quedar a escucharlas. Total lo acompa\u00f1ar\u00edan el resto del d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 pensaba esa mujer? Era bella y gentil. Adem\u00e1s le preparaba las tostadas francesas que tanto le gustaban. Pero, \u00bfqu\u00e9 cre\u00eda ella? \u00bfQu\u00e9 lograr\u00eda enga\u00f1arlo? \u00bfPor qu\u00e9 lo trataba con tanta amabilidad y devoci\u00f3n? \u00bfAcaso lo amaba?<\/p>\n\n\n\n<p>Gru\u00f1\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre era as\u00ed, d\u00eda tras d\u00eda desde hac\u00eda a\u00f1os. Es m\u00e1s, su cuerpo, su rostro, y hasta su cabello renegrido eran los mismos desde que se conocieron. Nunca un gesto desagradable, siempre esa fugaz sonrisa y esa manera que ten\u00eda de aplacarlo cuando la ira lo dominaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Sab\u00eda que era iracundo, se lo hab\u00edan dicho y diagnosticado \u201cEstados alterados\u201d, dijo la doctora. Pero \u00e9l era as\u00ed, y as\u00ed vivir\u00eda hasta el final. Emma no lo ignoraba.<\/p>\n\n\n\n<p>Las voces le indicaron que deb\u00eda alejarse. Sinti\u00f3 una oleada de furia. Ya se vengar\u00eda de esa mujer que intentaba hacerle creer en su bondad. A \u00e9l no se lo pod\u00eda embaucar tan f\u00e1cilmente.<\/p>\n\n\n\n<p>Dej\u00f3 atr\u00e1s Peuplingues y tom\u00f3 la ruta en direcci\u00f3n a Calais. Hac\u00eda a\u00f1os que lo hac\u00eda. Antes era con el ferry. Ahora el t\u00fanel lo facilitaba todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por momentos la furia lo invad\u00eda. No conoc\u00eda su origen ni c\u00f3mo dominarla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tom\u00f3 por la autopista; m\u00e1s adelante gir\u00f3 a la izquierda. A lo lejos vio la terminal.<\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar se dirigi\u00f3 al sector de autom\u00f3viles. Los camiones se separaban para viajar en otros vagones.<\/p>\n\n\n\n<p>Los veh\u00edculos eran contados y ubicados en diferentes l\u00edneas para luego abordar el tren. Las motocicletas y todos los veh\u00edculos de menos de metro ochenta y cinco de alto viajan en vagones de dos pisos que pueden llevar hasta diez unidades, muchos de ellos se comunican mediante escaleras. Los ciclistas viajan en un bus especial con un tr\u00e1iler para bicicletas. El sistema de aire acondicionado lo renueva cada setenta segundos.<\/p>\n\n\n\n<p>Compr\u00f3 el pasaje en la boleter\u00eda. Ese d\u00eda lo hizo en efectivo, as\u00ed su mujer nunca sabr\u00eda d\u00f3nde hab\u00eda estado. \u00a1Qu\u00e9 se cre\u00eda ella!<\/p>\n\n\n\n<p>Llev\u00f3 a cabo los tr\u00e1mites migratorios pues cruzar\u00eda una frontera, la que separa Francia de Inglaterra.<\/p>\n\n\n\n<p>Soport\u00f3 estoicamente el chequeo de papeles y la revisaci\u00f3n exhaustiva del veh\u00edculo. \u00bfY si llevaba un explosivo para estallarlo en medio del t\u00fanel? Sonri\u00f3. Ser\u00eda una manera de separar, destruir, de alejarse. Si lo descubr\u00edan ir\u00eda preso, probablemente en Francia, su tierra natal. Emma podr\u00eda visitarlo y llevarle cigarrillos. Ni as\u00ed se librar\u00eda de su mansa y pegajosa presencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Estacion\u00f3 y se dirigi\u00f3 al bar por un caf\u00e9. Era una forma de hacer que el tiempo corriera m\u00e1s aprisa. En la gran sala de espera mir\u00f3 los comercios para ver si alguno llamaba su atenci\u00f3n. Dio vueltas observando los kioscos que se alineaban entre puestos de venta de diarios, revistas y peque\u00f1os negocios. Compr\u00f3 un atado de Gitans y una petaca con su co\u00f1ac favorito. Emma no le permit\u00eda beber. La muy tonta dec\u00eda que se pon\u00eda agresivo, demasiado agresivo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pantalla se anunci\u00f3 la partida de su formaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Los transportes se separaron por su tipolog\u00eda: veh\u00edculos de pasajeros y veh\u00edculos pesados. En unos vagones las motos, bicicletas, autom\u00f3viles y utilitarios. En otros los camiones. Cada coche de la formaci\u00f3n con una vida \u00fatil de treinta a\u00f1os. Estos eran casi nuevos.<\/p>\n\n\n\n<p>Abord\u00f3 el Citro\u00ebn y se acomod\u00f3 tras el volante en la fila que le correspond\u00eda. Se dirigi\u00f3 por la rampa descendente hasta la plataforma de ingreso. Una vez en el tren condujo a trav\u00e9s de los vagones hasta que el supervisor le indic\u00f3 detenerse e ir al piso superior. Era igual abajo o arriba. En Le Shuttle no ten\u00eda paisaje, solamente oscuridad tras el vidrio de su ventanilla. Se ubic\u00f3 donde le ordenaron, detuvo el motor y coloc\u00f3 el freno de mano. Cerr\u00f3 los ojos y respir\u00f3 profundamente. Se aferr\u00f3 al volante y trat\u00f3 de distenderse. En ocho minutos partir\u00edan. El movimiento ser\u00eda imperceptible.<\/p>\n\n\n\n<p>Era una suerte que los coches fueran espaciosos y con aire acondicionado. No ten\u00eda ganas de ahogarse. Baj\u00f3 la ventanilla del lado del conductor. Por suerte cada tres vagones hab\u00eda ba\u00f1os, de modo que si ten\u00eda alguna urgencia podr\u00eda ser evacuada prontamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Del bolsillo de su chaqueta tom\u00f3 la petaca, la abri\u00f3 y bebi\u00f3 un largo sorbo de co\u00f1ac. Se sacudi\u00f3 sintiendo el l\u00edquido deslizarse con fiereza por su cuerpo. Sac\u00f3 un cigarrillo y lo apret\u00f3 entre los dedos. Estaba prohibido fumar, lo sab\u00eda. Se lo llev\u00f3 a los labios.<\/p>\n\n\n\n<p>Se revolvi\u00f3 inquieto. Le habr\u00eda gustado encenderlo para bajar la ansiedad. No es que fumara mucho, pero en d\u00edas como ese el hacerlo lo calmaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Busc\u00f3 en el dial la radio Le Shuttle, para tener la informaci\u00f3n al instante pues la pantalla no estaba al alcance de sus ojos. De todos modos en treinta y cinco minutos estar\u00eda en destino.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 r\u00e1pido que hab\u00eda cambiado la historia! \u00a1Pensar que la primera vez que el hombre sobrevol\u00f3 \u2018Le Canal du Manche\u2019 fue en julio de 1909! Su compatriota, Louis Bl\u00e9riot, fue el protagonista de esa haza\u00f1a en un monoplano de su invenci\u00f3n. Y luego, sesenta a\u00f1os despu\u00e9s, en julio de 1969, el ser humano pis\u00f3 la luna.<\/p>\n\n\n\n<p>Demasiada corta la distancia entre uno y otro acontecimiento. Su padre hab\u00eda sido testigo ambos. Qu\u00e9 enorme adelanto t\u00e9cnico. A veces el hombre hace cosas sorprendentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Hac\u00eda unos a\u00f1os, en 1988,&nbsp; oy\u00f3 decir a Fran\u00e7ois Mitterand: \u201cLa obra nos permitir\u00e1 demostrar que nuestra vieja Europa es todav\u00eda capaz de inventar, sobrepasarse y sorprender al mundo\u201d. A lo que respondi\u00f3 Margaret Thatcher: \u201cEs un ejemplo de lo que debe ser Europa. Es la concreci\u00f3n de Europa unida\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Unida o no, pues siempre los pa\u00edses tienen sus idas y vueltas, como los matrimonios o cualquier relaci\u00f3n m\u00e1s o menos duradera, el primero de diciembre de 1990, a mediod\u00eda, los equipos franceses e ingleses se encontraron <em>sous<\/em> la Manche.<\/p>\n\n\n\n<p>Igual que cuando en 1962 se encontraron franceses e italianos bajo el Mont Blanc, la decisi\u00f3n era: \u2018Europa tiene que estar unida\u2019. Y ahora, luego de dos siglos de sue\u00f1os y tres a\u00f1os de trabajos, Francia e Inglaterra ten\u00edan una conexi\u00f3n terrestre de cincuenta kil\u00f3metros. Pero esta obra era cinco veces m\u00e1s larga que la que uni\u00f3 Italia y Francia, ya que su recorrido es de algo m\u00e1s de cincuenta kil\u00f3metros, treinta y ocho de los cuales transcurren bajo el mar. Aqu\u00e9l otro hab\u00eda sido un t\u00fanel bajo el Mont Blanc, este en cambio eran tres t\u00faneles paralelos dentro de uno inmenso que los conten\u00eda. Hab\u00edan sido realizados por empresas privadas. Todo esto demand\u00f3 un gasto de nueve billones de libras y fue realizado con el concurso de tres sindicatos bancarios internacionales.<\/p>\n\n\n\n<p>Pavadita de erogaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y les hab\u00eda tocado en suerte a Fran\u00e7ois Mitterand y a Margaret Thatcher, como representantes de Francia e Inglaterra respectivamente, sellar el acuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p>El 29 de julio de 1987 firmaron un tratado entre ambos pa\u00edses para llevar a cabo la construcci\u00f3n del t\u00fanel bajo el canal. Una forma de pasar a la historia.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos empresas, France-Manche, por Francia, y Channel Tunnel Group, por Inglaterra, obtuvieron la concesi\u00f3n con un mismo contrato, para la construcci\u00f3n y explotaci\u00f3n del complejo, quedando nucleadas en la empresa Eurotunnel.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el primer d\u00eda de su concreci\u00f3n, el t\u00fanel transport\u00f3 ciclomotores, autom\u00f3viles con pasajeros, camiones y veh\u00edculos pesados.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos estos servicios eran efectuados por una compa\u00f1\u00eda bajo el nombre de Le Shuttle entre las terminales de Sangatte<strong>,<\/strong> comuna de\u00a0Francia, en la regi\u00f3n de\u00a0Nord-Pas de Calais, lugar por donde \u00e9l hab\u00eda ingresado, y Dover, m\u00e1s exactamente Folkestone, en Inglaterra.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda momentos de felicidad en los que sent\u00eda amor por Emma, entonces le gustaba cruzar el t\u00fanel y llevarla a pasear a Londres. Muchas veces iban al teatro y luego de comer, regresaban a su casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Otras veces, cuando se sent\u00eda agresivo, el cruzar el t\u00fanel le permit\u00eda esconder su furia. La velocidad de la m\u00e1quina y esa atm\u00f3sfera de ciencia ficci\u00f3n lo ayudaban. Eran fascinantes esos tres t\u00faneles insertos en otro, enorme.<\/p>\n\n\n\n<p>Por dentro cruzan de lado a lado: Le Shuttle, que transporta veh\u00edculos de todo tipo con sus conductores, (Le: \u00e9l en franc\u00e9s), y Shuttle (ingl\u00e9s) cualquier medio de transporte que une dos puntos entre s\u00ed, y el Eurostar, que transporta pasajeros desde las estaciones terminales uniendo Londres, Par\u00eds y Bruselas.<\/p>\n\n\n\n<p>Eso hab\u00eda sido el comienzo; la idea era ir a\u00f1adiendo luego otras ciudades capitales de Europa, partiendo de las cabeceras y viajando bajo el canal.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres t\u00faneles en uno. El tr\u00e1nsito entre Gran Breta\u00f1a y Francia corre por el t\u00fanel norte, mientras por el t\u00fanel sur circula el tr\u00e1nsito entre Francia y Gran Breta\u00f1a; el tercero y peque\u00f1o t\u00fanel de servicio es el que sirve para que los ingenieros y t\u00e9cnicos transiten por el sistema sin necesidad de detener la circulaci\u00f3n. Fant\u00e1stico. Richard pensaba que ellos eran quienes detentaban todo el poder. Lo excitaba la idea de confundirse entre los t\u00e9cnicos para destruir, aislar y luego volver a construir esa maravilla de la ingenier\u00eda creada a una profundidad de entre cuarenta y cinco a setenta y cinco metros bajo la superficie del mar.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero a \u00e9l HOY le interesaba el t\u00fanel m\u00e1s peque\u00f1o, ese por el que circulan los veh\u00edculos de mantenimiento. Siempre hab\u00eda so\u00f1ado con introducirse subrepticiamente y recorrerlo. Quiz\u00e1s disfrazado de ingeniero. Desde el primer d\u00eda que supo del proyecto, se interes\u00f3 en su construcci\u00f3n. Hasta hab\u00eda montado una maqueta en su casa para conocer todos los detalles.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Tres t\u00faneles comunicados entre s\u00ed por pasajes que se abren cada trescientos setenta y cinco metros, que les permite llevar a cabo su trabajo de mantenimiento! \u00a1Qu\u00e9 no dar\u00eda por caminarlo!<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte los t\u00faneles principales se conectan con ductos cada doscientos cincuenta metros que sirven para la descompresi\u00f3n del aire impulsado por los trenes al desplazarse. Estos est\u00e1n provistos de v\u00e1lvulas para ser cerrados en caso de que se produzca alg\u00fan desperfecto, incluso se cierran cuando los t\u00e9cnicos deben trabajar en alg\u00fan sector espec\u00edfico, a fin de no perjudicar la pureza del aire.<\/p>\n\n\n\n<p>En los momentos pico, el tr\u00e1nsito bajo el canal es de cada tres minutos, las formaciones corren a ciento sesenta kil\u00f3metros por hora. Puede haber siete o m\u00e1s trenes simult\u00e1neamente en cada t\u00fanel. \u00a1Miles de veh\u00edculos&nbsp; y diez mil personas pasan bajo el canal cada d\u00eda!<\/p>\n\n\n\n<p>Demasiado grande; demasiado preocupante para mentes enfermas, para \u201cestados alterados\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l lo hab\u00eda estudiado todo. El sistema opera veinticuatro horas al d\u00eda, siente d\u00edas a la semana, cincuenta y dos semanas al a\u00f1o sin importar clima o fuerza del viento. Nada puede igualarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Richard era todo un desaf\u00edo. Armar y desarmar el t\u00fanel en su totalidad. Volver a reconstruir la frecuencia y el tiempo de viaje como quien arma y desarma una escopeta de caza. Mejorar a\u00fan m\u00e1s el tiempo de viaje de treinta y cinco minutos de terminal a terminal, de costa a costa, o tres horas desde Londres a Par\u00eds. Quer\u00eda mejorar la frecuencia del Eurostar que ahora era de una salida por hora.<\/p>\n\n\n\n<p>Achicar la frecuencia de Le Shuttle, para lograr m\u00e1s de cuatro salidas por hora.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde Londres su terminal finaliza en un semic\u00edrculo cuyo otro extremo se encuentra en Francia. El tren, deja la terminal de Folkestone y se dirige hacia el t\u00fanel. En Calais termina en un ocho para facilitar la p\u00e9rdida de velocidad de las locomotoras en tanto se aproximan a las plataformas.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio el Eurostar, que transporta solamente pasajeros, es una versi\u00f3n de los TGV, trenes de gran velocidad franceses, que pueden alcanzar hasta quinientos quince kil\u00f3metros por hora y en un principio uni\u00f3 las ciudades de Londres, Paris y Bruselas. M\u00e1s adelante quer\u00edan incorporar coches cama. Tambi\u00e9n llegar\u00edan a otros lugares de las Islas Brit\u00e1nicas y tambi\u00e9n a Noruega.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo era apasionante. Le habr\u00eda encantado que lo convocaran para participar en el desarrollo de las ideas. Porque ideas ten\u00eda much\u00edsimas, pese a ser solamente un comerciante en cueros. Antes de conocerla tambi\u00e9n imagin\u00f3 una locomotora especialmente constru\u00eda para ser usada en el t\u00fanel arrastrando Le Shuttle. Y ten\u00eda que ser especial por la falta de ox\u00edgeno. Pero la realidad superaba su imaginaci\u00f3n pues cada Shuttle tiene dos locomotoras, una a cada extremo, para alcanzar el m\u00e1ximo poder pudiendo pasar por el t\u00fanel veinte veces al d\u00eda con un tren de setecientos sesenta metros de largo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tir\u00f3 el Gitan destrozado entre sus dedos y busc\u00f3 otro, se lo llev\u00f3 a los labios. Apenas saliera al aire libre lo encender\u00eda. Se imagin\u00f3 conduciendo el tren bajo el canal. Atento a cada situaci\u00f3n, preparado para lo imponderable.<\/p>\n\n\n\n<p>Inquieto mordisque\u00f3 el cigarrillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se vio sentado en la locomotora al frente de la formaci\u00f3n, m\u00e1s precisamente del lado izquierdo. El capit\u00e1n del tren, responsable de la seguridad, se encontraba sentado a su derecha y se comunicaba mediante un intercomunicador que reproduc\u00eda una voz met\u00e1lica. Las seis personas de la tripulaci\u00f3n atentas a las \u00f3rdenes, inmersas en la rutina. Frente a \u00e9l, el panel colocado con todos los controles necesarios para conducir.<\/p>\n\n\n\n<p>Como un ni\u00f1o esper\u00f3 ansioso la orden del capit\u00e1n indic\u00e1ndole partir.<\/p>\n\n\n\n<p>Y las voces en su cabeza se lo ordenaron.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese era el momento de retirar los frenos y prender el selector del control.<\/p>\n\n\n\n<p>El sistema franc\u00e9s provee la indicaci\u00f3n necesaria directamente dentro de la cabina.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Richard esa m\u00e1quina no ten\u00eda secretos. Pod\u00eda disminuir la velocidad tan s\u00f3lo con &nbsp;escribirla en la pantalla. Si se exced\u00eda, los frenos comenzar\u00edan a funcionar autom\u00e1ticamente. Cualquier desperfecto aparecer\u00eda ante sus ojos en la Unidad Visual. Mediante \u00e9sta, el capit\u00e1n, monitorea qu\u00e9 sucede en cualquier sector del tren.<\/p>\n\n\n\n<p>Pens\u00f3 en descender de su autom\u00f3vil e investigar un poco.<\/p>\n\n\n\n<p>Si no lo descubr\u00edan podr\u00eda, incluso, llegar hasta una de las locomotoras que operan de a pares y cuya potencia de arrastre es de dos mil cuatrocientas toneladas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda querido reproducirlas en su maqueta, pero no lo hab\u00eda logrado. Eran algo especial. Cada una de sus partes era una obra de arte que le quitaba el sue\u00f1o. Su dise\u00f1o, les permite tomar la electricidad de un cable, la catenaria, de veinticinco mil voltios, sus seis motores desarrollan una potencia m\u00e1xima de casi seis megawatts, es decir siete mil seiscientos caballos de fuerza, cien veces m\u00e1s que cualquier autom\u00f3vil familiar. Su velocidad m\u00e1xima alcanza ciento sesenta kil\u00f3metros por hora mientras que la normal es de ciento cuarenta, cada una con un peso de ciento treinta y dos toneladas, sus ruedas con un di\u00e1metro de mil doscientos cincuenta cent\u00edmetros.<\/p>\n\n\n\n<p>Se mes\u00f3 los cabellos intentando intelectualizarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Si agregaba a eso los dos sistemas de frenos, el com\u00fan de fricci\u00f3n a disco en todos los coches, igual que un autom\u00f3vil, y el otro de regeneraci\u00f3n el\u00e9ctrica, su delirio llegaba al paroxismo. En este \u00faltimo las ruedas de la locomotora generan electricidad en lugar de usarla, e impulsan los motores. Esta electricidad, as\u00ed generada, pasa a la catenaria para ser usada por la locomotora.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero para las tareas de mantenimiento, dentro del Eurotunel, los ingenieros operan unas locomotoras el\u00e9ctricas diesel que podr\u00edan empujar el tren en el desgraciado caso de que se suspendiera toda la electricidad. \u00bfPodr\u00eda \u00e9l desconectarla para paralizarlo todo?<\/p>\n\n\n\n<p>Tendr\u00eda que actuar desde varios puntos en forma simult\u00e1nea. Todos quedar\u00edan atrapados, inm\u00f3viles y sin aire acondicionado. El tren a diesel deber\u00eda arrastrar entonces la formaci\u00f3n, pero no llegar\u00eda a tiempo para retirar a los ocupantes. Los veh\u00edculos ser\u00edan abandonados y la gente correr\u00eda por los t\u00faneles gritando despavorida, apretada entre los vagones y las paredes redondeadas, sin alternativa, unos hacia Francia, otros hacia Inglaterra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 situaci\u00f3n ca\u00f3tica! \u00a1Delirante! Entre dientes ri\u00f3 feliz.<\/p>\n\n\n\n<p>Del control que se lleva a cabo en cada terminal, lo notar\u00edan de inmediato ya que el tr\u00e1nsito del t\u00fanel es supervisado desde la Cabina de Control de la terminal de Folkestone donde, a trav\u00e9s de pantallas tienen una visi\u00f3n permanente de la posici\u00f3n de los trenes en el t\u00fanel y en las terminales. Si todo se cortara tambi\u00e9n ellos perder\u00edan la visi\u00f3n de sus pantallas o la informaci\u00f3n adicional que proporcionan las c\u00e1maras.<\/p>\n\n\n\n<p>No se podr\u00edan enviar se\u00f1ales a la cabina del conductor. Si alguna orden fuera ignorada el tren autom\u00e1ticamente perder\u00eda velocidad y se detendr\u00eda, pues si surge alguna dificultad en el Centro de Folkestone, el Centro de Calais toma inmediatamente el control del sistema. Nada de eso podr\u00eda hacerse.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero qu\u00e9 le importaba. El caos ya se habr\u00eda desatado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mir\u00f3 la pantalla.&nbsp; A su lado se encontraba el director. Esper\u00f3 la orden y puso en marcha la formaci\u00f3n. Despacio movi\u00f3 la palanca&nbsp; y el tren comenz\u00f3 a desplazarse. En pocos minutos ganar\u00eda velocidad, atravesar\u00eda la salida e ingresar\u00eda en el t\u00fanel. Ya empezaba a moverse. \u00a1Estaba al frente y nada lo detendr\u00eda!<\/p>\n\n\n\n<p>Pod\u00eda ver la velocidad en la pantalla frente a \u00e9l con n\u00fameros negros sobre fondo verde. Alcanz\u00f3 la velocidad m\u00e1xima m\u00e1s segura de ciento cuarenta kil\u00f3metros por hora.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Comenz\u00f3 a transpirar. Toda estaba en sus manos. Eran cuarenta formaciones las que pasaban por hora a doscientos veinte kil\u00f3metros. Un tren cada catorce minutos. Cuarenta trenes simult\u00e1neos. El Eurostar desde la estaci\u00f3n Garde Du Nord. Le Shuttle en el que iba, un\u00eda solamente Francia hasta Inglaterra, desde Sangatte a Folkestone por el t\u00fanel norte. \u2018El trayecto ser\u00e1 de treinta y cinco minutos, luego regresar\u00e9 por el t\u00fanel sur\u2019, se repet\u00eda una y otra vez.<\/p>\n\n\n\n<p>Pronto llegar\u00eda al ocho dibujado con las v\u00edas en tierras inglesas, para aminorar la marcha. Cheque\u00f3 en la pantalla la velocidad. La aument\u00f3. Circulaban al m\u00e1ximo de lo permitido. La catenaria recib\u00eda la electricidad producida por la fricci\u00f3n de las ruedas constituyendo un sistema m\u00faltiple de producci\u00f3n el\u00e9ctrica. Si algo fallaba, por el t\u00fanel de mantenimiento avanzar\u00eda una formaci\u00f3n que podr\u00eda arrastrar el tren hasta la salida.<\/p>\n\n\n\n<p>En su autom\u00f3vil, tras el volante de su Citro\u00ebn sus ojos brillaban. Mordi\u00f3 el Gitans. Esperaba ansioso llegar a la catedral ubicada quince kil\u00f3metros antes de finalizar el t\u00fanel. <em>Alguien<\/em> la abrir\u00eda de modo de permitirle un cambio de v\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>El tama\u00f1o justificaba su nombre: ocho metros de alto, dieciocho metros de ancho y veinte metros de largo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Caminar por la catedral! \u00a1Con la sola extensi\u00f3n de su brazo tendr\u00eda el poder de detener todas las formaciones! Desde el control de Sangatte se har\u00edan cargo una vez que desde Folkestone no pudiera hacerse nada, y \u00e9l reir\u00eda feliz, demon\u00edacamente feliz.<\/p>\n\n\n\n<p>Baj\u00f3 de su autom\u00f3vil y se dirigi\u00f3 al ba\u00f1o m\u00e1s pr\u00f3ximo. Busc\u00f3 la entrada para llegar al t\u00fanel de mantenimiento abierto manualmente a pala, y construido con los mismos bloques circulares de hormig\u00f3n armado, pero mucho m\u00e1s peque\u00f1os que los usados para la construcci\u00f3n de los grandes t\u00faneles. Cerca de un mill\u00f3n de segmentos fueron utilizados para construir el t\u00fanel del lado brit\u00e1nico. Cada anillo lo constitu\u00edan ocho segmentos, m\u00e1s la clave. Otro tanto por el lado franc\u00e9s. El peque\u00f1o t\u00fanel era similar.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ah\u00ed se deslizar\u00eda sin ser visto por los t\u00e9cnicos. Podr\u00eda colocar el artefacto explosivo que llevaba oculto en la barra de uni\u00f3n de las ruedas de su coche. No era dif\u00edcil sacarlo, bastaba con meterse debajo del mismo y destrabarlo. Bien disimulado no hab\u00eda sido reconocido por los inspectores.<\/p>\n\n\n\n<p>La explosi\u00f3n le dar\u00eda por lo menos el tiempo suficiente para ponerse a salvo. L\u00e1stima que el t\u00fanel se hab\u00eda construido bajo el lecho del mar dentro de un terreno con la consistencia de un queso, f\u00e1cil de romper y dif\u00edcil de desgranarse.<\/p>\n\n\n\n<p>El lugar elegido era clave ya que la distancia del t\u00fanel con el exterior ten\u00eda que ser la m\u00e1s corta. Si ten\u00eda \u00e9xito podr\u00eda lograr que el t\u00fanel se llenara de agua. Para eso la explosi\u00f3n deber\u00eda de ser poderosa.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La naturaleza les hab\u00eda regalado ese material, no sab\u00eda si el regalo hab\u00eda sido para los ingleses o para los franceses. Le gustaba pensar que era para \u2018la Europa Unida\u2019, como se pod\u00eda apreciar en la escultura en exhibici\u00f3n en la Garde du Nord. Pero elegir Waterloo para terminal de Londres le parec\u00eda una afrenta, a \u00e9l y a muchos de sus compatriotas.<\/p>\n\n\n\n<p>Faltaba poco.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni lugar hab\u00edan tenido los ingleses para desarrollar las obras necesarias para Le Shuttle. Con el material extra\u00eddo hab\u00edan construido una plataforma ganando metros al mar, en cambio ellos, los franceses, hab\u00edan hecho un lago con el material, que luego llenaron de tierra y cubrieron con pasto ganando as\u00ed un espacio verde. Les sobraba terreno.<\/p>\n\n\n\n<p>Golpe\u00f3 el volante de su Citro\u00ebn y bebi\u00f3 otro sorbo de co\u00f1ac. El alcohol le hizo sacudir la cabeza, deshizo el Gitans entre sus dedos. \u00a1Por qu\u00e9 no se pod\u00eda fumar dentro del t\u00fanel! Un cigarrillo no cambiar\u00eda nada. Los ojos le dol\u00edan y las manos aprisionaban el volante.<\/p>\n\n\n\n<p>Todav\u00eda faltaban unos minutos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Ahora s\u00ed!<\/p>\n\n\n\n<p>El agua ingresaba por todos lados. \u00a1La explosi\u00f3n hab\u00eda sido exitosa! Ve\u00eda correr a los pasajeros gritando en distintas lenguas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los veintinueve coches separados en catorce secciones de dos vagones cada uno estaban detenidos. Cada secci\u00f3n con un vag\u00f3n de acceso y uno de egreso de veh\u00edculos que pueden cargar hasta cuarenta y cuatro toneladas, estaban detenidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los pocos conductores de los camiones que viajaban en un minib\u00fas con aire acondicionado, ubicado en un vag\u00f3n inmediatamente detr\u00e1s de la locomotora, dejaron su refrigerio y abandonaron el lugar tratando de escapar. No regresaron a sus veh\u00edculos dej\u00e1ndolos abandonados.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda logrado el caos deseado. Nada se podr\u00eda hacer desde los galpones de mantenimiento, ni desde el principal, en Calais, de diez mil metros cuadrados, ni del peque\u00f1o en Folkestone de setecientos cincuenta metros cuadrados. La pol\u00edtica del mantenimiento preventivo del sistema estaba desbaratada.<\/p>\n\n\n\n<p>Los trabajos de mantenimiento, llevados a cabo durante el horario nocturno cuando el tr\u00e1nsito de trenes es menor, no hab\u00edan podido detectar nada que los hiciera pensar en un atentado. \u00bfEn qu\u00e9 mente enferma podr\u00eda existir eso? Solamente en la mente de Richard.<\/p>\n\n\n\n<p>El complejo sistema, que cuenta con doscientos sesenta t\u00e9cnicos e ingenieros, casi todos &nbsp;en Calais, hab\u00eda fracasado.<\/p>\n\n\n\n<p>El peque\u00f1o vag\u00f3n auxiliar, de diez metros de largo y un metro y medio de alto, que desarrolla una velocidad m\u00e1xima de cincuenta kil\u00f3metros por hora e ingresa en un t\u00fanel de cuatro metros y ochenta cent\u00edmetros de di\u00e1metro, estaba inutilizado. Cada uno de estos vagones cuenta, por la imposibilidad de girar, con una cabina adelante y una atr\u00e1s. Pueden s\u00ed correr paralelos y adelantarse unos a otros en el t\u00fanel. Estas unidades tienen un cuerpo central desmontable que se cambia seg\u00fan las distintas necesidades de servicio y circulan sobre una gu\u00eda electr\u00f3nica enterrada bajo el solado.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie hab\u00eda descubierto nada, pues nada estaba preparado antes de la \u00faltima revisi\u00f3n. Ahora era muy tarde. Todo estaba destruido. La consistencia del terreno blando hab\u00eda cedido f\u00e1cilmente y el agua salada ingresaba a grandes oleadas mezclada con la piedra caliza, arcilla y conchillas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tantos a\u00f1os preparando este proyecto y ahora \u00e9l, Richard, pasar\u00eda a la historia. Ya ve\u00eda los titulares de los diarios con su nombre impreso.<\/p>\n\n\n\n<p>De nada servir\u00eda todo lo que se hizo. Las m\u00e1quinas para construir el t\u00fanel deber\u00edan comenzar nuevamente a trabajar. Emplear\u00edan la m\u00e1s grande, de m\u00e1s de ocho metros de di\u00e1metro y un peso de m\u00e1s de mil quinientas toneladas con un tren de servicio detr\u00e1s, con lo que resultaba de un largo de doscientos sesenta metros.<br>Al frente la cabeza cortadora con dientes de tungsteno de gran dureza, cortar\u00eda hasta un kil\u00f3metro por mes empujada contra la piedra por pistones hidr\u00e1ulicos. Emplear\u00eda un \u00a0movimiento circular para facilitar el corte y, a medida que avanzara se extender\u00eda por fuera de su piel telesc\u00f3pica oculta, permitiendo as\u00ed que el desplazamiento de la totalidad del sistema fuera mucho menor. La cabeza dirigida por un rayo laser para mantener la direcci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra vez tendr\u00edan que ponerse a trabajar.<\/p>\n\n\n\n<p>Deseaba que lo llamaran a \u00e9l para formar parte de la empresa y contribuir con sus conocimientos, y m\u00e1s ahora que hab\u00eda sido el autor de su destrucci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los anillos de concreto con los que estaban recubiertas las paredes del t\u00fanel estaban de origen perforadas en varios sectores. Conoc\u00eda paso a paso c\u00f3mo hab\u00edan sido llevados al lugar mediante un tren suplementario para ser instalados. Cada anillo encajado con un peque\u00f1o segmento, la clave. La colocaci\u00f3n de cada uno llevaba aproximadamente veinte minutos. El espacio entre estos segmentos y la pared de piedra se sellaba con cemento. Paso a paso hab\u00edan construido lo que \u00e9l hab\u00eda destruido en un instante.<\/p>\n\n\n\n<p>Suspir\u00f3 satisfecho y bebi\u00f3 otro sorbo de cognac. Sac\u00f3 otro Gitan y lo apret\u00f3 con los labios. Consult\u00f3 el reloj: en pocos minutos llegar\u00edan a destino.<\/p>\n\n\n\n<p>Sinti\u00f3 como la m\u00e1quina tomaba el gran rulo en ocho aminorando la velocidad. Ah\u00ed dejar\u00eda el Shuttle y se dirigir\u00eda a Folkestone, ese peque\u00f1o pueblo costero.<\/p>\n\n\n\n<p>Las voces dentro de su cabeza aminoraron la intensidad.<\/p>\n\n\n\n<p>No llegar\u00eda hasta la estaci\u00f3n vidriada de Waterloo.<\/p>\n\n\n\n<p>En Folkestone comprar\u00eda a Emma esos dulces que tanto le gustaban, as\u00ed no lo molestaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego regresar\u00eda, mansamente, a Calais, y desde ah\u00ed desandar\u00eda el regreso hasta su casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Incluso era posible que llegara a tiempo para almorzar con Emma.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mar\u00eda Cristina Ber\u00e7aitz Lo despert\u00f3 un delicioso aroma a caf\u00e9. 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