{"id":399,"date":"2011-02-15T18:30:28","date_gmt":"2011-02-15T18:30:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=399"},"modified":"2014-07-23T00:29:51","modified_gmt":"2014-07-23T00:29:51","slug":"mi-hermana-mayor","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=399","title":{"rendered":"Mi hermana mayor"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CUENTO DEL LIBRO \u00abRECUERDOS TAN SOLO RECUERDOS\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Marta Susana hab\u00eda nacido dieciocho meses antes que yo y Ana L\u00eda veinte meses despu\u00e9s. Soy, por lo tanto, la del medio.<\/p>\n<p>Apenas tuve conciencia de eso, siempre busqu\u00e9 mi lugar entre ambas. En nuestras fotos infantiles, en \u00e9sas que nos sacaba pap\u00e1 en carnaval, con nuestros disfraces, o en aquella, primera transparencia, descolorida por el tiempo pero en la que todav\u00eda pueden verse los vestidos a lunares blancos, muy peque\u00f1os, sobre fondo rojo en el torso y sobre fondo azul en la falda, ah\u00ed estoy, entre ellas, forzando la natural escalera. A\u00fan hoy lo mantengo, y nuestras fotos actuales dan fe de ello.<\/p>\n<p>Salvo en las fotograf\u00edas en las que estamos montadas en triciclos \u2013como la que ilustra la tapa de este libro\u2013 o en bicicletas, en la que la pericia de mis hermanas me superaba y yo me ubicaba donde pod\u00eda, en todas las dem\u00e1s estoy en el medio. Era imposible romper con mi terquedad. Adem\u00e1s esto hac\u00eda re\u00edr a los mayores y yo, que lo hab\u00eda advertido, hac\u00eda de cuenta que no lo sab\u00eda.<\/p>\n<p>Marta, por ser la m\u00e1s grande, ten\u00eda ciertos privilegios, como sentarse en el asiento de la trilladora, o aprender el manejo de los motores, o entrar a la usina y observar c\u00f3mo t\u00edo Pablo encend\u00eda el generador el\u00e9ctrico.<\/p>\n<p>Con los a\u00f1os, lo que aprendi\u00f3 de muy ni\u00f1a se volvi\u00f3 en su contra, pues de privilegios pasaron a ser obligaciones. Ella era quien deb\u00eda, a los nueve a\u00f1os, realizar las tareas m\u00e1s pesadas, como ayudar a prender los motores, o cortar el c\u00e9sped, o colocar la escurridiza correa del sistema de poleas del motor de la pileta, sumergida en el foso h\u00famedo y oscuro al que mam\u00e1 nos ten\u00eda prohibido descender. Pero mi hermana mayor, obediente y voluntariosa, obligada por la voz exigente de pap\u00e1, hac\u00eda lo que \u00e9l le ordenaba. No importaba luego cu\u00e1nto protestara mam\u00e1, que ve\u00eda el peligro que corr\u00edan las manos de Marta en tan riesgosa tarea.<\/p>\n<p>Pero sucedi\u00f3 una vez que, pese a los esfuerzos de Marta, la correa escap\u00f3. Pap\u00e1, ocupado en el arranque del motor en la superficie lo not\u00f3 de inmediato y, asustado, me pregunt\u00f3 a m\u00ed, que hac\u00eda las veces de vig\u00eda asomada a esa boca de escalones cubiertos de moho, qu\u00e9 hab\u00eda pasado y si Marta Susana se encontraba bien. Sin embargo, viendo a mi hermana abrazarse mientras me miraba sin articular palabra guard\u00e9 silencio y dirig\u00ed mi mirada interrogante a pap\u00e1, quien vol\u00f3, m\u00e1s que corri\u00f3, escalera abajo para cerciorarse de que las manos de su primog\u00e9nita no hab\u00edan sufrido da\u00f1o.<\/p>\n<p>\u00c9sa fue la \u00faltima vez que Marta llev\u00f3 a cabo esa tarea. S\u00f3lo entonces pap\u00e1 tom\u00f3 conciencia del peligro al que su terquedad la hab\u00eda expuesto. Ella nunca hab\u00eda trabajado mientras estuvieron los t\u00edos.<\/p>\n<p>A partir de ese momento, pap\u00e1 contrat\u00f3 a nuevos caseros para que lo ayudaran. Luego de t\u00edo Pablo y t\u00eda Lita siguieron Linda y Jos\u00e9; Josefina y Emilio; In\u00e9s y Alejandro. Ninguno de ellos dur\u00f3 m\u00e1s que unos pocos meses. Los t\u00edos jam\u00e1s pudieron ser reemplazados.<\/p>\n<p>Marta hac\u00eda de todo, hasta tortas, en una \u00e9poca en la que no exist\u00eda la mezcla lista para usar y jam\u00e1s olvidaba de incorporar todos los ingredientes, como yo, que una vez cocin\u00e9 <em>scones<\/em> pero olvid\u00e9 a\u00f1adirles huevos.<\/p>\n<p>Como t\u00edo Pablo era \u201czorrito\u201dy conoc\u00eda mi eterno deseo de hacer todo lo que me estaba prohibido, o lo que estaba reservado a Marta por ser la mayor, de com\u00fan acuerdo un atardecer me tendieron una celada: \u00e9l, sentado junto a la mesa de la cocina, comenz\u00f3 a raspar y a comer la parte interna de una c\u00e1scara de banana, de las pasadas que, por bolsas, el verdulero le daba por unas monedas para que t\u00eda Lita las devorara con inexplicable placer. \u201c\u00a1Tom\u00e1, vieja, ac\u00e1 ten\u00e9s tus bananas podridas!\u201d, le dec\u00eda al tiempo que le entregaba una arpillera llena de frutas.<\/p>\n<p>Ese d\u00eda, con gran parsimonia, t\u00edo Pablo sacaba un poco de pasta amarronada y convidaba a mi hermana, quien la aceptaba con una sonrisa y grandes gestos de aprobaci\u00f3n. Ambos parec\u00edan disfrutar de un bocado delicioso. Yo tambi\u00e9n quise tener el privilegio de degustarlo. Tanto insist\u00ed que me convidaron. Cuando t\u00edo Pablo puso un poco de esa pasta oscura sobre la punta de mi lengua, me estremec\u00ed desesperada. Mi gesto de asco los hizo re\u00edr satisfechos. El sabor era desagradable y amargo, tan feo que, por un buen tiempo, no dese\u00e9 m\u00e1s lo que le daban a otro.<\/p>\n<p>En el lavado quincenal de la pileta colabor\u00e1bamos las tres. Era m\u00e1s juego que deber. Luego nos met\u00edamos bajo el chorro grande y helado que sal\u00eda al ritmo constante del motor. Su sonido romp\u00eda el silencio de los d\u00edas soleados mientras se esparc\u00eda sulfato de cobre mediante una bolsa llena de piedras azules que pap\u00e1 colocaba en el enorme ca\u00f1o de salida de agua.<\/p>\n<p>Pap\u00e1 nos ense\u00f1\u00f3 a nadar siendo muy peque\u00f1as. Sin embargo, hay fotos en las que mi hermana y yo estamos usando salvavidas redondos y coloridos; Marta Susana sonr\u00ede mientras yo me aferro a ella en busca de refugio. \u00a1Tantas veces en la vida me cobij\u00e9 bajo su ternura!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; CUENTO DEL LIBRO \u00abRECUERDOS TAN SOLO RECUERDOS\u00bb &nbsp; Marta Susana hab\u00eda nacido dieciocho meses antes que yo y Ana<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1,29],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/399"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=399"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/399\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":783,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/399\/revisions\/783"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=399"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=399"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=399"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}