{"id":409,"date":"2011-02-15T18:59:38","date_gmt":"2011-02-15T18:59:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=409"},"modified":"2011-02-15T19:54:17","modified_gmt":"2011-02-15T19:54:17","slug":"estrella-betances-de-pujadas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=409","title":{"rendered":"Estrella Betances de Pujadas"},"content":{"rendered":"<h2>Sobre un relato de Estrella Betances de Pujadas: \u00abJerem\u00edas\u00bb<\/h2>\n<p>Dictadura, silencio, desapariciones, lenguaje, costumbres, creencias, emotividad, vivencias.<\/p>\n<p>Para ahondar en la obra de Estrella Betances de Pujadas, es necesario conocer un poco de su vida. Estrella es dominicana, por lo que conoci\u00f3 el dolor y el horror de la tiran\u00eda trujillista. Vio sufrir, tanto a su pueblo como a su familia. Estrella es mujer, por lo que no puede dejar de ver a trav\u00e9s del otro, y es poeta, debido a esto su pluma se agiganta y su coraz\u00f3n estalla. Adem\u00e1s tiene imaginaci\u00f3n y oficio, cosas que le permiten hacer filigrana de una tela de ara\u00f1a, como en uno de sus cuentos cortos m\u00e1s logrado. Pero no termina todo ac\u00e1, pues asimismo Estrella hace gala de un humor poco com\u00fan que nos da el respiro necesario cuando, entre l\u00edneas, vislumbramos aflicci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es muy dif\u00edcil, dada la vastedad de su obra, hacer un an\u00e1lisis exhaustivo en pocas l\u00edneas ya que ha incursionado en el ensayo, con su aguda e inteligente mirada, publicando, entre otros, dos libros esclarecedores sobre la historia de su amada isla y su situaci\u00f3n pol\u00edtica actual: \u201cOrigen y proyecciones del protectoralismo dominicano\u201d \u2013sobre las tendencias anexionistas que suelen querer unir el destino dominicano al de los Estados Unidos\u2013, con palabras previas de Carlos Federico P\u00e9rez y: \u201cAsuntos Dominicanos, Literatura, Arte y Cultura\u201d, pintoresco ensayo donde describe la sociedad de su patria en la \u00e9poca en la que viv\u00eda en ella. Cuenta tambi\u00e9n con un ensayo publicado en la antolog\u00eda \u201cLas minor\u00edas determinantes\u201d, donde aborda aspectos de \u201cLa creaci\u00f3n del Estado de Israel\u201d. Tiene en su haber varios libros de poes\u00eda, uno es \u201cDe las entra\u00f1as de las criaturas y de la tierra\u201d, que incluye tambi\u00e9n prosa, y otro \u201cDesde la sima de lo mundano hasta la cima de lo espiritual\u201d, ambos con la tapa ilustrada por una de sus nietas, Maddie Pujadas y cierta poes\u00eda m\u00edstica, profunda y sentida, que invita a la meditaci\u00f3n y que provoc\u00f3 y provoca la admiraci\u00f3n de m\u00e1s de un poeta. Tiene adem\u00e1s varios libros de cuentos: \u201cUnos cuentos para padres con sus ni\u00f1os\u201d, \u201cEntre bromas y entre veras, s\u00edntesis y moralejas\u201d, \u201cPerico Grillo se va a Nueva York y otros relatos\u201d. No faltaron, tampoco, dos libros de recetas de cocina. Estrella, inclinada por las artes, adem\u00e1s de ser una profesora muy estimada por sus alumnos, ha recibido numerosos premios, distinciones y reconocimientos.<\/p>\n<p>Del libro \u201cPerico Grillo se va a Nueva York y otros relatos\u201d, es que tomamos \u201cJerem\u00edas\u201d.<\/p>\n<p>Eleg\u00ed este relato, evocativo y vivencial, de entre toda su obra porque re\u00fane, a mi entender y en apretada s\u00edntesis, el esp\u00edritu de Estrella, su sensibilidad, su poes\u00eda, su magia, su imaginaci\u00f3n; en \u00e9l tambi\u00e9n est\u00e1 presente el amor por la familia, por los suyos, y el sentimiento de hermandad para con sus semejantes. En este cuento se destaca el toque de fino humor que la caracteriza. Por otro lado, el odio hacia el despotismo del tirano que tanto da\u00f1o caus\u00f3 a sus compatriotas.<\/p>\n<p>Me emocion\u00f3 cuando lo ley\u00f3 en California, y a\u00fan recuerdo el tono de su voz, su encantadora manera de decirlo, y hasta el quiebre por la emoci\u00f3n y el pedido de disculpas por haberse dejado ganar por los recuerdos. Para m\u00ed, ese momento ha quedado imborrable.<\/p>\n<p>El relato de Jerem\u00edas comienza con el entierro de la abuela de Estrella, mujer de car\u00e1cter: &#8230;<em>en la casa, ella era tan \u201cjefe\u201d como Trujillo en el pa\u00eds<\/em>. Y de coraz\u00f3n abierto: &#8230;<em>hab\u00eda salvado una vida arriesgando la propia<\/em>.<\/p>\n<p>A partir de este entierro, en un d\u00eda lluvioso y triste, se llena de congoja el esp\u00edritu de la peque\u00f1a Estrella -apenas una ni\u00f1a-,\u00a0 hasta el punto que dice: &#8230;<em>me ovill\u00e9 dentro de mis pensamientos y detr\u00e1s de una columna, inici\u00e9 silente mi propio homenaje<\/em>.<\/p>\n<p>Este amoroso testimonio la lleva a recordar a su abuela, en los a\u00f1os de la masacre haitiana de 1937, cuando, oculta tras una columna, esp\u00eda a sus mayores que se hab\u00edan percatado <em>&#8230;de la desaparici\u00f3n de Yerem\u00ed. &#8230;Los t\u00edos se empotraron en los butacones para competir, consciente o inconscientemente, por qui\u00e9n languideciera m\u00e1s ante el agobio causado por su ausencia.<\/em><\/p>\n<p>Pero asalta el temor, cuando <em>una de las voces resquebraj\u00f3 el ambiente como ruido de trueno desforzado -\u00bfY qu\u00e9 podemos hacer? Se los est\u00e1n llevando a todos, \u00a1hasta los ni\u00f1os!\u00a0 Y luego se los avientan a los perros realengos, o a los tiburones. Si nos ponemos a averiguar mucho sobre \u00e9l, a lo mejor sea a nosotros a quienes nos lleven los esbirros&#8230; \u00bfY entonces&#8230;?<\/em><\/p>\n<p>Yerem\u00ed hab\u00eda desaparecido y la familia entera, reunida, desata el dolor de su coraz\u00f3n, no s\u00f3lo por la necesidad de ese sirviente, sino por la imposibilidad de defenderlo de tama\u00f1a injusticia.<\/p>\n<p>Pero&#8230; \u00bfqui\u00e9n era Yerem\u00ed? Era un <em>&#8230;espigado esqueleto forrado con puro pellejo, acartonado y bruno.<\/em> La peque\u00f1a Estrella, al verlo, corre a apretarse contra las piernas de la abuela, en su af\u00e1n de protegerla, pero basta una sonrisa del reci\u00e9n llegado en busca de trabajo, que al sonre\u00edr: <em>&#8230;gui\u00f1\u00f3 sus ojitos endrinados con unos destellos de simpat\u00eda que perforaron la resistencia de abuela.<\/em><\/p>\n<p>De ah\u00ed en m\u00e1s, ese haitiano, se qued\u00f3 en la casa como jardinero, y poco a poco, con el correr de los d\u00edas, encontraron que: <em>&#8230;se los hab\u00eda ganado a todos<\/em>&#8230; hasta el punto de que, su desaparici\u00f3n los llenaba de profunda pena.<\/p>\n<p>Jerem\u00edas, ya Yerem\u00ed, era parte de\u00a0 la familia, y una parte muy importante. Estrellita <em>&#8230;sentada sobre verja vecina a un enorme \u00e1rbol de mango, a quien el haitiano consideraba su amigo, pues lo proteg\u00eda de los candelazos con que el sol lo castigaba en las horas recias y le refrescaba con sus sabrosos frutos&#8230;<\/em>, escuchaba, maravillada, las historias del hombre que la transportaban a un Hait\u00ed, para ella desconocido, a los recuerdos de su familia, que nunca m\u00e1s ver\u00eda, v\u00edctimas de la injusticia que se abat\u00eda sobre su pa\u00eds, y la transportaban a <em>&#8230; una especie de nirvana&#8230; <\/em><\/p>\n<p>Pasaron los meses y Jerem\u00edas: <em>&#8230;progres\u00f3 en todas formas: rellen\u00f3 con masas su piel acharolada, se alfabetiz\u00f3 y su l\u00e9xico casi lleg\u00f3 a merecer el atributo de habla criolla&#8230; Abuela se ocup\u00f3, como dec\u00eda ella jocosamente, de que las tres cruces de su boca se convirtieran en un cementerio completo. Y cuando \u00e9l pudo sonre\u00edr bonito, le propuso amores a la cocinera: -\u00bfT\u00fa me va quer\u00e9? Yo te va da tu ranchito. Yo ten\u00e9 uno pesito ahorrao&#8230;<\/em><\/p>\n<p>Pronto el amor, las largas charlas bajo el mango, el jard\u00edn que con el cari\u00f1o de sus manos .<em>..tom\u00f3 apariencia de un cuidado trozo de parque franc\u00e9s&#8230;,<\/em> todo fue desapareciendo, como hab\u00eda sucedido con el jardinero.<\/p>\n<p>Hasta la abuela, otrora tranquila y robusta, se hab\u00eda ido transformado <em>&#8230;pasa los d\u00edas como enajenada. Act\u00faa de forma muy extra\u00f1a. No quiere que nadie vaya al traspatio, ni que se corten los arbustos&#8230;<\/em> clamaban los hijos ante la desesperaci\u00f3n del abuelo que no atinaba a hacer nada dado el car\u00e1cter en\u00e9rgico de la se\u00f1ora que no admit\u00eda intromisiones. Mientras, <em>&#8230;los arbustos del jard\u00edn se desbordaron por las tapias y los pasillos, cual si manifestaran su enlutamiento por la ausencia del cuidador. Y al no poder derramar l\u00e1grimas, en protesta, proliferaban sus hojas. Y las yerbas se tupieron imitando las gre\u00f1as de una cabeza sin peine. \u00a1Casi no se pod\u00eda salir a jugar!. <\/em> Protestaba la peque\u00f1a.<em> <\/em><\/p>\n<p>Sin embargo: <em>&#8230;al cabo de varios meses, se disiparon las tristezas, y se ahogaron totalmente los comentarios que no pudieron echarse al aire sobre la matanza, temiendo correr la misma suerte de los ca\u00eddos&#8230;<\/em><\/p>\n<p>Esa era la vida en Santo Domingo: dominaci\u00f3n, miedo, muerte&#8230;<\/p>\n<p>La abuela perd\u00eda peso d\u00eda a d\u00eda y, ante la sorpresa de todos, sacaba su dolor a pasear de noche, lo llevaba entre los \u00e1rboles cual si fuera: <em>&#8230;una \u201cbabalao\u201d o sacerdotisa de santer\u00eda nocturna.<\/em> Diariamente sal\u00eda, sin admitir compa\u00f1\u00eda, y caminaba en las sombras permaneciendo largos minutos entre las matas del jard\u00edn.<\/p>\n<p>La peque\u00f1a se prometi\u00f3 a s\u00ed misma:\u00a0 <em>&#8230;la quijotada de seguirla en sus paseos nocturnos, por si acaso los espectros de la noche osaban atacarla.<\/em><\/p>\n<p>Y as\u00ed descubri\u00f3 a su abuela que, caminando oculta en el manto de la noche: <em>&#8230;se dirig\u00eda al fondo del patio mirando a su alrededor como si se escondiera de los mismos \u00e1rboles. Una vez all\u00ed, se agachaba procediendo a enterrar un bultito que sacaba de sus bolsillos.<\/em><\/p>\n<p>Pero en la familia hab\u00eda una consigna: <em>\u00a1se oye, se ve, y se calla!<\/em>, de modo que, pese a que &#8230;<em>noche tras noche repet\u00eda la misma escena<\/em>, nada sali\u00f3 de los labios de la ni\u00f1a. Nada pudo tampoco la peque\u00f1a esp\u00eda averiguar, no encontr\u00f3 indicios y acept\u00f3 la voz interior que le indicaba nada hablar, nada preguntar.<\/p>\n<p>Sucedi\u00f3 que, la falta de haitianos, mano de obra barata para la zafra de la ca\u00f1a, entorpec\u00eda la recolecci\u00f3n del az\u00facar. Esto se sum\u00f3 <em>&#8230;a la reprimenda que un organismo internacional le impuso a Trujillo por la masacre&#8230;<\/em>, por lo tanto los haitianos comenzaron, otra vez, a ingresar en Santo Domingo, no obstante la terrible experiencia.<\/p>\n<p>Corr\u00edan esos d\u00edas y la peque\u00f1a, que no hab\u00eda dejado de vigilar a su abuela en las correr\u00edas nocturnas, vio como una noche: <em>&#8230;al finalizar el ritual del fardito, ella, con gran esfuerzo, corri\u00f3 la tapa del aljibe seco del traspatio. El d\u00eda anterior a la marcha de Yerem\u00ed, ambos la hab\u00edan cubierto con tierra y engramado, para disimularla y que no afeara el paisaje. Luego abuela regres\u00f3 a la casa. <\/em><\/p>\n<p>A la tarde siguiente de \u00e9sta que ser\u00eda la \u00faltima salida nocturna de la abuela,\u00a0 apareci\u00f3 Yerem\u00ed. <em>\u00bf-Hab\u00eda logrado escapar de Hait\u00ed?. -\u00a1No!-, fue cuanto respondi\u00f3 abuela, pero en mis o\u00eddos silbaron mudas las palabras de: -\u00a1se oye, se ve, y se calla!<\/em><\/p>\n<p>Este significativo relato de Estrella Betances de Pujadas, nos permite asomarnos a los acontecimientos de la \u00e9poca de la dictadura que en nada se diferencian de las vividas en tantos pa\u00edses de latinoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>Por los modismos propios del lenguaje de esta regi\u00f3n podemos vislumbrar su exquisita narrativa, y el pintoresquismo en su trama. Como tambi\u00e9n un trozo de la historia de su pa\u00eds y del maravilloso esp\u00edritu de la escritora.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre un relato de Estrella Betances de Pujadas: \u00abJerem\u00edas\u00bb Dictadura, silencio, desapariciones, lenguaje, costumbres, creencias, emotividad, vivencias. 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