{"id":503,"date":"2011-02-17T15:22:16","date_gmt":"2011-02-17T15:22:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=503"},"modified":"2015-11-25T16:11:19","modified_gmt":"2015-11-25T16:11:19","slug":"juanita-la-nena-a-la-que-se-le-pegaban-las-palabras-cuento-infantil","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=503","title":{"rendered":"Juanita, la nena a la que se le pegaban las palabras (cuento infantil)"},"content":{"rendered":"<p>Juanita naci\u00f3 una ma\u00f1ana de verano cuando las ciruelas reventaban en los \u00e1rboles y los p\u00e1jaros, de tanto calor, no pod\u00edan volar.<\/p>\n<p>Las mariposas, bellas y fr\u00e1giles, eran las \u00fanicas que desafiaban los rayos del sol; las chicharras, escondidas entre las hojas verdes del jard\u00edn, frotaban sus patas llenando el aire con su canci\u00f3n estridente, mientras las moscas, ruidosas y molestas compa\u00f1eras del est\u00edo, sacud\u00edan de sus alas transparentes y de sus cuerpos azules, la humedad de ese d\u00eda bochornoso.<\/p>\n<p>Lo primero que dijo la mam\u00e1 al verla fue: \u201c\u00a1Qu\u00e9 bonita que es mi ni\u00f1a!\u201d y, con sorpresa not\u00f3 que la frase, brotada de sus labios, se enredaba en el pelo rojo de la reci\u00e9n nacida, peg\u00e1ndose fuertemente a \u00e9l.<\/p>\n<p>Juanita fue creciendo entre el amor de la mam\u00e1, los abuelos y los t\u00edos. \u00a1Ah! Y tambi\u00e9n el amor del pap\u00e1, que, muy orgulloso, la exhib\u00eda a todos desde una silla de paseo tirada por un caballito blanco, como si fuera una princesa que deb\u00eda presentarse ante su grey. Desde ese lugar de privilegio, Juanita, observaba el cielo de variados celestes, grises y hasta turquesas que, con la ca\u00edda del sol, se encend\u00edan de luces hasta apagarse y darle paso a las estrellas. Escuchaba el canto de los p\u00e1jaros y el croar de las ranas y ve\u00eda titilar la luz de las luci\u00e9rnagas que la divert\u00edan con sus danzas.<\/p>\n<p>Dios le hab\u00eda regalado un don precioso: disfrutar todo con una sonrisa. Tambi\u00e9n, desde aquel primer d\u00eda en que conoci\u00f3 a su mam\u00e1, no s\u00f3lo se le enred\u00f3 en su cabello incipiente aquella frase de admiraci\u00f3n, sino todas las frases y palabras que se pronunciaban\u00a0 ante ella. Esa era la carga que Dios le entregaba.<\/p>\n<p>Como sab\u00eda disfrutarlo todo, al comienzo de su vida \u00fanicamente se le pegaron al rostro, los o\u00eddos y las manos, palabras lindas, ideas brillantes y frases divertidas, que poco a poco fueron conformando, a su alrededor, una nube inquieta y luminosa que sonaba como m\u00fasica en sordina.<\/p>\n<p>Algunas le serv\u00edan de indumentaria, cubri\u00e9ndola por completo, compitiendo entre ellas con sus luces y colores, en tanto la envolv\u00edan como brillantes y trasl\u00facidas gasas. Otras la acunaban, meci\u00e9ndola con cari\u00f1o. Las m\u00e1s s\u00f3lidas le serv\u00edan de soporte para sus sue\u00f1os e ilusiones.<\/p>\n<p>El d\u00eda que Juanita cumpli\u00f3 5 a\u00f1os pens\u00f3 que deb\u00edan existir otras palabras, adem\u00e1s de las que siempre escuchaba; sali\u00f3 al mundo a buscarlas. Y las encontr\u00f3.<\/p>\n<p>Encontr\u00f3 palabras llenas de fuerza, de fuego y de fantas\u00eda, que la impulsaron m\u00e1s all\u00e1 del planeta y la llevaron a recorrer la b\u00f3veda oscura del universo. As\u00ed conoci\u00f3 los cr\u00e1teres de la luna, los sat\u00e9lites de J\u00fapiter, la nebulosa atm\u00f3sfera de Venus y patin\u00f3, divertida, en los fr\u00edos anillos de Saturno. Cuando se cans\u00f3 de jugar, regres\u00f3 a su casa hamac\u00e1ndose en una canci\u00f3n de cuna.<\/p>\n<p>Otro d\u00eda descubri\u00f3 que exist\u00edan palabras tristes, como hambre y guerra, que se le pegaron a los hombros lastim\u00e1ndola por mucho tiempo; hasta que encontr\u00f3 la Fe y la Esperanza, lo que le alivi\u00f3 un poquito la pesada carga.<\/p>\n<p>A\u00a0 medida que fue creciendo, las palabras construyeron puentes que atraves\u00f3 y tambi\u00e9n jardines poblados de perfumes y sonidos escondidos, que la invitaban a recorrerlos; pero tambi\u00e9n conoci\u00f3 otras palabras como llanto, dolor, enfermedad y muerte que la sumieron en una enorme tristeza y le mostraron la parte sombr\u00eda de la vida. Pero quiso la providencia que le acercaran, para confortarla, el amor, el coraje, y la resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Juanita viv\u00eda cubierta de palabras que, no s\u00f3lo se enredaban en su melena roja, sino que le serv\u00edan de apoyo; ella las usaba de silla, de mesa, de lecho&#8230;\u00a0 Adem\u00e1s, a todas, las usaba de alimento.<\/p>\n<p>La mam\u00e1 le ense\u00f1\u00f3 que cada palabra estaba compuesta por letras; las m\u00e1s simples, por una sola, y las otras por&#8230;\u00a0 muchas;\u00a0 hasta encontr\u00f3 una compuesta que ten\u00eda 22: hepitecantropus erectus y que le resultaba muy divertida, sobre todo\u00a0 porque no la pod\u00eda doblar, siempre estaba tiesa, derechita, como una vara de acero.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 un momento en el que no supo qu\u00e9 hacer con todas las palabras que la rodeaban y le ocupaban el dormitorio y parte del jard\u00edn donde se entreten\u00edan conversando alegremente mientras se api\u00f1aban contra el vidrio de la ventana, empuj\u00e1ndose, esperando un descuido de la ni\u00f1a para ingresar. Adem\u00e1s, por todas partes se corr\u00edan unas a otras y se divert\u00edan desarm\u00e1ndose y agrup\u00e1ndose a su antojo, sin preguntarle a ella su opini\u00f3n ni voluntad. A veces hasta ten\u00eda miedo de entrar a su cuarto porque no sab\u00eda qu\u00e9 iba a encontrar, si una exploraci\u00f3n lunar, una caravana atravesando el desierto de Sahara, o los lluviosos bosques tropicales de Venezuela.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 un\u00a0 momento en que ya no supo d\u00f3nde terminaba ella y empezaban las palabras. Por suerte, con aquel don que Dios le hab\u00eda regalado de disfrutar todas las cosas, sonre\u00eda siempre y trataba de penetrar en los paisajes y en los secretos que las letras y las palabras le propon\u00edan; pero \u00bfqu\u00e9 hacer con tal cantidad? Corr\u00eda el riesgo de que, en poco tiempo, ocuparan todos los espacios.<\/p>\n<p>Necesitaba encontrar la manera de guardar, en alg\u00fan lugar accesible, todas esas palabras que se peleaban por atenderla, alegrarle la vida y que, de alguna manera, la ahogaban.<\/p>\n<p>Y un d\u00eda lo encontr\u00f3.<\/p>\n<p>Fue aquella tarde, en la escuela &#8211;\u00a0 no lo iba a olvidar jam\u00e1s &#8211;\u00a0 en la que aprendi\u00f3 a escribir. Cuando el badajo de bronce golpe\u00f3 la campana anunciando el final de la clase, dej\u00f3 de un salto su pupitre y\u00a0 corri\u00f3 a su casa. Al llegar, tir\u00f3 sobre la mesa la cartera del colegio llena de l\u00e1pices de colores, figuritas abrillantadas y goma de mascar e, ignorando la leche chocolatada que su mam\u00e1 le hab\u00eda preparado, fue a su cuarto, tom\u00f3 un cuaderno y un l\u00e1piz y comenz\u00f3 a escribir.<\/p>\n<p>Una a una fue apresando en el aire las palabras que, al principio, escapaban asustadas; luego, venciendo el miedo, espiaron t\u00edmidamente\u00a0 por sobre su hombro y comprendiendo el por qu\u00e9 de su existencia, hicieron fila para ir fundi\u00e9ndose en el papel, felices de poder desgranar historias como \u00e9sta que termino de narrarte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juanita naci\u00f3 una ma\u00f1ana de verano cuando las ciruelas reventaban en los \u00e1rboles y los p\u00e1jaros, de tanto calor, no<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[82,29],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/503"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=503"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/503\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":506,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/503\/revisions\/506"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=503"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=503"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=503"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}