{"id":671,"date":"2012-10-10T18:44:59","date_gmt":"2012-10-10T18:44:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=671"},"modified":"2012-10-10T18:44:59","modified_gmt":"2012-10-10T18:44:59","slug":"el-pais-de-los-pechanes-capitulo-14","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=671","title":{"rendered":"El pa\u00eds de los Pechanes, cap\u00edtulo 14"},"content":{"rendered":"<p><strong>Cap\u00edtulo 14<\/strong><\/p>\n<p><strong>Llega la golondrina<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una vez que los vio alejarse se dirigi\u00f3 a Ileana.<\/p>\n<p>&#8211; Ven,\u00a0 vamos\u00a0 al\u00a0 encuentro\u00a0 de\u00a0 la\u00a0 golondrina \u2013 le dijo\u00a0 mientras la arrancaba del rayo que la envolv\u00eda.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Qu\u00e9 hermoso es perderse en la luz del sol ! <strong>&#8211; <\/strong> Como si regresara de un hermoso\u00a0 sue\u00f1o suspir\u00f3, abandon\u00e1ndolo con\u00a0 nostalgia\u00a0 &#8211; Pero\u00a0 &#8211;\u00a0 agreg\u00f3\u00a0 sonriendo con entusiamo &#8211; nada podr\u00eda hacerme tan\u00a0 feliz como o\u00edrte\u00a0 mencionar\u00a0 a\u00a0 la\u00a0 golondrina\u00a0 que\u00a0 significa\u00a0 mi salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando\u00a0 llegaron a\u00a0 la terraza de la Ciudadela,\u00a0 el cielo te\u00f1\u00eda\u00a0 la c\u00fapula y\u00a0 las cinco torres azules con reflejos verdes y dorados. Poco faltaba para el\u00a0 arribo del ave.\u00a0 El sol, cansado, se alejaba del d\u00eda.<\/p>\n<p>A\u00a0 espaldas de ellos,\u00a0 apareci\u00f3 la gata de angora. Avanz\u00f3 despacio contone\u00e1ndose coqueta,\u00a0 con los ojos fijos en el r\u00edo\u00a0 por donde\u00a0 aparecer\u00eda\u00a0 la golondrina. La cola blanca se mov\u00eda\u00a0 inquieta,\u00a0 hacia un lado y otro,\u00a0 los\u00a0 bigotes\u00a0 en\u00a0 punta, la boca\u00a0 entreabierta mostrando los dientes,\u00a0 peque\u00f1os\u00a0 y afilados.<\/p>\n<p>&#8211; All\u00e1 viene &#8211; dijo el gnomo haciendo pantalla con las manos.<\/p>\n<p>&#8211;\u00a0 \u00a1Si!\u00a0 \u00a1La\u00a0 veo aparecer! &#8211; grit\u00f3 de alegr\u00eda\u00a0 Ileana &#8211; Es ese peque\u00f1o punto en el horizonte. Se\u00a0 acerca\u00a0 sin\u00a0 prisa \u00a1ap\u00farate, golondrina!-\u00a0 reclam\u00f3 la joven que\u00a0 ya vislumbraba una chispa de esperanza.<\/p>\n<p>&#8211; No\u00a0 la\u00a0 apures. La golondrina vendr\u00e1,\u00a0 como siempre, a invitarme a volar con ella.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Pero, hoy le pedir\u00e1s que me ayude a m\u00ed!\u00a0 \u00bfverdad?\u00a0 \u00a1hoy\u00a0 pensar\u00e1s\u00a0 en m\u00ed, no en ti! \u00bfverdad? &#8211; rog\u00f3.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfTanto sufres en la Ciudadela que te has vuelto tan ego\u00edsta?<\/p>\n<p>&#8211; T\u00fa\u00a0 sabes\u00a0 que\u00a0 no\u00a0 pertenezco\u00a0 a\u00a0 este lugar &#8211;\u00a0 respondi\u00f3,\u00a0 altanera,\u00a0 viendo\u00a0 cercana\u00a0 su liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Te equivocas Ileana. Pertenecemos exactamente\u00a0 al lugar en el que nos encontramos.\u00a0 Ning\u00fan otro nos cabe.<\/p>\n<p>&#8211; Por favor, gnomo\u00a0 verde,\u00a0 conf\u00edo\u00a0 en\u00a0\u00a0 ti,\u00a0 en\u00a0 tu\u00a0 bondad, en tu\u00a0 generosidad. No permitas que siga sufriendo &#8211; rog\u00f3.<\/p>\n<p>Mientras la golondrina se acercaba cortando el aire con suavidad, el gnomo\u00a0 sinti\u00f3\u00a0 l\u00e1stima\u00a0 por Ileana que tanto sufr\u00eda por no aceptar su destino.<\/p>\n<p>&#8211; Tranquila. Te ayudar\u00e9 en lo que est\u00e9 a mi alcance &#8211; respondi\u00f3 con afecto.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Mira! Ya est\u00e1 muy cerca. \u00a1P\u00f3sate ac\u00e1, en mis manos, golondrina!- dijo la joven levantando las palmas al cielo.<\/p>\n<p>&#8211; Amiga\u00a0 m\u00eda, bienvenida. Nuevamente debes partir sin m\u00ed. A\u00fan no he concluido mi tarea en la Ciudadela &#8211; salud\u00f3 el gnomo cuando estuvo pr\u00f3xima.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1H\u00e1blale de m\u00ed, te lo ruego!- dijo Ileana\u00a0 con la vista fija en el\u00a0 ave\u00a0 sin notar que,\u00a0 detr\u00e1s de ellos, la gata\u00a0 de\u00a0 angora\u00a0 extend\u00eda las garras con las u\u00f1as\u00a0 desnudas.<\/p>\n<p>El sol ilumin\u00f3 los destellos acerados de las patas felinas avisando al ave del peligro,\u00a0 y la golondrina huy\u00f3, no sin antes rozar, levemente, el sombrero verde del gnomo en se\u00f1al de despedida.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1El\u00a0 a\u00f1o\u00a0\u00a0 entrante! \u00a1Volver\u00e9\u00a0 el a\u00f1o\u00a0 entrante! \u2013 dijo,\u00a0 y se alej\u00f3 hacia el poniente.<\/p>\n<p>-\u00a1No golondrina! \u00a1no te\u00a0 vayas sin o\u00edr de m\u00ed! \u2013 Ileana, con un grito desgarrador,\u00a0 rompi\u00f3 a llorar.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Ay!\u00a0 Gata de angora \u00a1\u00bfc\u00f3mo pudiste ser tan cruel?! &#8211; pregunt\u00f3 enojado el gnomo verde, apretando los pu\u00f1os.<\/p>\n<p>&#8211; Oh, perd\u00f3n,\u00a0 no fue maldad, fue mi naturaleza \u2013 respondi\u00f3\u00a0 la gata de angora\u00a0 y regres\u00f3\u00a0 trepando, despacio, con\u00a0 elegancia,\u00a0 hasta\u00a0 desaparecer por la linterna de la c\u00fapula.<\/p>\n<p>Las l\u00e1grimas de Ileana\u00a0 inundaban\u00a0 la terraza de la Ciudadela. El gnomo, no sabiendo qu\u00e9 hacer, la dej\u00f3 sola. El dolor ajeno es dif\u00edcil de soportar.<\/p>\n<p>El sol se ocultaba\u00a0 poco a poco.\u00a0 Ileana, ahogada en llanto, se estremec\u00eda desconsolada.<\/p>\n<p>Un\u00a0 gorri\u00f3n\u00a0 que\u00a0 hac\u00eda\u00a0 nido en las plantas\u00a0 parasitarias de las torres, conmovido por el llanto de Ileana, se acerc\u00f3 y,\u00a0 haciendo\u00a0 pa\u00f1uelo\u00a0 de sus\u00a0 alas,\u00a0 enjug\u00f3 las\u00a0 l\u00e1grimas que\u00a0 impregnaron\u00a0 por completo sus plumas. Luego, comenz\u00f3 a volar a su alrededor, tratando de alegrarla. Al cabo, desalentada\u00a0 por no poder alejar su angustia,\u00a0 se pos\u00f3 ante\u00a0 ella.<\/p>\n<p>\u201cIleana &#8211; pens\u00f3 mir\u00e1ndola &#8211; llora\u00a0 para\u00a0 descargar tu tristeza, llora que el llanto alivia el dolor del coraz\u00f3n. Pero no\u00a0 temas,\u00a0 te ayudar\u00e9.\u00a0 Encontrar\u00e9 la manera de hacerlo. Te lo prometo\u201d.<\/p>\n<p>Ileana nada ve\u00eda. S\u00f3lo lloraba.<\/p>\n<p>La luna se elev\u00f3 iluminando el r\u00edo. La noche, con su manto de estrellas, se reflej\u00f3 en el agua.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El pa\u00eds de los Pechanes, 2001Mar\u00eda Cristina Ber\u00e7aitz<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo 14 Llega la golondrina &nbsp; Una vez que los vio alejarse se dirigi\u00f3 a Ileana. &#8211; Ven,\u00a0 vamos\u00a0 al\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[59,56,58,57],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/671"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=671"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/671\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":673,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/671\/revisions\/673"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=671"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=671"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=671"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}