{"id":674,"date":"2012-10-10T18:55:29","date_gmt":"2012-10-10T18:55:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=674"},"modified":"2012-10-10T18:55:29","modified_gmt":"2012-10-10T18:55:29","slug":"amanecer-en-africa-novela-fragmento","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=674","title":{"rendered":"Amanecer en \u00c1frica, novela (fragmento)."},"content":{"rendered":"<p><strong>EL PASEO EN CAMELLO <\/strong><\/p>\n<p>Los camellos aparecieron de pronto, todos juntos. Eran una veintena llevados de las riendas por j\u00f3venes maasai vestidos, algunos, con ropas sencillas a la usanza europea; otros, ataviados con t\u00fanicas de colores.<br \/>\nCon maestr\u00eda acomodaron los camellos en c\u00edrculo y caminaron tranquilamente por entre los animales. Parec\u00edan mansos. Sin embargo, deber\u00edan permanecer lejos de sus bocas, pues, rumiantes al fin, acostumbran escupir cuando alguien no les cae bien.<br \/>\nCada uno de los acampantes eligi\u00f3 un camello. Marina opt\u00f3 por uno con montura de cuero colgada como hamaca sujeta a una estructura de madera acomodada sobre la joroba. Se sent\u00f3 despacio, luego de estudiar c\u00f3mo deb\u00eda hacerlo.<br \/>\nEl cuidador orden\u00f3 al animal levantarse, y el camello se par\u00f3 primero sobre sus patas traseras para hacerlo luego sobre las delanteras, oblig\u00e1ndola a mantener el equilibrio balanceando su cuerpo hacia adelante y hacia atr\u00e1s. Luego se uni\u00f3 a los dem\u00e1s que ya estaban de pie, aguard\u00e1ndola.<br \/>\nComenz\u00f3 el paseo hacia lo alto de las monta\u00f1as.<br \/>\nIban en fila india, a marcha lenta. Cada tanto alguno del grupo se animaba y hac\u00eda correr un poco al animal, pero el trote era corto por lo torturante y contrastaba con la velocidad que imprim\u00edan a los animales los pocos cuidadores que iban montados.<br \/>\nEl d\u00eda era luminoso; la tierra, cubierta por pastizales secos se desplazaba hacia lo alto. Abajo corr\u00eda, paralelo, un arroyo donde se ve\u00eda a un grupo de mujeres lavando ropa o llenando grandes vasijas con agua que luego, apoyadas sobre sus hombros, acarreaban hasta la tribu. Cada tanto se cruzaban con un samburu o un maasai, eternos caminantes de la sabana.<br \/>\nLa senda sub\u00eda, se elevaba, se hac\u00eda cada vez m\u00e1s escarpada. La tierra cobriza se iba amarillando y las primeras rocas emergieron matizando de sombras el lugar.<br \/>\nA media ma\u00f1ana el sol era implacable y las cantimploras comenzaron a aparecer. La marcha continuaba lenta, con los j\u00f3venes negros llevando sus animales de las riendas y los blancos sentados, no siempre c\u00f3modos, en la \u00fanica giba de los camellos.<br \/>\nLuego de dos horas de marcha llegaron a la cima de la monta\u00f1a. Una explanada de roca se extend\u00eda ante ellos. Oyeron la orden de apearse.<br \/>\nNinguna sombra.<br \/>\nLa piedra amarilla, lisa y caliente por todo escenario y un sonido familiar, de agua, que llegaba cercano. Se acercaron al borde de la explanada y se asomaron; desde all\u00ed vieron una peque\u00f1a cascada que emerg\u00eda desde la altura en la que se encontraban y un lago apresado entre las rocas, abajo, muy lejos.<br \/>\nEl jefe de los camelleros los invit\u00f3 a arrojarse desde lo alto y, para demostrar la falta de peligro, dio un grito y salt\u00f3 al vac\u00edo para caer en el espejo de agua de donde emergi\u00f3, algunos instantes m\u00e1s tarde, para saludar a la distancia.<br \/>\n\u2013\u00bfNo hay valientes entre ustedes? \u2013grit\u00f3 el segundo mirando al grupo.<br \/>\nNo, evidentemente no los hab\u00eda.<br \/>\nMarina estuvo tentada de arrojarse; ella era buena nadadora, pero record\u00f3 a su padre indic\u00e1ndole la posibilidad de rocas puntiagudas en el fondo de lagos ubicados en escenarios similares, y opt\u00f3 por calar su sombrero hasta los ojos y mirar el paisaje circundante, todo sol, todo cielo, todo piedra.<br \/>\nUn saludo alegre de mujer los sorprendi\u00f3 desde el agua, era Verena, quien h\u00e1bilmente, hab\u00eda descendido por la ladera y se hab\u00eda arrojado desde una altura menos peligrosa. La miraron con envidia y admiraci\u00f3n. Nadie se atrevi\u00f3 a seguirla.<br \/>\n\u2013\u00a1El agua est\u00e1 fresca y all\u00e1 hace mucho calor! \u2013grit\u00f3 Verena.<br \/>\n\u2013\u00a1Ahora te sigo! \u2013grit\u00f3 Mike, mientras se abr\u00eda la camisa.<br \/>\n\u2013\u00a1No lo har\u00e1s! \u2013fue la reacci\u00f3n de Sandra oponi\u00e9ndose al deseo de su marido.<br \/>\nDemasiado r\u00e1pido acept\u00f3 la orden de su mujer para que se pudiera creer en la sinceridad de su actitud. Pero Mike qued\u00f3 como un h\u00e9roe entre las j\u00f3venes que pudieron advertir el vello rubio bien distribuido sobre un pecho todav\u00eda musculoso.<br \/>\n\u2013\u00bfSe atrever\u00e1 usted, Mark? \u2013pregunt\u00f3 Marina acerc\u00e1ndose.<br \/>\n\u2013No, a decir verdad, no me gusta demasiado zambullirme.<br \/>\n\u2013A m\u00ed s\u00ed, pero no me atrevo.<br \/>\n\u2013\u00bfPor qu\u00e9?<br \/>\n\u2013Temo a las rocas que pueda haber escondidas.<br \/>\n\u2013An\u00edmese, Marina, no se zambulla desde tan alto porque puede ser imprudente, pero baje por la ladera, como Verena; no deje de gozar del agua.<br \/>\n\u2013\u00bfY usted?<br \/>\n\u2013No. Yo no. Adem\u00e1s no tengo traje de ba\u00f1o \u2013respondi\u00f3 Mark\u2013. Mientras usted baja, buscar\u00e9 alguna sombra que me proteja\u2013.Vi\u00e9ndola titubear insisti\u00f3:\u2013Baje, h\u00e1game caso, no se arrepentir\u00e1. Aproveche que est\u00e1 Verena, nade un poco y luego suba con ella. Despu\u00e9s cu\u00e9ntenme cu\u00e1nto han disfrutado.<br \/>\nFinalmente, Marina se desliz\u00f3 por la ladera hacia el agua. Baj\u00f3 con cuidado evitando caer antes de tiempo. Buscaba d\u00f3nde apoyar el pie y trataba de tomarse de los pastos secos. Unos metros m\u00e1s abajo encontr\u00f3 una explanada que le permiti\u00f3 prepararse para el salto y zambullirse con elegancia.<br \/>\nUn cerrado aplauso celebr\u00f3 su valor.<br \/>\n\u2013\u00a1Bravo, Marina! \u2013escuch\u00f3 al emerger. Cerca de ella, Verena tambi\u00e9n aplaud\u00eda entusiasmada.<br \/>\n\u2013Ten\u00edas raz\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 linda est\u00e1 el agua! \u2013dijo.<br \/>\n\u2013S\u00ed, es una pena que los dem\u00e1s no se atrevan \u2013respondi\u00f3 la alemana.<br \/>\n\u2013\u00a1Ahora va a ser divertido subir! \u2013coment\u00f3 Marina.<br \/>\n\u2013Es cierto, va a ser mucho m\u00e1s dif\u00edcil que bajar \u2013Verena evalu\u00f3 la monta\u00f1a\u2013. Pero por ahora disfrutemos, dejemos la subida para cuando nos toque hacerlo.<br \/>\nNadaron y jugaron un largo rato. M\u00e1s tarde iniciaron el ascenso. No fue f\u00e1cil, pero lo lograron entre risas y aplausos. Mark las esperaba con una gran sonrisa y un abrazo de felicitaci\u00f3n que fue festejado por todos.<br \/>\nLuego lleg\u00f3 el momento del almuerzo bajo el sol impiadoso. Cada uno abri\u00f3 su emparedado y en grupos se distribuyeron para comer. La consigna, como siempre, limpiar todo antes de partir, y los ba\u00f1os&#8230;, entre las rocas.<br \/>\n\u2013Hola Marina, me siento a comer contigo \u2013dijo Brigit con una sonrisa.<br \/>\n\u2013\u00bfQue tal te tratan las necesidades por las que estamos pasando?<br \/>\n\u2013Me ha costado, pero me adapt\u00e9 bastante bien; a\u00fan nos quedan muchos d\u00edas por delante. De todos modos, creo que nunca m\u00e1s voy a acampar. Lo m\u00e1s bonito de los campamentos son las noches junto al fuego, pero mi ingl\u00e9s es muy pobre como para integrarme y Verena\u00a0 es tan sociable que est\u00e1 siempre con los dem\u00e1s. Suerte que tengo a Stephan y Monika para cruzar alguna palabra en alem\u00e1n, y t\u00fa, que entiendes mi idioma deficiente.<br \/>\n\u2013Mi ingl\u00e9s es mejor que el tuyo, pero no demasiado. De todos modos, no es f\u00e1cil vivir en carpa si no amas tanto el estilo de vida como para obviar los inconvenientes. Mira hoy, por ejemplo; el paseo es muy bonito, pero el sol es terrible.<br \/>\n\u2013S\u00ed, algunos no saben d\u00f3nde encontrar un poco de sombra. F\u00edjate en Mark, muerto de calor; no sabe si abanicarse o cubrirse con el sombrero.<br \/>\nEra cierto, el sol abrasaba la tierra, y los hombres, poco acostumbrados a ese clima, deseaban encontrar alg\u00fan reparo. Lo \u00fanico bueno era el tono saludable que hab\u00eda logrado la mayor\u00eda de ellos, en las mejillas y en los brazos.<br \/>\nEl regreso se hizo en silencio, como hab\u00eda sido la ida. En su mayor\u00eda, los integrantes del grupo no parec\u00edan muy felices sobre esas monturas altas y desgarbadas con ese andar cansino.<br \/>\nMark y Peter optaron por regresar caminando al lado de los camelleros; para ellos era menos cansador andar a paso lento que balancearse sobre los animales.<br \/>\nPara Marina, el paseo era maravilloso. Hac\u00eda mucho tiempo que no sonre\u00eda tan alegremente. Estaba feliz con la experiencia vivida. Se sent\u00eda formando parte de una caravana y esperaba llegar a un oasis en el cual habr\u00eda tiendas lujosas llenas de alfombras m\u00e1gicas y ricos manjares. Se sinti\u00f3 fusionada con el paisaje que la rodeaba.<br \/>\n\u2013Stephan, por favor, s\u00e1came una foto \u2013pidi\u00f3 alcanzando su m\u00e1quina al muchacho que se encontraba a pocos pasos de ella. Su sonrisa embellec\u00eda a\u00fan m\u00e1s su rostro; lo \u00fanico que le molestaba era no poseer la habilidad suficiente como para desafiar en una carrera a los camelleros que se alejaban y se acercaban al galope, cuidando al grupo.<br \/>\nEl descenso de la monta\u00f1a se cumpl\u00eda a paso lento, con el sol a\u00fan alto. No encontraron ninguna mujer lavando ropa ni cargando agua en sus vasijas de barro. Es m\u00e1s, no vieron a ning\u00fan ser viviente. A esa hora el lugar era bueno tan s\u00f3lo para v\u00edboras y escorpiones. Y tambi\u00e9n para las \u00e1guilas, que los sobrevolaban formando c\u00edrculos conc\u00e9ntricos por sobre sus cabezas.<br \/>\nMarina busc\u00f3 a Mark para mostrarle su animal favorito. Pero no pudo. Mark se hab\u00eda alejado con rapidez; tan s\u00f3lo vio, contra el horizonte, su panam\u00e1 flotando en un espejismo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL PASEO EN CAMELLO Los camellos aparecieron de pronto, todos juntos. 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