{"id":865,"date":"2015-01-26T02:29:17","date_gmt":"2015-01-26T02:29:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=865"},"modified":"2015-01-26T02:29:17","modified_gmt":"2015-01-26T02:29:17","slug":"el-pibe","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=865","title":{"rendered":"El pibe"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Qu\u00e9 pod\u00eda saber \u00e9l de las luces y las risas que se apilaban tras los cristales cuando recorr\u00eda la ciudad empujando el carro que lo sobrepasaba en altura, lleno de cartones y de lo que pudiera recolectar.<\/p>\n<p>A los cinco a\u00f1os su mundo se circunscrib\u00eda a la casa de chapas en el Tigre, cerca del r\u00edo sucio en el que sol\u00eda chapotear durante el verano, al tren reservado para ellos, los cartoneros, y a las calles que se suced\u00edan llenas de bolsas negras y olorosas. Cuando las abr\u00eda, recorr\u00eda con la nariz, como los perros, los olores ocultos en su interior, entonces met\u00eda la mano y sin titubear, enfilaba derecho y tomaba el pedazo de pan, el papel sucio de chocolate o el ala de pollo de la que a\u00fan podr\u00eda extraer algo de sabor.<\/p>\n<p>Miraba el mundo desde la profundidad de sus ojos negros y lo sent\u00eda en su cuerpo que se cubr\u00eda con ropas heredadas, a veces rotas, a veces demasiado grandes.<\/p>\n<p>Esa ma\u00f1ana, cuando dej\u00f3 Retiro, comenz\u00f3 a caminar por la recova de Alem, hacia plaza de Mayo. Era la primera vez que lo hac\u00eda.<\/p>\n<p>El aire estaba tenso, no sab\u00eda por qu\u00e9, pero lo sent\u00eda en la piel, le rozaba la frente y las mejillas. Muchas veces ten\u00eda esa sensaci\u00f3n cuando dejaba los sauces transparentes de las islas y se internaba en la selva de la ciudad.<\/p>\n<p>Pas\u00f3 frente a una larga cola de hombres y mujeres esperando \u00bfqu\u00e9? No sab\u00eda.<\/p>\n<p>-\u00bfUna moneda don, pa\u2019 comprarme algo pa\u2019 comer? \u2013 \u00bfUna moneda don? pa\u2019&#8230;<\/p>\n<p>Fue repitiendo a unos y otros tendiendo la mano mendicante y mir\u00e1ndolos como un perro apaleado.<\/p>\n<p>No le fue tan mal, pudo reunir casi tres pesos, dos pesos con ochenta centavos, para ser m\u00e1s precisos. Los guard\u00f3 en la bolsa que colgaba de su cuello y sigui\u00f3 su camino. Sab\u00eda que a esa hora no ten\u00eda basura para husmear, salvo la de los tachos colgados demasiado altos para su talla. Sin embargo, esa era la mejor hora para mendigar, sobre todo para \u00e9l, tan peque\u00f1o que enternec\u00eda. Cuando ped\u00eda limosna, mucha gente revolv\u00eda los bolsillos buscando un vuelto. Sin embargo, a los muchachos m\u00e1s grandes, las cosas no les iban tan bien; a veces ten\u00edan que inventar historias para conmover y conseguir alg\u00fan manguito. Pero el mejor cuento que conoc\u00eda era el del viejito que lloraba porque su patr\u00f3n no le hab\u00eda depositado nunca la jubilaci\u00f3n a la que ten\u00eda derecho, y ahora \u00e9l ten\u00eda que mendigar para no morir de hambre. Lo m\u00e1s lindo era que ense\u00f1aba al que lo escuchaba qu\u00e9 era lo que ten\u00eda que hacer para que no le sucediera lo mismo. Era fant\u00e1stico, recog\u00eda el dinero a manos llenas. \u00a1Qu\u00e9 labia que ten\u00eda el viejito!<\/p>\n<p>En cuanto a las muchachas, ellas desde chiquitas, ten\u00edan otro rebusque.<\/p>\n<p>Mientras caminaba miraba el suelo y revisaba, en las paradas de los colectivos, los cordones de la vereda, ah\u00ed donde el hilo de agua se hace barro, en busca de alg\u00fan centavo que pudiera haber ca\u00eddo de una mano distra\u00edda.<\/p>\n<p>Record\u00f3 el d\u00eda que fue, por primera vez, a la estaci\u00f3n grande de subte bajo el obelisco \u00a1C\u00f3mo para no acordarse! Ah\u00ed encontr\u00f3 una billetera medio rota llena de papeles de dos pesos y de monedas grandotas y relucientes. \u00c9l dividi\u00f3 su bot\u00edn en tres y en su casa entreg\u00f3 una sola de las partes, de manera de tener reservas para cuando no hab\u00eda suerte y llegaba sin nada. Siempre ten\u00eda que llegar con algo, de otro modo recib\u00eda una golpiza cuya intensidad depend\u00eda del vino ingerido por su padrastro.<\/p>\n<p>Aquella vez tambi\u00e9n reserv\u00f3 una parte para un helado de fruta. Pero el helado, apenas lo apoy\u00f3 en la lengua, se le adhiri\u00f3 con fuerza. Casi llora, no lo pod\u00eda despegar. Por suerte apareci\u00f3 una se\u00f1ora bonita con olor a rico y le dijo -\u00a1No tir\u00e9s! Te vas a lastimar si tir\u00e1s. Echale toda la saliva que puedas \u2013 y lo arrastr\u00f3 de un brazo hasta un quiosco donde le compr\u00f3 una lata de Coca Cola que se lo afloj\u00f3. De esa manera conoci\u00f3, de una, los helados y la Coca Cola, que era como una burbuja empalagosa por la que todos los chicos se peleaban.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de todo no era tan mala su vida, pod\u00eda andar solo, nadie lo obligaba a ir al colegio y, a la noche, cuando hac\u00eda mucho fr\u00edo, se apretaba entre los brazos de su t\u00edo Mario, ese diez a\u00f1os mayor que \u00e9l que lo quer\u00eda mucho y, en silencio, mientras todos dorm\u00edan, se divert\u00edan jugando con las manos bajo las mantas.<\/p>\n<p>Sigui\u00f3 caminando. Parec\u00eda un d\u00eda de suerte y el sol brillaba alto en el cielo. Un vecino de su abuela que estaba revolviendo en esos tachos altos que \u00e9l no alcanzaba, lo reconoci\u00f3. Un trozo de pan con mayonesa, que hasta ten\u00eda un pedacito de pollo, fue el premio al encuentro.<\/p>\n<p>Nada sab\u00eda \u00e9l de la otra vida, la de los que usan los coches que corren r\u00e1pidos hacia las esquinas, ni la de los hombres que caminan de prisa por esa recova protectora donde se abren lugares para comer desde los que salen olores que le hac\u00edan crujir la panza y le llenaban de agua la boca. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hac\u00eda rato que caminaba cuando divis\u00f3, a lo lejos la casa rosada, toda pintadita de distintos rosas, rosa claro, rosa oscuro&#8230; en esa casa tan grande, con soldados de gorra alta haciendo guardia en la puerta, estaban el presidente y la gente importante.<\/p>\n<p>Le hab\u00edan dicho que el presidente dirig\u00eda el pa\u00eds.<\/p>\n<p>L\u00e1stima, \u00e9l no era pa\u00eds. Adem\u00e1s no sab\u00eda c\u00f3mo se pod\u00eda estar adentro de ese pa\u00eds en el que corr\u00edan los autom\u00f3viles relucientes y se amontonaban los canas con su uniforme azul y sus cascos lustrados brillantes, igual que sus botas.<\/p>\n<p>\u00c9l era extranjero. Hab\u00eda nacido en las islas, all\u00e1 lejos, cerca del r\u00edo y era tan pobre que ni siquiera ten\u00eda nombre, por eso todos le dec\u00edan \u201cPibe\u201d.<\/p>\n<p>\u00a1Pucha grande, no poder pertenecer a ese pa\u00eds!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Qu\u00e9 pod\u00eda saber \u00e9l de las luces y las risas que se apilaban tras los cristales cuando recorr\u00eda la<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/865"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=865"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/865\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":866,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/865\/revisions\/866"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=865"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=865"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=865"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}