{"id":922,"date":"2015-11-25T16:20:44","date_gmt":"2015-11-25T16:20:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=922"},"modified":"2015-11-25T16:57:15","modified_gmt":"2015-11-25T16:57:15","slug":"aventuras-en-el-reino-de-neptunito","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=922","title":{"rendered":"Aventuras en el reino de Neptunito"},"content":{"rendered":"<p>Viv\u00eda hace muchos a\u00f1os en un lejano pa\u00eds a orillas del mar, una pobre familia de pescadores. Se compon\u00eda del padre, hombre trabajador y serio; su esposa, mujer no muy linda, trabajadora y t\u00edmida; y sus hijos, tres ni\u00f1os de car\u00e1cter alegre.<br \/>\nEl mayor de ellos ten\u00eda siete a\u00f1os y se llamaba Juan. Susi, de seis a\u00f1os, era buena y cari\u00f1osa. El m\u00e1s peque\u00f1o, que se llamaba Miguel, ten\u00eda cinco a\u00f1os; era m\u00e1s alegre y juguet\u00f3n que sus hermanos y el preferido de muchos pescadores.<br \/>\nSiempre preguntaban a sus padres: \u201c\u00bfEn qu\u00e9 podemos ayudar?\u201d. A veces les encargaban alguna tarea liviana, pero casi siempre les dec\u00edan: \u00abVayan a jugar\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed sucedi\u00f3 una tarde en que preguntaron:<br \/>\n\u2013\u00bfPodemos ayudar? \u2013y sus padres les respondieron:<br \/>\n\u2013Vayan a divertirse, si los necesitamos los iremos a buscar.<br \/>\nY partieron los tres muy contentos hasta un r\u00edo que corr\u00eda a dos cuadras de la casa.<br \/>\nSe pusieron a jugar a las escondidas. Juan contaba mientras sus hermanos se ocultaban. Miguel se escondi\u00f3 en un \u00e1rbol hueco, y Susi en un matorral de juncos.<\/p>\n<p>Al meterse entre ellos oy\u00f3 el sonido de unas gotas que ca\u00edan en el agua y estas palabras:<br \/>\n\u2013Cri, cri, cra. \u00a1Oh, mi linda ranita, nunca te volver\u00e9 a ver! Cri, cri, cra.<br \/>\nSusi se acerc\u00f3 al sitio de donde proven\u00edan esos ruidos tan extra\u00f1os.<br \/>\n\u00bfSaben que vio? Vio a una pobre ranita llorando. Las l\u00e1grimas al caer en el charquito que se hab\u00eda formado por su llanto, produc\u00edan el sonido que tanto llam\u00f3 su atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 a la ranita y le pregunt\u00f3:<br \/>\n\u2013\u00bfPor qu\u00e9 lloras?<br \/>\nLa rana se asust\u00f3 mucho y peg\u00f3 un salto tan alto, que pas\u00f3 un rato antes de que volviera al sitio de donde partiera.<br \/>\nJuan y Miguel al o\u00edr hablar a su hermana, fueron corriendo a su lado. La rana al ver a los chicos aparecer de golpe, peg\u00f3 dos saltos m\u00e1s; hasta que se tranquiliz\u00f3 al comprender que ninguno la atacaba.<\/p>\n<p>Susi volvi\u00f3 a preguntarle:<br \/>\n\u2013\u00bfPor qu\u00e9 lloras? \u2013y a\u00f1adi\u00f3, intrigada\u2013. \u00bfQui\u00e9n eres?<br \/>\nLa rana m\u00e1s confiada dijo:<br \/>\n\u2013Cri, cri, cra, soy la digna se\u00f1ora de Raninclotat\u00f3n, lloro porque el rey Manclotipu-f\u00edn rapt\u00f3 a Raninclotita, y cuando este rey rapta a una ranita es para hacerla casar con un bagre, o para que se la coma un tibur\u00f3n, pero \u00e9l la va a casar porque sab\u00eda que Ranianclotita estaba de novia con Raninclot\u00f3n y \u00e9l quer\u00eda que fuera otra la elegida \u2013y agreg\u00f3:<br \/>\n\u2013Ahora, \u00bfqui\u00e9n la podr\u00e1 sacar de all\u00ed? Cri, cri, cra.<br \/>\nY volvieron a caer las l\u00e1grimas de la ranita, mientras los chicos se miraban at\u00f3nitos.<\/p>\n<p>Por fin Miguel pregunt\u00f3:<br \/>\n\u2013\u00bfQuienes son Manclotipuf\u00edn, Raninclotita, y Raninclot\u00f3n? \u00bfD\u00f3nde vive Manclotipuf\u00edn? \u00bfD\u00f3nde reina? \u00bfA d\u00f3nde se llev\u00f3 a Raninclotita?<br \/>\nLa rana los mir\u00f3 sorprendida y dijo:<br \/>\n\u2013Cre\u00ed que lo sab\u00edan \u2013y explic\u00f3\u2013. Cri, cri, cra. Manclotipuf\u00edn es el rey de las profundidades y tiene all\u00ed su morada. Llev\u00f3 a Raninclotita con \u00e9l y es el enemigo de Neptunito. Raninclotita es mi hija y Raninclot\u00f3n el novio de mi hija.<\/p>\n<p>Y agreg\u00f3 orgullosa:<br \/>\n\u2013Forman una hermosa pareja, cri, cri, cra.<br \/>\nA Susi le pareci\u00f3 que algo podr\u00edan hacer y dijo:<br \/>\n\u2013Yo creo que podr\u00edamos intentar sacarla de all\u00ed. \u00bfHay alg\u00fan modo?<br \/>\n\u2013Cri, cri, cra, s\u00ed que lo hay, aunque s\u00f3lo lo podr\u00edan hacer los hijos de los pescadores que viven a dos cuadras de distancia, pues a ellos les han contado muchos cuentos de mar. \u00bfPero c\u00f3mo traerlos hasta aqu\u00ed? Cri, cri, cra.<br \/>\nA Susi le extra\u00f1\u00f3 la coincidencia, pues los \u00fanicos hijos de pescadores que viv\u00edan a dos cuadras de all\u00ed eran ellos, y su t\u00edo siempre les contaba cuentos de mar.<br \/>\n\u2013\u00bfC\u00f3mo son esos chicos? \u2013pregunt\u00f3.<br \/>\n\u2013Cri, cri, cra, son tres ni\u00f1os como ustedes, Susi que es como t\u00fa, Juan que es como \u00e9l, y Miguel que es un ni\u00f1o como \u00e9ste.<\/p>\n<p>No hab\u00eda duda, eran ellos y estaban all\u00ed dispuestos a ayudar.<br \/>\n\u2013\u00a1Somos nosotros! \u2013dijo Susi.<br \/>\n\u2013Cri, cri, cra, no lo dudo \u2013repuso la rana mir\u00e1ndolos una vez m\u00e1s \u2013pero, antes de ir (si es que van), tengo que ponerlos a prueba. A ver t\u00fa, Juan, que eres el m\u00e1s grande. \u00bfQu\u00e9 har\u00edas si te encontraras con una anguila?<\/p>\n<p>Juan no pudo evitar que le temblaran un poco las piernas y se disculp\u00f3 diciendo:<br \/>\n\u2013Hace fr\u00edo, por eso tiemblo, y estas gotas que tengo en la frente son porque me la moj\u00e9, no, no era porque ten\u00eda calor sino porque me dol\u00eda la cabeza \u2013y dijo dirigi\u00e9ndose a la rana\u2013 no comprendo la pregunta, digna se\u00f1ora, si se trata de saludar a la anguila, uno se pone un guante de goma y listo; si es para saber si tiene electricidad, se le atornilla una l\u00e1mpara; si se trata de escuchar m\u00fasica, se le conecta una radio; si es&#8230;<br \/>\n\u2013Muy bien \u2013le cort\u00f3 la palabra la rana\u2013, cri,cri, cra. A ver Susi, \u00bfc\u00f3mo se fr\u00ede un bagre de las profundidades para que se muera m\u00e1s r\u00e1pido?<br \/>\n\u2013Me imagino \u2013dijo la ni\u00f1a \u2013 que ser\u00e1 fri\u00e9ndolo en la superficie.<br \/>\n\u2013Perfecto. A ver t\u00fa Miguel, \u00bfC\u00f3mo se come un pescado?<br \/>\n\u2013\u00a1Sin tragarse las espinas! \u2013grit\u00f3 Miguel.<br \/>\n\u2013Ya est\u00e1, pasaron la prueba, los felicito a los tres \u2013dijo la rana satisfecha.<br \/>\n\u2013Bueno, y ahora \u00bfqu\u00e9 tenemos que hacer? \u2013preguntaron.<br \/>\n\u2013No tienen m\u00e1s que sumergirse en el agua y ver al rey Neptunito \u2013y moviendo una pata en se\u00f1al de despedida dej\u00f3 o\u00edr al mismo tiempo su conocido cri, cri, cra y desapareci\u00f3 en su cueva.<br \/>\n\u2013Bueno \u2013dijo Juan\u2013 hund\u00e1monos en el agua y vayamos a ver al rey.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Jam\u00e1s! \u2013grit\u00f3 Susi\u2013. \u00bfC\u00f3mo nos vamos a sumergir si no sabemos nadar ni respirar debajo del agua?<br \/>\n\u2013Ten\u00e9s raz\u00f3n \u2013dijo Juan\u2013 para m\u00ed, esa se\u00f1ora era una ment&#8230;<br \/>\nPero Juan no pudo terminar la frase pues un ruidito los hizo mirar hacia el lugar donde momentos antes hab\u00eda estado la rana: all\u00ed, en el mismo sitio, se encontraba ahora una serpiente. Los ojitos peque\u00f1os en la cabeza triangular y una lengua corta que entraba y sal\u00eda de su boca, le daban un aspecto que infund\u00eda miedo y que no dej\u00f3 de impresionar a los ni\u00f1os que salieron corriendo en direcci\u00f3n al agua, perseguidos por la v\u00edbora.<\/p>\n<p>Huyendo de ella se encontraron de pronto caminando por el fondo del r\u00edo. Continuaron sin rumbo alguno. De repente apareci\u00f3 una sardina que estaba a las \u00f3rdenes de Neptunito.<br \/>\n\u2013\u00bfMe podr\u00eda decir d\u00f3nde queda el palacio del rey? \u2013pregunt\u00f3 Susi.<br \/>\n\u2013Derecho hacia la medusa y siempre adelante \u2013fue la respuesta.<br \/>\n\u2013Gracias \u2013dijo Susi, aunque no hab\u00eda comprendido nada.<\/p>\n<p>Continuaron sin prisa hasta que se encontraron con una anguila el\u00e9ctrica.<br \/>\n\u2013Por favor \u2013pidi\u00f3 Susi\u2013, \u00bfme podr\u00eda decir d\u00f3nde queda la medusa?<br \/>\nAntes de que la anguila pudiera responder, Miguel sac\u00f3 de su bolsillo un foquito el\u00e9ctrico quemado y se lo enrosc\u00f3 en la boca. Como es de suponer no se encendi\u00f3, y Miguel se apresur\u00f3 a desenroscarlo. El pobre animalito se frunci\u00f3 molesto. Ya se dispon\u00eda a marchar cuando Susi le pregunt\u00f3 nuevamente:<br \/>\n\u2013\u00bfMe podr\u00eda decir d\u00f3nde queda la medusa?<br \/>\n\u2013Derecho hacia la medusa \u2013contest\u00f3 la anguila.<br \/>\n\u2013\u00bfPodr\u00eda acompa\u00f1arnos usted? \u2013pregunt\u00f3 Susi desesperada.<br \/>\nLa anguila los acompa\u00f1\u00f3 de mala gana, al llegar a destino los chicos le preguntaron d\u00f3nde quedaba el palacio real.<br \/>\n\u2013All\u00e1 \u2013respondi\u00f3 se\u00f1alando un bosquecito de corales.<br \/>\nY hacia ese lugar se dirigieron.<\/p>\n<p>A medida que se acercaban los sorprendi\u00f3 el espl\u00e9ndido palacio que fue apareciendo.<br \/>\nMillares de madreperlas hab\u00edan dado su n\u00e1car para la construcci\u00f3n; grandes y hermosas piedras adornaban las paredes; las puertas y ventanas estaban hechas de coral, al igual que el cerco que rodeaba al magn\u00edfico edificio. Conduc\u00eda hasta \u00e9l, un camino de n\u00e1car, perlas, caracoles y trozos de coral.<br \/>\nLos ni\u00f1os caminaban con mucho cuidado, temiendo romper algo, mas sus temores eran infundados pues sin saberlo ellos, en el fondo del mar eran livianos como la espuma.<br \/>\nMientras se aproximaban al palacio se cruzaron con un grupo de peque\u00f1os peces. Miguel, sacando de su bolsillo el foquito atrap\u00f3 uno y lo meti\u00f3 en su interior por una peque\u00f1a fisura en el vidrio. \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Para evitar que escapara, con su mano cubri\u00f3 la rotura, entonces el pez se encendi\u00f3 como una linterna. Sorprendido repiti\u00f3 la operaci\u00f3n varias veces, siempre con el mismo resultado.<\/p>\n<p>Se dirigi\u00f3 entonces a Juan y le dijo: \u2013Esa anguila no era el\u00e9ctrica.<br \/>\n\u2013\u00bfSe puede saber por qu\u00e9 lo dec\u00eds? \u2013pregunt\u00f3 Juan.<br \/>\n\u2013Muy f\u00e1cil, cuando le conect\u00e9 mi foco no se encendi\u00f3.<br \/>\n\u2013Mir\u00e1 que sos tonto, Miguel \u2013ri\u00f3 Juan\u2013 a qui\u00e9n se le ocurre que se pueda encender un foquito quemado y, para colmo, con un tremendo agujero.<br \/>\n\u2013Mi foquito no est\u00e1 quemado, funciona perfectamente \u2013replic\u00f3 Miguel, y uniendo la acci\u00f3n a la palabra, lo enrosc\u00f3 en la nariz de su hermano cuidando muy bien de obturar la rotura. De inmediato el cuerpo del pez se encendi\u00f3 en viva luz.<br \/>\n\u2013\u00bfQu\u00e9 es esto! \u2013grit\u00f3 Juan asustado \u2013 \u00a1No lo sab\u00eda! \u00a1Soy el\u00e9ctrico! \u2013y pegando un gran salto desprendi\u00f3 el foco de su nariz, momento que aprovech\u00f3 el prisionero para escapar, mientras Miguel re\u00eda divertido.<br \/>\nMientras esto ocurr\u00eda, una carroza se detuvo cerca de los ni\u00f1os, la ocupaba un anciano de rostro simp\u00e1tico y amable que luc\u00eda un vestido en el que, a guisa de tela, numerosos peces de distintos colores, nadaban encerrados entre dos finas l\u00e1minas el\u00e1sticas y transparentes. En la cabeza ten\u00eda una corona de n\u00e1car adornada con corales, llevaba puesta una t\u00fanica azul y sus pies estaban calzados con sandalias hechas de cubitos de cristal.<br \/>\nEl asiento de la carroza era de algas que se hund\u00edan bajo su leve peso. El conductor era un pejerrey que guiaba con orgullo a dos rojos y briosos caballos de mar.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfTengo el alto honor de dirigirme a su majestad el rey Neptunito? \u2013pregunt\u00f3 Susi.<br \/>\n\u2013S\u00ed, querida ni\u00f1a \u2013dijo el rey. Y los invit\u00f3 a subir a su carruaje.<br \/>\nCamino al palacio se enter\u00f3 con qu\u00e9 fin hab\u00edan ido y les ofreci\u00f3 ayuda, pregunt\u00e1ndoles luego si quer\u00edan compartir su almuerzo. Aceptaron encantados asegurando que para ellos ser\u00eda un honor sentarse a su mesa.<br \/>\nEn el comedor las cortinas que adornaban las ventanas estaban realizadas con miles de escamas de colores colocadas de modo que formaban diversos y tornasolados dibujos.<\/p>\n<p>Una vez que terminaron de comer, el rey pregunt\u00f3:<br \/>\n\u2013\u00bfVamos a ponernos en marcha ahora mismo, o primero descansamos?<br \/>\n\u2013\u00a1Ahora mismo! \u2013dijeron a coro. Y as\u00ed lo hicieron.<br \/>\nEn el camino vieron dos pulpos que peleaban furiosamente, uno pertenec\u00eda al reino de Manclotipuf\u00edn y el otro al de Neptunito.<br \/>\n\u2013A la vuelta lo comeremos \u2013dijo Neptunito\u2013 pues es el pulpo que abastece de comida a todo el reino de Manclotipuf\u00edn y sin \u00e9l tendr\u00e1n que rendirse pues no podr\u00e1n sobrevivir.<br \/>\nCuando llegaron al reino de las profundidades todo era negro y silencioso y, las paredes tan d\u00e9biles que pod\u00edan romperse con poco esfuerzo.<br \/>\nUna abertura en el muro de un edificio cercano, de apariencia imponente, dejaba pasar un poco de luz, y los chicos, asom\u00e1ndose por all\u00ed, pudieron ver lo que ocurr\u00eda en su interior: en ese momento estaban por unir para toda la vida a Raninclotita con el bagre m\u00e1s feo de cuantos habitaban en el reino de las profundidades.<\/p>\n<p>Juan, sin poder contenerse, de un empuj\u00f3n abri\u00f3 la puerta que estaba a pocos pasos de ellos.<br \/>\n\u2013\u00a1Alto! \u2013grit\u00f3\u2013 \u00a1Dejen libre a Raninclotita! \u2013el casi esposo de \u00e9sta, al ver a Juan, escap\u00f3 por una ventana.<br \/>\nEl rey Manclotipuf\u00edn mand\u00f3 que apresaran al intruso.<br \/>\n\u2013\u00a1Su\u00e9ltenme! \u00a1Su\u00e9ltenme! \u2013grit\u00f3 Juan\u2013 He venido aqu\u00ed para salvar a Raninclotita y lo har\u00e9. \u00a1Su\u00e9ltenme! \u00a1Su\u00e9ltenme!<br \/>\nLos guardias no le hicieron caso y lo llevaron, junto con Raninclotita, a una celda. Pero no por eso dej\u00f3 de gritar y de amenazar.<br \/>\nSusi y Miguel, cuando se les pas\u00f3 el susto, resolvieron, guiados por las voces de Juan, ir a rescatarlos.<br \/>\nAl llegar a la prisi\u00f3n, Miguel se trep\u00f3 sobre los hombros de Susi para alcanzar la ventana enrejada y, desde ah\u00ed, chist\u00f3 a Juan para llamar su atenci\u00f3n. Su hermano casi lo delata con su alegr\u00eda.<br \/>\nSin dificultad lograron romper la pared de la celda y, tomando a Raninclotita entre las manos corrieron hacia el sitio donde Neptunito los esperaba.<\/p>\n<p>Cuando ya iban a partir, apareci\u00f3 Manclotipuf\u00edn que acud\u00eda atra\u00eddo por tanto ruido.<br \/>\n\u2013\u00a1Neptunito! \u2013grit\u00f3 el rey de las profundidades.<br \/>\n\u2013\u00a1Manclotipuf\u00edn! \u2013grit\u00f3 el rey del mar.<br \/>\n\u2013\u00a1Ahora te tengo atrapado! \u2013dijo Manclotipuf\u00edn.<br \/>\n\u2013Eso crees t\u00fa \u2013respondi\u00f3 Neptunito\u2013, tengo a tu pulpo proveedor de comida y sin \u00e9l morir\u00e1s de hambre. D\u00e9jame marchar y entonces lo dejar\u00e9 en libertad.<br \/>\n\u2013Acepto \u2013dijo Manclotipuf\u00edn despu\u00e9s de pensar un poco\u2013. Ve y dile que me he rendido.<br \/>\n\u2013Bien, le dir\u00e9 que hemos hecho las paces \u2013respondi\u00f3 Neptunito. Y los dos reyes se dieron la mano en se\u00f1al de amistad.<\/p>\n<p>Cuando regresaban se encontraron con los dos pulpos. El del mar ya ten\u00eda vencido al enemigo.<br \/>\n\u2013Vuelve a tu reino \u2013dijo Neptunito\u2013, tu se\u00f1or y yo hemos hecho las paces.<br \/>\nEl pulpo lo escuch\u00f3 encantado porque ya se cre\u00eda \u00abpulpo muerto\u00bb.<br \/>\nEl rey invit\u00f3 a los ni\u00f1os y a la ranita a un banquete de despedida.<br \/>\n\u2013Os agradezco de todo coraz\u00f3n, mi querido rey, pero ans\u00edo ver a mi madre y a mi novio \u2013dijo Raninclotita.<br \/>\nJuan y Miguel iban a aceptar cuando Susi dijo:<br \/>\n\u2013Nuestros padres podr\u00edan asustarse por nuestra tardanza, as\u00ed que es mejor que regresemos ahora mismo.<br \/>\n\u2013Tienen raz\u00f3n \u2013dijo Neptunito con verdadero pesar, pues ya los consideraba sus amigos y hubiera deseado que se quedaran unas horas m\u00e1s haci\u00e9ndole compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>El regreso hacia la superficie se hizo en silencio, el rey estaba triste y Susi preocupada porque iban a regresar a su casa con las ropas mojadas.<br \/>\n\u2013Os aseguro que no tendr\u00e1n nunca amigos tan agradecidos como los que viven aqu\u00ed&#8230;<br \/>\n\u2013Y como nosotros \u2013agreg\u00f3 Raninclotita completando la frase de Neptunito.<br \/>\nAl llegar a la orilla, la ranita fue saltando a encontrarse con los brazos de su madre y los chicos se dirigieron a su hogar.<br \/>\nHab\u00edan caminado un corto trecho cuando Miguel, sorprendido, dijo:<br \/>\n\u2013\u00a1Miren, nuestras ropas est\u00e1n secas!<br \/>\n\u2013\u00a1Es cierto! \u2013dijeron asombrados Susi y Juan.<br \/>\n\u2013Pero, realmente, es algo que no tiene mucha importancia \u2013respondi\u00f3 Miguel.<br \/>\nY tan absortos estaban pensando en las maravillas vividas, que no se dieron cuenta de que hab\u00eda ca\u00eddo la noche y que el cielo estaba tachonado de estrellas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Viv\u00eda hace muchos a\u00f1os en un lejano pa\u00eds a orillas del mar, una pobre familia de pescadores. 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