{"id":927,"date":"2015-11-25T17:03:45","date_gmt":"2015-11-25T17:03:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=927"},"modified":"2015-11-27T19:19:39","modified_gmt":"2015-11-27T19:19:39","slug":"y-sigue-la-aventura","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=927","title":{"rendered":"Y sigue la aventura\u2026"},"content":{"rendered":"<p>A\u00fan segu\u00eda fresco el recuerdo de la aventura vivida en el reino de Neptunito cuando una tarde calurosa de verano, Juan, Susi y Miguel, fueron convocados nuevamente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sucedi\u00f3 as\u00ed:<\/p>\n<p>Se encontraban de visita en casa de Raninclotita tomando una taza de roc\u00edo aromatizado con tr\u00e9bol, cuando lleg\u00f3 deshecha en llanto y retorci\u00e9ndose las aletas, una sardina.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Mi peque\u00f1a! \u00a1Mi peque\u00f1a! \u2013dec\u00eda llorando a mares\u2013 se ha ido mi peque\u00f1a.<br \/>\n\u2013\u00a1\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3?!\u2013 preguntaron todos a coro al tiempo que la rodeaban.<br \/>\n\u2013Yo le dije&#8230; \u2013sollozaba la sardina\u2013 &#8230;le dije que no se acercara a la superficie a la hora de la siesta&#8230; con este calor tan intenso y con la capa de ozono rota&#8230; pero no me escuch\u00f3. En el momento en que acomodaba la vajilla del almuerzo, se escap\u00f3.<br \/>\n\u2013\u00a1Oh, se\u00f1ora sardina!, no se preocupe, ya regresar\u00e1 a tomar el t\u00e9 \u2013dijo conciliadora la dulce Susi.<br \/>\n\u2013No querida ni\u00f1a, no entiendes, se la llev\u00f3 un rayo de sol&#8230; se la llev\u00f3 en una gota de agua. \u00a1Nunca la volver\u00e9 a ver!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los peque\u00f1os se entristecieron mucho y ya comenzaban las l\u00e1grimas a asomar a sus ojos cuando terci\u00f3 Raninclotita.<\/p>\n<p>\u2013No se preocupe, se\u00f1ora, los ni\u00f1os la traer\u00e1n de regreso.<br \/>\nAntes de que ellos pudieran negarse, la se\u00f1ora sardina los abraz\u00f3 agradecida y los llen\u00f3 de h\u00famedos besos salados.<br \/>\n\u2013\u00a1S\u00ed, gracias, yo s\u00e9 que lo har\u00e1n! De la misma forma que rescataron a Raninclotita de las manos de Manclotipufin. \u00a1Gracias! \u00a1Oh, gracias!<\/p>\n<p>Ninguno de los tres se anim\u00f3 a decir la verdad: que ellos no pod\u00edan ir hasta el sol porque no sab\u00edan volar.<\/p>\n<p>En silencio vieron como enjugaba sus ojos esa madre sardina que sufr\u00eda como una madre sufre cuando ve a su hijo enfermo o en peligro&#8230; y callaron.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los chicos emprendieron tristes el regreso a su casa; Juan, pateando piedras de colores, desalentado; Susi, con una corona de flores blancas que se le escurr\u00eda de la cabeza gacha y Miguel masticando un tr\u00e9bol de cuatro hojas que, seg\u00fan la leyenda, lleva la suerte consigo.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 podemos hacer? \u2013pregunt\u00f3 Juan.<\/p>\n<p>\u2013No hay nada que podamos hacer \u2013suspir\u00f3 Susi.<\/p>\n<p>\u2013Algo podremos hacer \u2013protest\u00f3 Miguel.<\/p>\n<p>Durante la cena los padres se extra\u00f1aron de tanto silencio y tristeza. Casi llaman al m\u00e9dico cuando Juan se neg\u00f3 a comer el arroz con leche con mucha canela que tanto le gustaba.<\/p>\n<p>Uno a uno se fueron al dormitorio. Por la ventana abierta pod\u00edan ver la luna y el cielo salpicado de plata.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cay\u00f3 una estrella fugaz y Miguel salt\u00f3 de la cama.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Ya lo tengo! \u00a1Ya lo tengo! \u2013anunci\u00f3 a los gritos.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfYa ten\u00e9s qu\u00e9? \u2013preguntaron a d\u00fao los hermanos.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Tengo la soluci\u00f3n para traer de regreso a la sardinita! \u2013respondi\u00f3 entre saltos de alegr\u00eda.<\/p>\n<p>\u2013Contanos r\u00e1pido, por favor, que no podemos dormir a causa de tanta tristeza.<\/p>\n<p>Frente al ruego sentido de los hermanos, Miguel, ampli\u00f3 su sonrisa y dijo:<\/p>\n<p>\u2013Nosotros podemos hacerlo.<\/p>\n<p>\u2013Miguel, nosotros no podemos volar hasta el sol \u2013dijo molesto Juan\u2013. Fijate lo que le pas\u00f3 a \u00cdcaro: cuando estaba cerca del astro las plumas, pegadas con cera, se despegaron y cay\u00f3 al mar.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1S\u00ed, podemos! \u2013protest\u00f3\u2013 y no haremos como \u00cdcaro.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1\u00bfY c\u00f3mo podremos hacerlo?! \u2013Los rostros ansiosos de sus hermanos casi tocaban el suyo cuando Miguel respondi\u00f3 despacio:<\/p>\n<p>\u2013Podemos ir en un sue\u00f1o.<\/p>\n<p>En un sue\u00f1o. Claro, pensaron Juan y Susi, en un sue\u00f1o todo es posible, hasta salvar a una sardinita de las llamas del sol.<\/p>\n<p>\u2013Ten\u00e9s raz\u00f3n, esa es la \u00fanica forma de rescatarla. Ma\u00f1ana comenzaremos a trabajar en ello \u2013afirmaron los mayores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente pusieron manos a la obra. Lo primero que hicieron fue construir un gran barrilete de papel y mariposas de colores. Le agregaron una cola larga y fuerte para colgarse de ella. Una vez hecho esto, buscaron una alondra para que les sirviera de motor y a la vez de arrullo.<\/p>\n<p>Esa noche, casi de madrugada, cuando todo estuvo en calma, se vistieron de fiesta. Juan con su mejor pijama rayado, verde y ocre; Susi con el camis\u00f3n rosa con puntillas blancas en el escote y en las mangas; y Miguel con su enterito celeste que apenas ten\u00eda rota la rodilla derecha.<\/p>\n<p>Los tres abandonaron la casa y se ubicaron en medio del jard\u00edn, Juan asido firmemente a la cola del barrilete, con Susi tomada de su mano libre y Miguel de la mano de Susi. Cerraron los ojos, la alondra estaba lista, solamente deb\u00edan esperar a que el sol se levantara apenas para poder volar en un sue\u00f1o.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se acercaba el momento, la luna se qued\u00f3 un instante suspendida para no perderse el despegue.<\/p>\n<p>El sol se asom\u00f3 so\u00f1oliento. Miguel espi\u00f3 y, juntando coraje, dio la orden:<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Vamos, ya es la hora! \u00a1Alondra, emprende el vuelo!<\/p>\n<p>El p\u00e1jaro despleg\u00f3 sus alas y se elev\u00f3 ayudado por las mariposas que aleteaban con gran elegancia y despliegue de colores.<\/p>\n<p>Los chicos, pasado el susto inicial, se animaron a abrir los ojos y mirar a su alrededor.<\/p>\n<p>Primero vieron su hogar empeque\u00f1ecerse a medida que se alejaban. Luego volaron sobre la ciudad dormida que titilaba lucecitas desparramadas; m\u00e1s all\u00e1 los barcos del puerto bostezaban al tiempo que sacud\u00edan negras columnas de humo de sus chimeneas dese\u00e1ndoles suerte.<\/p>\n<p>Y luego el mar, muy oscuro, casi negro, que se confund\u00eda a la distancia con el cielo.<\/p>\n<p>No llegaron a verla pero adivinaron a la se\u00f1ora sardina despidi\u00e9ndose de ellos mientras un lagrim\u00f3n de esperanza se escurr\u00eda de sus ojos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando atravesaron una nube blanca se elevaron en tirabuz\u00f3n y Miguel, que era el \u00faltimo en la cola, tuvo que aferrarse a su hermana con las dos manos y recordar que \u00e9l era el responsable del sue\u00f1o, para no caer en picada.<\/p>\n<p>Al atravesar una nube gris se mojaron la ropa, pero no les import\u00f3 demasiado pues sab\u00edan que al acercarse al sol se secar\u00eda de inmediato.<\/p>\n<p>La alondra comenz\u00f3 a cantar al astro que se asomaba y los ni\u00f1os, arrullados por su trino, se durmieron blandamente hasta que un gran resplandor y un calor terrible los despert\u00f3.<\/p>\n<p>\u2013Ni\u00f1os, hemos llegado al sol \u2013dijo el ave, y agreg\u00f3\u2013 yo debo regresar, es imposible para m\u00ed quedarme. Ustedes buscar\u00e1n la manera de volver a su hogar.<\/p>\n<p>As\u00ed diciendo, tom\u00f3 el barrilete y emprendi\u00f3 el vuelo de regreso a su nido.<\/p>\n<p>Juan, Susi y Miguel no atinaron a responder, estaban mudos contemplando un camino cubierto de placas de oro que se abr\u00eda ante ellos.<\/p>\n<p>A ambos lados se elevaban matorrales formados por hilos del mismo metal precioso que desdibujaban el paisaje y se confund\u00edan con la claridad intensa que los rodeaba.<\/p>\n<p>Al t\u00e9rmino del camino se levantaba un palacio maravilloso, con cuatro torres de las que sal\u00edan rayos intermitentes que iluminaban hasta el l\u00edmite de la imaginaci\u00f3n y m\u00e1s all\u00e1 tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Las torres eran filigranas transparentes detr\u00e1s de las cuales se paseaban los soldados del rey, con cascos peque\u00f1os y brillantes.<\/p>\n<p>Boquiabiertos se dirigieron hacia un puente levadizo que baj\u00f3 despacio con gran despliegue de luces y ruido de cadenas para salvar un r\u00edo de lava que rodeaba el castillo, para defenderlo.<\/p>\n<p>Cuando lo cruzaron ingresaron a un hall donde la luz que penetraba por los vidrios ausentes de la c\u00fapula, los oblig\u00f3 a cerrar los ojos.<\/p>\n<p>Despacio volvieron a abrirlos y se encontraron con la figura amenazante del rey sol.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1\u00bfQui\u00e9nes son ustedes y qu\u00e9 hacen invadiendo mis dominios?! \u2013bram\u00f3 expulsando una bocanada de fuego con cada palabra.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Somos gente de paz! \u2013se anim\u00f3 a gritar Juan, mientras Susi y Miguel se ocultaban detr\u00e1s de su hermano.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Hemos venido a rescatar a la sardinita! \u2013se atrevi\u00f3 a decir Miguel asomando su cabeza por entre los pliegues rosados del camis\u00f3n de su hermana.<\/p>\n<p>\u2013No pretendemos nada malo \u2013explic\u00f3 Susi\u2013, tan s\u00f3lo devolver la sardinita a su madre que no tiene consuelo porque su majestad la tiene prisionera.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Yo no secuestro peque\u00f1as! \u2013grit\u00f3 escupiendo llamaradas por su boca\u2013. Si alguien ha llegado a mi casa fue sin ser invitado \u00a1Como ustedes!<\/p>\n<p>\u2013Perm\u00edtame, se\u00f1or Rey Sol \u2013Juan trataba de ser muy educado\u2013, no deseamos que se enoje con nosotros, pero tiene que reconocer que no ha sido f\u00e1cil llegar hasta su hermoso reino, sobre todo para nosotros; en cuanto a la sardinita, creo que ha sido tra\u00edda en contra de su voluntad, en una gota de agua que sus rayos absorbieron. Es muy urgente que regresemos con ella pues de lo contrario va a morir de sed.<\/p>\n<p>\u2013Como nosotros \u2013agreg\u00f3 Miguel que empezaba a sentir la falta de l\u00edquido.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Si es por eso no se preocupen! \u2013el sol ri\u00f3 comprensivo sacudi\u00e9ndose de tal forma que chispas rojizas comenzaron a desparramarse por el gran sal\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Traigan agua! \u2013orden\u00f3 a sus servidores\u2013. Nosotros nos abastecemos diariamente para luego distribuirla en los lugares de la tierra en los que hace falta. Como ven no deseamos hacer da\u00f1o, todo lo contrario.<\/p>\n<p>Los mir\u00f3 uno a uno, estudi\u00e1ndolos, mientras los ni\u00f1os beb\u00edan en grandes vasos de oro que gentilmente les acercaron.<\/p>\n<p>\u2013Tengo un amigo, el rey Neptunito, que me ha narrado una tierna historia en la que hab\u00eda tres chicos, \u00bfacaso son ustedes?<\/p>\n<p>Al escuchar el nombre de su querido amigo los ni\u00f1os se alegraron mucho y le explicaron al sol los pormenores de su viaje para devolver la sardinita a su madre.<\/p>\n<p>\u2013Veremos qu\u00e9 puedo hacer \u2013dijo el sol luego de escucharlos con atenci\u00f3n y, golpeando las manos, orden\u00f3 revisar los toneles reales en busca de la peque\u00f1a.<\/p>\n<p>Grande fue la desilusi\u00f3n de todos cuando les informaron que la luna llena hab\u00eda arrastrado para sus dominios, gran parte del agua absorbida y que, presuntamente, la sardinita estar\u00eda all\u00e1.<\/p>\n<p>Antes de que el lagrim\u00f3n asomado en los ojos de Susi rodara por sus mejillas, el sol dijo:<\/p>\n<p>\u2013No llores, ni\u00f1a, no todo est\u00e1 perdido, recuerda que la luna se alumbra gracias a m\u00ed. Su luz es apenas el reflejo de la m\u00eda y, a trav\u00e9s de mis rayos pueden llegar a ella. Les aconsejo ir ahora que el camino se ve con claridad, en cuarto menguante va a ser m\u00e1s dif\u00edcil pues por tramos se perder\u00edan en las sombras. Les voy a prestar mi carruaje de cristal para que lleguen m\u00e1s r\u00e1pido.<\/p>\n<p>Diciendo esto llam\u00f3 al cochero real.<\/p>\n<p>En pocos minutos se detuvo frente a los ni\u00f1os una carroza. Ten\u00eda mullidos asientos cubiertos por almohadones bordados en distintos colores de amarillo y oro y ruedas de fuego. La conduc\u00edan dos enormes luci\u00e9rnagas con los cuerpos encendidos y las cabezas triangulares muy fijas en la ruta a seguir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El cruzar desde el sol a la luna fue una experiencia que dif\u00edcilmente pudieran olvidar. La ruta luminosa construida por los rayos del sol se perd\u00eda suspendida en el espacio infinito, rodeada de estrellas titilantes y de polvo c\u00f3smico.<\/p>\n<p>De pronto, un agujero negro se aproxim\u00f3 peligrosamente pero las \u00e1giles luci\u00e9rnagas, preparadas para esas lides lo esquivaron r\u00e1pidas, mientras el cochero real tiraba en su interior bolas de fuego que \u00e9ste devor\u00f3 de inmediato.<\/p>\n<p>Pasado el susto siguieron adelante hasta que una luz plateada los deslumbr\u00f3.<\/p>\n<p>La luna, redonda y divertida los esperaba ansiosa pues se hab\u00eda enterado de la visita de los ni\u00f1os y de la raz\u00f3n, tan poco usual que la motivaba. Le encantaba recibir amigos, \u00a1y eran tan pocos los que se acercaban a sus dominios!<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Pasen! \u00a1Pasen! \u2013los invit\u00f3 amable, y los convid\u00f3 con copos de nube azucarada y con estrellas de almendras y miel. Por suerte no olvid\u00f3 alcanzarles agua, ya que los chicos a\u00fan estaban sedientos a causa del calor sufrido en el sol.<\/p>\n<p>\u2013Venimos a buscar a la sardinita \u2013explic\u00f3 Susi con mucha suavidad.<\/p>\n<p>\u2013Lo s\u00e9, lo s\u00e9. Pero primero coman algo, el viaje ha sido largo y a\u00fan les espera otro tramo igual \u2013y les ofreci\u00f3 manjares dispuestos sobre una mesa larga, muy larga, cubierta por un mantel de hilos de plata trenzada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A una se\u00f1al de la luna le acercaron su enorme trono incrustado de estrellas de colores. Se sent\u00f3 desplegando su vestido largo y labrado, en donde se pod\u00edan ver las constelaciones que los ni\u00f1os tan bien conoc\u00edan por las cartas de navegaci\u00f3n de los pescadores, especialmente por el gran mapa celeste que su padre desplegaba sobre la mesa de r\u00fastica madera antes de salir a trabajar para, gui\u00e1ndose por las estrellas, poder llegar al lugar donde estuvieran los mejores peces.<\/p>\n<p>\u2013Majestad \u2013terci\u00f3 Susi\u2013, es cierto que nos espera una larga traves\u00eda, por eso, sin querer ser descort\u00e9s y agradeciendo todos estos platos deliciosos, le rogamos nos entregue a la peque\u00f1a sardina a fin de poder partir.<\/p>\n<p>Sus ojos recorrieron la mesa y se detuvieron en Miguel que com\u00eda sin parar pastelitos de fino hojaldre mientras miraba desesperado con qu\u00e9 mano tomar las estrellas y las lunas confitadas.<\/p>\n<p>Los ojos de la luna se cerraron tristes pero, comprendiendo la prisa, orden\u00f3 llevaran a su presencia a la involuntaria cautiva.<\/p>\n<p>A los pocos minutos Susi ten\u00eda en sus manos una caja transparente llena de agua, casi una pecera, dentro de la cual unos ojitos redondos y diminutos la miraban asustados.<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Ac\u00e1 est\u00e1, sana y salva! \u2013exclam\u00f3 la reina satisfecha\u2013, pero antes de que se vayan quiero decirles que agradezco a sus corazones bondadosos los riesgos asumidos. En muy poco tiempo tendr\u00e1n noticias m\u00edas.<\/p>\n<p>\u2013Se\u00f1ora, si mi permite, yo ser\u00eda feliz si usted controlara sus mareas para que no perjudiquen a los pescadores, especialmente a mi pap\u00e1 \u2013se anim\u00f3 a decir Miguel sin poder esquivar el golpe que le propin\u00f3 Juan por su impertinencia.<\/p>\n<p>\u2013No te enojes con tu hermano, Juan. En cierta forma tiene raz\u00f3n: no debes olvidar que en la vida, lo malo para algunos es, a veces, bueno para otros. Pi\u00e9nsalo y ver\u00e1s que no me equivoco.<\/p>\n<p>Partieron de inmediato, con la sardinita en brazos de Susi y Juan detenido en las palabras de la luna pero sin poder comprenderlas.<\/p>\n<p>Regresaron por la misma ruta desde un reino al otro. En el camino pudieron ver al agujero negro durmiendo mientras hac\u00eda la digesti\u00f3n de las bolas de fuego tan oportunamente lanzadas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al llegar al sol el rey los esperaba de pie. A su espalda estaba apostado un ej\u00e9rcito flameante con lanzallamas por estandartes, escupiendo fuego a discreci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un espect\u00e1culo memorable y maravilloso.<\/p>\n<p>\u2013Queridos ni\u00f1os, debo felicitarlos por la bondad de su coraz\u00f3n, traten de no perderla con el correr de los a\u00f1os pues, a veces, las buenas acciones se olvidan en aras de otros intereses. Sin embargo, el hacer el bien les dar\u00e1 la mayor felicidad en esta vida.<\/p>\n<p>\u2013Le agradecemos todo lo que nos facilit\u00f3 la tarea, al igual que sus palabras, majestad, pero, ahora, perdidos la alondra y el barrilete de mariposas no sabemos c\u00f3mo regresar \u2013dijo Susi mientras Juan segu\u00eda repasando las palabras de la luna.<\/p>\n<p>El sol abri\u00f3 su bocaza de fuego y ri\u00f3 a carcajadas.<\/p>\n<p>\u2013Es muy f\u00e1cil, mi ni\u00f1a \u2013diciendo esto volvi\u00f3 a re\u00edr y, estirando sus manos hacia la tierra, absorbi\u00f3 por sus largos dedos de fuego agua de los mares y arroyos hasta formar una enorme y c\u00f3moda nube.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Juan, entonces, comprendi\u00f3 las palabras de la luna.<\/p>\n<p>\u2013Suban ni\u00f1os. La nube, blandamente, los llevar\u00e1 de regreso.<\/p>\n<p>Y as\u00ed fue, pues una lluvia suave comenz\u00f3 a caer sobre la comarca llevando a los h\u00e9roes con su casi pecera en brazos conteniendo a la peque\u00f1a sardina que dorm\u00eda tranquila sabiendo que pronto la acariciar\u00eda su mam\u00e1.<\/p>\n<p>Una vez depositada en las aletas maternales tan preciada carga, los ni\u00f1os retornaron a su casa y a sus lechos, para poder terminar de so\u00f1ar.<\/p>\n<p>Unos d\u00edas despu\u00e9s se sorprendieron al encontrar, a los pies de sus camas, tres cofres.<\/p>\n<p>Juan abri\u00f3 el suyo, adornado con piedras preciosas y en su interior encontr\u00f3 monedas de oro, grandes, brillantes y pesadas, y no lo pudo creer.<\/p>\n<p>Susi abri\u00f3 el suyo, blanco, con estrellas en relieve y en su interior encontr\u00f3 monedas de plata, grandes, brillantes, hermosas, y no lo pudo creer.<\/p>\n<p>Miguel abri\u00f3 el suyo, formado por escamas y caracolas y en su interior encontr\u00f3, envuelto en un multicolor cuero de pescado, una estrella fulgurante, con luz propia, y \u00e9l pudo creerlo, porque sab\u00eda que los sue\u00f1os, a\u00fan los m\u00e1s dif\u00edciles, pueden hacerse realidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A\u00fan segu\u00eda fresco el recuerdo de la aventura vivida en el reino de Neptunito cuando una tarde calurosa de verano,<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[82,29],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/927"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=927"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/927\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":931,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/927\/revisions\/931"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=927"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=927"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=927"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}