{"id":943,"date":"2015-11-30T20:48:39","date_gmt":"2015-11-30T20:48:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=943"},"modified":"2015-11-30T20:48:39","modified_gmt":"2015-11-30T20:48:39","slug":"el-pequeno-violinista","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=943","title":{"rendered":"El peque\u00f1o violinista"},"content":{"rendered":"<p>Hace muchos a\u00f1os, viv\u00eda en Buenos Aires un rico comerciante. Ten\u00eda una familia numerosa. Muchas veces, cuando regresaba de su trabajo, encontraba a sus hijas paseando por el hermoso jard\u00edn de la casa o por el tupido bosquecito que estaba detr\u00e1s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el jard\u00edn hab\u00eda flores de variados aromas y colores que, en cualquier estaci\u00f3n del a\u00f1o, provocaban en el visitante sensaciones maravillosas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el bosquecito hab\u00eda \u00e1rboles de distintas clases, entre los que se destacaba un pino de sorprendente hermosura. Tambi\u00e9n se hallaba poblado por numerosos p\u00e1jaros y animales, y por las noches se llenaba de luci\u00e9rnagas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En la casa viv\u00edan esclavos negros, entre ellos, dos hermanitos: una ni\u00f1a de grandes ojos de azabache y cortas trenzas terminadas en mo\u00f1os rojos que resaltaban en su negra cabellera. Cuando sonre\u00eda mostraba sus dientes blanqu\u00edsimos. Ten\u00eda ocho a\u00f1os y se llamaba Rosa. Hab\u00eda quedado hu\u00e9rfana de padre y madre. Su hermanito, mayor que ella, se llamaba Juan, y le gustaba con locura tocar el viol\u00edn. Su amo, al morir sus padres, le hab\u00eda regalado uno que Juan no se cansaba de tocar. Todas las noches elevaba su m\u00fasica a Dios pidi\u00e9ndole que le concediera la gracia de dar a su hermanita una alegr\u00eda en Nochebuena.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed pasaron los d\u00edas hasta que lleg\u00f3 la v\u00edspera de la festividad.<\/p>\n<p>Todo el mundo estaba contento, todos menos Rosa y Juan. Ellos estaban tristes. Se acordaban de sus padres pues era \u00e9sta la primera que pasar\u00edan sin ellos.<\/p>\n<p>En el jard\u00edn, los esclavos adornaron un peque\u00f1o pino con velas, guirnaldas, golosinas, y en su base colocaron infinidad de regalos envueltos en vistosos papeles de colores.<\/p>\n<p>Juan toc\u00f3 esa noche su viol\u00edn en el bosquecito rogando a Dios con m\u00e1s emoci\u00f3n que nunca y su melod\u00eda se extendi\u00f3 por los aires como una hermosa plegaria.<\/p>\n<p>Las aves se despertaron al o\u00edrlo y escucharon con inter\u00e9s sus s\u00faplicas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando Juan se perdi\u00f3 en las sombras sorteando la luz de la luna, el m\u00e1s viejo de los p\u00e1jaros, conmovido, llam\u00f3 a los dem\u00e1s y les dijo:<\/p>\n<p>\u2013Nosotros lo ayudaremos\u2013. Y mir\u00e1ndolos fijo, de una manera que no admit\u00eda negativas, pregunt\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQui\u00e9n se ofrece?<\/p>\n<p>Est\u00e1 de m\u00e1s decir que todos lo hicieron complacidos, y cada uno aport\u00f3 una idea distinta para llevar a cabo.<\/p>\n<p>Luego se internaron en el bosque avisando a los dem\u00e1s animales el plan que ten\u00edan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, las personas se sorprendieron al ver cruzar el cielo a tantos p\u00e1jaros en bandadas de distintos colores y diferentes trinos preciosos. Iban de uno a otro lado, revolv\u00edan las cenizas de alg\u00fan fuego y las llevaban en sus picos.<\/p>\n<p>A todos les pareci\u00f3 extra\u00f1o ese ir y venir de p\u00e1jaros, pero al verlos tan seguido, creyeron que lo hac\u00edan por divertirse.<\/p>\n<p>Claro que nadie conoce sus diversiones.<\/p>\n<p>Como los de la casa estaban tan ocupados en los preparativos de la fiesta, no se les ocurri\u00f3 ir al bosquecito. Juan quer\u00eda hacerlo, pero con tanto trabajo por realizar, lo dej\u00f3 para m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los p\u00e1jaros se alegraron mucho por esta decisi\u00f3n de Juan, pues de haber ido, habr\u00eda sospechado algo raro al ver a todas las aves lustrar sus pechitos de colores y, a las m\u00e1s feas, que sab\u00edan cantar, afinar sus dulces trinos; a las luci\u00e9rnagas hacer m\u00e1s brillante su luz hasta parecer fosforitos; a los dem\u00e1s animales comer y dormir mucho, para poder resistir sin hambre y sin sue\u00f1o una larga jornada; a los \u00e1rboles estirar sus ramas y hojas hasta formar hilos y guirnaldas alrededor del pino.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En fin, que todo el universo del bosque estaba en acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esa noche, luego de comer y mientras todos en la casa re\u00edan y bailaban, Juan pregunt\u00f3 a Rosa si quer\u00eda ir al bosquecito y, de esta manera, alejarse del bullicio.<\/p>\n<p>\u2013Ir\u00e9 \u2013contest\u00f3\u2013 pero lleva tu viol\u00edn para que nos acompa\u00f1e un poco, ac\u00e1 en la casa, con tanto ruido, es imposible escucharlo.<\/p>\n<p>Y as\u00ed lo hicieron.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando Juan se dispon\u00eda a comenzar con la m\u00fasica, se les acerc\u00f3 una cotorrita y les dijo:<\/p>\n<p>\u2013Brrr&#8230; vayan a donde est\u00e1 el pino que hoy est\u00e1 m\u00e1s hermoso que nunca&#8230; brrr&#8230;<\/p>\n<p>Y se alej\u00f3 invit\u00e1ndolos con su vuelo.<\/p>\n<p>Sorprendidos los hermanos la siguieron.<\/p>\n<p>Todo estaba oscuro y en silencio cuando llegaron, s\u00f3lo se o\u00eda el aleteo del ave, y los pasos de los ni\u00f1os sobre las hojas ca\u00eddas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De pronto la cotorrita comenz\u00f3 a gritar diciendo:<\/p>\n<p>\u2013Aqu\u00ed llegan&#8230; brrr&#8230; aqu\u00ed llegan, brrr&#8230;<\/p>\n<p>Apenas termin\u00f3 de hablar, todas las luci\u00e9rnagas del bosquecito encendieron sus luces similares a fosforitos, los \u00e1rboles abrieron sus ramas para que la luna iluminara la escena y los peque\u00f1os cayeron de rodillas: las luci\u00e9rnagas formaban, a los pies del pino, un ni\u00f1o, un peque\u00f1o y hermoso Ni\u00f1o Jes\u00fas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los animales alrededor del \u00e1rbol parec\u00edan los del pesebre, los p\u00e1jaros, con sus pechitos brillantes colgaban de las ramas como lamparitas, las cenizas estaban sobre las hojas como la nieve.<\/p>\n<p>Las luci\u00e9rnagas eran tantas que se hab\u00edan colocado en las ramas, y un grupo de ellas formaba una hermosa estrella en lo alto del pino, mientras otras se distribu\u00edan a lo largo de los hilos formados por los \u00e1rboles y en las guirnaldas, hechas de hojas.<\/p>\n<p>Un rayo de luna iluminaba el pino y otro a los ni\u00f1os que estaban radiantes de felicidad.<\/p>\n<p>Rosa sonri\u00f3 y dos gruesas l\u00e1grimas corrieron por su carita. Juan la mir\u00f3, \u00e9l tambi\u00e9n sonre\u00eda, ten\u00eda los ojos llenos de l\u00e1grimas.<\/p>\n<p>Era el primer d\u00eda desde la muerte de sus padres que sonre\u00edan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La cotorra no se cansaba de gritar:<\/p>\n<p>\u2013Brrr&#8230; \u00a1Lo conseguimos! \u00a1Lo conseguimos! \u00a1Sonr\u00eden! \u00a1Sonr\u00eden! brrr&#8230;<\/p>\n<p>El profesor de m\u00fasica de los p\u00e1jaros se acerc\u00f3 al viol\u00edn y, roz\u00e1ndolo suavemente con sus alas, toc\u00f3 una melod\u00eda maravillosa mientras todas las aves del bosque cantaban con sus mejores trinos.<\/p>\n<p>\u00c9ste era el regalo de Nochebuena que Dios, agradecido por la m\u00fasica de tantos d\u00edas, les mandaba desde el cielo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace muchos a\u00f1os, viv\u00eda en Buenos Aires un rico comerciante. Ten\u00eda una familia numerosa. 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