{"id":953,"date":"2015-11-30T20:57:18","date_gmt":"2015-11-30T20:57:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=953"},"modified":"2015-11-30T20:57:18","modified_gmt":"2015-11-30T20:57:18","slug":"el-barquito-de-papel","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=953","title":{"rendered":"El barquito de papel"},"content":{"rendered":"<p>Luis viv\u00eda en las sierras de C\u00f3rdoba. M\u00e1s precisamente en Mall\u00edn, entre Cosqu\u00edn y Tanti, muy cerca de R\u00edo Cuarto.<\/p>\n<p>Desde la ventana de su dormitorio pod\u00eda ver, m\u00e1s all\u00e1 de la famosa \u201ccueva de los pajaritos\u201d, separado por la ruta polvorienta, el hotel de verano de las monjas escolapias y, m\u00e1s all\u00e1 a\u00fan, el arroyo que corr\u00eda serpenteante y rumoroso.<\/p>\n<p>Luis amaba el mar.<\/p>\n<p>Su abuelo, capit\u00e1n de barco, hac\u00eda mucho tiempo hab\u00eda llegado a las sierras desde muy lejos, desde un pa\u00eds que queda del otro lado del oc\u00e9ano. Hab\u00eda llegado desde Alemania.<\/p>\n<p>Por eso Luis ten\u00eda los ojos muy celestes y el cabello rubio y lacio que le ca\u00eda como lluvia sobre la frente ancha.<\/p>\n<p>Los ojos del abuelo eran del mismo color que los de Luis, pero estaban rodeados de arruguitas. Ambos eran grandes amigos y los un\u00eda el amor por el mar.<\/p>\n<p>Muchas tardes de verano se sentaban frente a la gran ventana del comedor, al aire libre, ah\u00ed donde mejor se aspira el perfume de los \u00e1rboles. Luis en su peque\u00f1o banco verde de tres patas y el abuelo, desde su c\u00f3moda mecedora, le contaba historias muy antiguas y maravillosas de mares infinitos y sirenas, mientras Luis lo escuchaba con atenci\u00f3n, los codos en las rodillas y la carita redonda enmarcada por sus manos peque\u00f1as.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A veces tambi\u00e9n preguntaba:<\/p>\n<p>\u2013Abuelo, \u00bfes cierto que el mar es muy salado?<\/p>\n<p>\u2013\u00a1Y tanto!, no pod\u00e9s tomar el agua de mar, ni cebar mate, ni tampoco hervir duraznos.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY si te lav\u00e1s la cara?<\/p>\n<p>\u2013Entonces \u2013contestaba el abuelo\u2013 las cejas te quedan blancas de tanta sal que tiene el agua.<\/p>\n<p>\u2013Abuelo, pero vos las ten\u00e9s muy blancas.<\/p>\n<p>\u2013Eso es por todo el mar que pas\u00f3 por ellas.<\/p>\n<p>Luis no conoc\u00eda el mar. Lo m\u00e1s parecido que hab\u00eda visto era el lago San Roque junto a la ciudad de Carlos Paz donde viv\u00edan sus primos, a los que visitaba a veces con el abuelo. \u00a1Entonces s\u00ed que se divert\u00edan paseando en los veleros del lago!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero le hab\u00edan contado que el lago, en \u00e9pocas de sequ\u00eda, se quedaba sin agua. El mar nunca se queda sin agua.<\/p>\n<p>Luis pensaba que el campo y el mar se parec\u00edan, aunque la lluvia transforma el campo en verde y el mar en azul.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, el abuelo le construy\u00f3 un barquito de papel, pero no un barquito como tantos. No, \u00e9ste ten\u00eda velas de colores, una quilla blanca y panzona y una bandera celeste y blanca: \u201cComo tus ojos y mis cejas\u201d, le hab\u00eda explicado el abuelo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Luis no se separaba de su barco, a todos lados iba con \u00e9l.<\/p>\n<p>Cada tanto, con el barquito bajo el brazo, iban a Tanti y chapoteaban en el r\u00edo de aguas ferrosas que corr\u00eda entre piedras y sauces llorones y regresaban a su casa, en Mall\u00edn, con las zapatillas sucias por la tierra color ladrillo y el agua. Entonces mam\u00e1 se enojaba, pero no demasiado, pues sab\u00eda cu\u00e1nto hab\u00edan gozado ambos el paseo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Una tarde fresquita de oto\u00f1o, cuando los \u00e1rboles hab\u00edan comenzado a dorarse, el abuelo en medio de una historia de sirenas, se qued\u00f3 dormido en su mecedora y se le cay\u00f3, rompi\u00e9ndose, un vaso con agua que sosten\u00eda en la mano derecha. Entonces Luis fue corriendo a su cuarto y sac\u00f3 de su cama la manta de lana de grandes cuadros, verde y roja, y con ella lo cubri\u00f3 para que no tuviera fr\u00edo mientras dorm\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mam\u00e1 llor\u00f3, no supo Luis si por el vaso que se rompi\u00f3 o por la manta que se moj\u00f3 un poco con el agua derramada.<\/p>\n<p>A \u00e9l lo mandaron a pasar unos d\u00edas a Carlos Paz, a casa de sus primos. Luis llev\u00f3 su barquito con \u00e9l.<\/p>\n<p>Pero el abuelo no lo acompa\u00f1\u00f3.<\/p>\n<p>Sin el abuelo no ser\u00eda lo mismo estar en casa de los primos. Adem\u00e1s la t\u00eda estaba muy triste, casi tan triste como la mam\u00e1 de Luis.<\/p>\n<p>Esa noche, la primera, mientras Luis dorm\u00eda, el abuelo apareci\u00f3 y lo despert\u00f3 golpeando desde afuera el vidrio de la ventana.<\/p>\n<p>Luis tom\u00f3 su barquito de papel y corri\u00f3 a su encuentro.<\/p>\n<p>Esa noche el abuelo le cont\u00f3 historias fabulosas, no s\u00f3lo de sirenas, sino tambi\u00e9n de estrellas y constelaciones y de viejos navegantes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Historias antiguas, mucho m\u00e1s antiguas que la historia misma. Historias de antes de inventarse la br\u00fajula, y juntos, abuelo y nieto, recorrieron todos los mares del mundo y visitaron las playas m\u00e1s hermosas del planeta.<\/p>\n<p>Regresaron justo a tiempo, justo antes del amanecer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A la ma\u00f1ana, cuando la t\u00eda entr\u00f3 a la habitaci\u00f3n para despertarlo, encontr\u00f3 a Luis dormido, abrazado a su barquito de papel con las velas de colores y, al inclinarse para besarlo se sorprendi\u00f3 al ver un reguero de arena que, partiendo desde la cama y subiendo hasta la ventana se hac\u00eda montoncito en el alfeizar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis viv\u00eda en las sierras de C\u00f3rdoba. 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