{"id":1555,"date":"2017-03-24T03:18:10","date_gmt":"2017-03-24T03:18:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=1555"},"modified":"2018-06-28T23:29:25","modified_gmt":"2018-06-28T23:29:25","slug":"publicacion-del-poeta-carlos-garrido-chalen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=1555","title":{"rendered":"Publicaci\u00f3n del Poeta Carlos Garrido Chal\u00e9n"},"content":{"rendered":"<div class=\"_5x46\">\n<div class=\"clearfix _5va3\">\n<div class=\"_5pcp _5lel\">\n<p><span class=\"fwn fcg\"><span class=\"fwn fcg\"><span class=\"fcg\"><span class=\"fwb\"><a id=\"js_8c\" class=\"profileLink\" href=\"https:\/\/www.facebook.com\/poetacarlos.garridochalen.9?fref=gs&amp;hc_ref=ARRP84GHv8lHs2z68h1_QXHpFChBHltZN3yTIDkrZ1R6ydaXExyB5e3xeWJGfOnrSOM&amp;hc_location=group\" aria-describedby=\"js_8b\" aria-haspopup=\"true\" aria-controls=\"js_8a\" data-ft=\"{&quot;tn&quot;:&quot;l&quot;}\" data-hovercard=\"\/ajax\/hovercard\/user.php?id=1163092303&amp;extragetparams=%7B%22hc_ref%22%3A%22ARRP84GHv8lHs2z68h1_QXHpFChBHltZN3yTIDkrZ1R6ydaXExyB5e3xeWJGfOnrSOM%22%2C%22directed_target_id%22%3A582390828464204%2C%22fref%22%3A%22gs%22%2C%22hc_location%22%3A%22group%22%7D\" data-hovercard-prefer-more-content-show=\"1\" data-hovercard-referer=\"ARRP84GHv8lHs2z68h1_QXHpFChBHltZN3yTIDkrZ1R6ydaXExyB5e3xeWJGfOnrSOM\">Carlos Hugo Garrido Chal\u00e9n<\/a><\/span> comparti\u00f3 su publicaci\u00f3n en <\/span><\/span><\/span><strong>AMIGOS DEL POETA PERUANO CARLOS GARRIDO CHAL\u00c9N<\/strong><br \/>\n<span class=\"fsm fwn fcg\"><abbr class=\"_5ptz\" title=\"mi\u00e9rcoles, 26 de julio de 2017 a las 2:25\" data-utime=\"1501046722\" data-shorten=\"1\"><span id=\"js_7\" class=\"timestampContent\">26 de julio a las 2:25<\/span><\/abbr><\/span><abbr class=\"_5ptz\" title=\"mi\u00e9rcoles, 26 de julio de 2017 a las 2:25\" data-utime=\"1501046722\" data-shorten=\"1\"><span id=\"js_7\" class=\"timestampContent\"><\/span><\/abbr><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"_4t34\"><\/div>\n<p><span class=\"fsm fwn fcg\"><a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/groups\/amigos.de.garridochalen\/permalink\/1385473881489224\/\">ver publicaci\u00f3n en Facebook<\/a><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"js_8\" class=\"_5pbx userContent\" data-ft=\"{&quot;tn&quot;:&quot;K&quot;}\">\n<h3><span style=\"color: #000080;\">MAR\u00cdA CRISTINA BERCAITZ: LA VOZ DE LA NUEVA NARRATIVA ARGENTINA<\/span><br \/>\n<span style=\"color: #000080;\"> Por: Carlos Garrido Chal\u00e9n<\/span><\/h3>\n<p>La notable narradora y actriz de teatro Mar\u00eda Cristina Ber\u00e7aitz, podr\u00eda ser f\u00e1cilmente y sin exageraci\u00f3n, la due\u00f1a de los ojos azules m\u00e1s bellos y tiernos del planeta. Lo digo como testigo de excepci\u00f3n de esa contundente afirmaci\u00f3n, que muchos compartir\u00e1n conmigo, pues la conoc\u00ed personalmente durante el III Congreso Mundial de Escritores \u201cMiguel de Cervantes Saavedra\u201d, que la Uni\u00f3n Hispanomundial de Escritores (UHE), que me honro en presidir y fund\u00e1ramos hace un cuarto de siglo en Trujillo, Per\u00fa, celebr\u00f3 en el Senado de la Naci\u00f3n Argentina. Alguien dijo que esos ojos, delineados en perfecta coinon\u00eda, pareciera que hablan, que susurran historias de amor que ella misma se ha encargado de adjudicar desde el fondo inmarcesible de su alma enternecida, para expresarlas a trav\u00e9s de sus obras de teatro, novela y ensayo, de la manera tan magistral como lo ha hecho, permiti\u00e9ndonos, condescendiente, &#8211; como esas auroras boreales que pregonan colores que ni siquiera el viento comprende &#8211; entrar a sus v\u00e1lidas razones de creadora inacabable.<br \/>\nO sea son sus ojos jugando a ser florcitas azules que imitan al cielo \u2013 quiz\u00e1s para encontrarse siempre con el Dios tutelar de sus creencias \u2013 o abri\u00e9ndonos al extra\u00f1o compromiso de amarla sin cansancio, sabiendo que al mirarla nos confabulamos con los \u00e1ngeles que habitan el territorio de su afilada condescendencia con la vida. O tambi\u00e9n sus ojos azules como cascadas frescas, que en medio de tantas complicaciones que azotan al mundo, son capaces de proponernos que la sigamos, como esclavos de su alianza con el firmamento, para forjar y forzar victorias que la humanidad implora y necesita. Pero junto a esos ojos que la hacen distinta, est\u00e1 esa calidad de narradora magistral, de ma\u00f1anita buena, ofreciendo desde su pozo de agua cristalina, una oportunidad para cruzar la marca de todos los caminos.<br \/>\nSu \u00faltima novela por publicar, titulada \u201cEl camino de los otros. Los abuelos que llegaron de lejos\u201d, que ella me dio el privilegio de conocer antes de publicarla; y que dedica como un homenaje a sus tatarabuelos vascos Martin Ber\u00e7aitz y Donatille Etchebarne y sus bisabuelos Jean Ber\u00e7aitz y Virginia Br\u00edgida Ibarborda y Lucos, es un s\u00edmbolo de acreditaci\u00f3n de esos hechos, que la definen como una novelista audaz y sincera, que maneja las palabras con acierto, que se entrega al ejercicio de historiar prendida de verdades que otros no se han atrevido a decir y que por \u00faltimo, permiten \u2013 aparte de habernos dejado lelos en el fuego de su mirada azul que le ha pintado el cielo \u2013 que estamos ante una gran escritora y ser humano excepcional.<br \/>\nComo ella misma lo dice \u201ca manera de pr\u00f3logo\u201d, \u201cNo ha sido tarea f\u00e1cil desentra\u00f1ar la madeja de los a\u00f1os vividos por mis antepasados, pero fue una experiencia hermosa y enriquecedora espiar sus vidas, sus dolores, sus amores. Muchas veces fueron ellos quienes soplaron durante mi sue\u00f1o acontecimientos que, de otro modo, nunca podr\u00edan haber salido a la luz. Intercal\u00e9 amorosas palabras prestadas de Mar\u00eda Magdalena dedicadas su \u00fanico y gran amor, Juan Antonio. Fui entrelazando verdades y ficciones, caminando de su mano\u2026 y a veces fui yo quien los llev\u00f3 a recorrer lugares ignotos. Vi crecer a Jean desde sus j\u00f3venes a\u00f1os en Lohitzum Oyherceq, como tambi\u00e9n a Virginia, a quien encontr\u00e9 siendo ella una bella ni\u00f1a en un Buenos Aires antiguo. El destino los uni\u00f3, y se amaron. Lucharon por estar juntos mientras sus mayores muchas veces decid\u00edan, o pretend\u00edan decidir por ellos. Y aprend\u00ed a conocerlos y a amarlos, pues nadie puede amar lo que no conoce.\/ Vi el rostro de cada uno, descubr\u00ed su sonrisa, su mirada, como tambi\u00e9n el gesto adusto de quien daba la orden que se negaban a cumplir. Intu\u00ed el sabor de un beso, o el tenue roce de una caricia, el calor de un abrazo, o el aroma de una flor. Los acompa\u00f1\u00e9 en momentos duros. Muchas veces suspend\u00ed la escritura para llorar con ellos, o por ellos. Viv\u00ed sus zozobras\u2026 y hasta pronunci\u00e9 algunas palabras en su idioma natal. Tanto y tanto aprend\u00ed\u2026 supe que no importa qu\u00e9 nos hicieron para que seamos lo que somos, lo importante es qu\u00e9 hacemos nosotros con esto que hoy somos. Ellos me lo ense\u00f1aron.<br \/>\nEn el borrador del Cap\u00edtulo I Lohitzum, Oyherceq, Bureau de Basse Pyr\u00e9n\u00e9es, Pays Basque, Francia. Noviembre de 1847, que solo sintetizo brevemente por respeto al car\u00e1cter in\u00e9dito de la obra, que seguramente ser\u00e1 embellecida m\u00e1s a la hora del retoque definitivo, Mar\u00eda Cristina afirma con ese pulso que la ha consagrado como una de las mejores narradoras de Argentina y el Continente:<br \/>\n\u201cJean hizo pantalla con su boina y escrut\u00f3 el horizonte. Las monta\u00f1as se confund\u00edan contra el cielo plomizo, las nubes se enredaban en sus picos y suavizaban as\u00ed las l\u00edneas afiladas. Cada tanto las lluvias entorpec\u00edan la visi\u00f3n. Ac\u00e1 las hojas secas tapizaban los campos, m\u00e1s all\u00e1 se ergu\u00edan los pinos matizando el paisaje. Los verdes de la primavera y del verano, y los amarillos y ocres del oto\u00f1o, se iban transformando en rojos y marrones. El invierno se aproximaba. El viento brujo, Sordina, soplaba con grandes y heladas r\u00e1fagas. Jean, de diez y seis a\u00f1os, \u00e1gil y delgado, y el peque\u00f1o Michel, de once, ayudaban a su padre, Martin, en el acopio de pasto para el retablo y preparaban la cama de helechos para su \u00fanica y cuidada vaca. Era noviembre, ya hab\u00eda pasado la fiesta de Todos los Santos. Ese d\u00eda llevaron a bendecir el trigo y el ma\u00edz para mezclarlo luego con las semillas para la pr\u00f3xima siembra. Tambi\u00e9n se hab\u00edan bendecido las velas hechas por Donatille, su madre, que servir\u00edan para ahuyentar las tormentas.\/ Al d\u00eda siguiente, 2 de noviembre, D\u00eda de las \u00c1nimas, los panecillos caseros, olatax, de forma triangular, se depositaron sobre las sepulturas de los mayores que rodeaban la iglesia. Luego del rezo del responso fueron llevados a la Misa Mayor para que m\u00e1s tarde, &#8216;el mayordomo de \u00e1nimas&#8217;, los recogiera de la sacrist\u00eda y los repartiera entre los ni\u00f1os del caser\u00edo para ser comidos, con morcillas de carnero y oveja, mientras se esperaba el toque del \u00c1ngelus. \/ Pronto iba a desaparecer el berro de los riachos de monta\u00f1a y terminar\u00eda la \u00e9poca de cazar conejos con los que se pod\u00edan hacer sabrosos guisos que, con una sopa de cebollas recolectadas por Michel, aliviaban el fr\u00edo de las noches de invierno, especialmente de ese invierno en el que el hambre se hizo sentir m\u00e1s que nunca. \/ El accidentado territorio, ideal para el bandidaje y la guerrilla, era usado por los j\u00f3venes para practicar saltos y destrezas. No era f\u00e1cil la vida en la monta\u00f1a; pese a eso Jean no se quejaba, hab\u00eda aprendido a conocerla y amarla. Adem\u00e1s pensaba que ese era su destino y lo aceptaba, quiz\u00e1s por no conocer otro. As\u00ed hab\u00edan sido las vidas de su abuelo y de su padre, y as\u00ed tambi\u00e9n ser\u00eda la suya. Era hombre de campo y estaba orgulloso de ello, consideraba que esta era una tradici\u00f3n sana y prestigiosa. Sab\u00eda del rigor de las tareas, pero contaba con la tenacidad, la resistencia y la fuerza f\u00edsica para hacerlas y soportar la vida solitaria y sin comodidades de la campa\u00f1a. Su padre le hab\u00eda ense\u00f1ado las virtudes ancestrales de su raza, su indarra, o sea el juicio recto y certero, y el camino derecho. Esto completaba su integridad moral y la de su familia\u201d, mostr\u00e1ndonos una capacidad interesante para recurrir con facilidad a la prosa po\u00e9tica, que consigue envolvernos con sutileza \u2013 acaso deleit\u00e1ndose en s\u00ed misma \u2013 para posesionarnos totalmente de nuestro inter\u00e9s por su lectura.<br \/>\nNo me atrevo a expresar que su novel\u00edstica es un plus para dejarnos turulecos a la hora de admirar sus preciosos azules o si al rev\u00e9s, son ellos un curioso enjambre para recordarla por ambos milagros. Porque habiendo sido testigo de la belleza incomparable que generan sus ojos de cielo, uno se enfrenta a una extra\u00f1o sometimiento, a una orden de inamovilidad extrema, de rendici\u00f3n absoluta: una necesidad de seguirla admirando, aunque no tengamos derecho (ni izquierdo) y solo se nos ocurra que vi\u00e9ndola, nos deja la inequ\u00edvoca conclusi\u00f3n de que hemos conocido el para\u00edso.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Hugo Garrido Chal\u00e9n comparti\u00f3 su publicaci\u00f3n en AMIGOS DEL POETA PERUANO CARLOS GARRIDO CHAL\u00c9N 26 de julio a las<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1560,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[84],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1555"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1555"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1555\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1562,"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1555\/revisions\/1562"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1560"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1555"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1555"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1555"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}