{"id":3025,"date":"2024-01-31T23:38:54","date_gmt":"2024-01-31T23:38:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=3025"},"modified":"2024-04-14T23:12:39","modified_gmt":"2024-04-14T23:12:39","slug":"comentario-de-maria-cristina-bercaitz-sobre-beatrice-la-herida-del-pintor-de-jose-manuel-pedros%ef%bf%bc","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/?p=3025","title":{"rendered":"Comentario de Mar\u00eda Cristina Ber\u00e7aitz sobre\u00a0BEATRICE LA HERIDA DEL PINTOR de Jos\u00e9 Manuel Pedr\u00f3s"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00bfPuede una joven de quince a\u00f1os, Beatrice, no darse cuenta del da\u00f1o que causa? \u00bfO es el despecho capaz de destruir a quien hasta ayer se amaba?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfO acaso no lo amaba? \u00bfC\u00f3mo se puede vivir sabiendo que se envi\u00f3 a alguien a la c\u00e1rcel sin merecerlo?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEs posible al condenado, Celso, perdonar, y seguir amando a quien lo conden\u00f3?<\/p>\n\n\n\n<p>Estas preguntas, y muchas m\u00e1s buscan su respuesta en la novela de Jos\u00e9 Manuel Pedr\u00f3s,<strong> <em>BEATRICE <\/em><\/strong><em>LA HERIDA DEL PINTOR.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El comienzo de la misma est\u00e1 lleno de interrogantes que la herida del pintor dista mucho de responder. Las respuestas corresponden a los lectores.<\/p>\n\n\n\n<p>Apenas comenzamos la lectura nos empujan a la c\u00e1rcel, al patio de la prisi\u00f3n, con los dem\u00e1s reclusos, reclusos peligrosos. Los primeros d\u00edas en el pabell\u00f3n de presos peligrosos llenan de miedo al m\u00e1s valiente. Un inicio terrible para cualquiera.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese lugar nos sumerge, sin piedad, Jos\u00e9 Manuel Pedr\u00f3s apenas comenzamos la lectura.<\/p>\n\n\n\n<p>Y Celso siente la falta de libertad, de luz, de comprensi\u00f3n por parte de las personas que podr\u00edan acompa\u00f1arlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco a poco se devana la pesada madeja y vamos conociendo a Celso, el enamorado de Beatrice, y nos adentramos en su dolor sin l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p>Su coraz\u00f3n est\u00e1 destrozado por la traici\u00f3n, la p\u00e9rdida de libertad y la p\u00e9rdida de su vida entera.<\/p>\n\n\n\n<p>Que Celso es un hombre de paz, no hay dudas al respecto. Que sigue amando a Beatrice parece ser verdad. Que Celso ama la pintura es real pues la pintura es aquello que lo mantiene vivo dentro de los muros de la c\u00e1rcel, y la que lo conecta con el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por lo tanto, Jos\u00e9 Manuel Pedr\u00f3s nos presenta a un hombre bueno que ama el arte; un hombre generoso que da de s\u00ed para agradar al otro y hacer menos dura su condena y la de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfPero ser\u00e1 cierto? \u00bfEs realmente Celso un hombre bueno? \u00bfO es un embaucador?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Condenado por violaci\u00f3n es llevado a la c\u00e1rcel y se abren ante Celso cuatro largos a\u00f1os de renunciar a la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfhubo realmente una violaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Una joven de quince a\u00f1os fue \u00bfseducida, pero no violada porque se entreg\u00f3 libremente?<\/p>\n\n\n\n<p>En el amor no existen la edad, el sexo, el color de la piel, la belleza o la fealdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada.<\/p>\n\n\n\n<p>El amor es un sentimiento que se mueve y se expresa en total libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Celso ama la belleza, el color, y la tersura de una piel tibia.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo esto pod\u00eda encontrarlo en Beatrice, su musa.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces dicen, en la novela, que Beatrice es solamente una ni\u00f1a, de esta manera la culpa parecer\u00eda ser a\u00fan mayor. \u00bfPero es realmente una ni\u00f1a? \u00bfCu\u00e1ndo deja la ni\u00f1a el paso a la mujer? \u00bfAcaso cuando siente en su coraz\u00f3n, en su cuerpo y en su mente el deseo de un hombre? Eso, sabemos, puede suceder a cualquier edad a partir de la pubertad.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no sabremos qu\u00e9 pas\u00f3 con Beatrice ni c\u00f3mo vivi\u00f3 aquello; tampoco qu\u00e9 sinti\u00f3 cuando conoci\u00f3 a Celso.<\/p>\n\n\n\n<p>Y Celso, un ni\u00f1o sin madre, con un padre ausente y solamente Flora, la persona que lo cuida durante toda su infancia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfHasta d\u00f3nde Flora pudo suplir a los padres ausentes y darle todo el cari\u00f1o que Celso necesitaba?<\/p>\n\n\n\n<p>La falta de madre siempre se nota, o el exceso de madre, o una madre demasiado severa, o una madre demasiado blanda. La madre es el origen de todos nuestros traumas y de todos nuestros amores.<\/p>\n\n\n\n<p>Criado por los jesuitas, Celso se transform\u00f3 en un ni\u00f1o reservado y t\u00edmido.<\/p>\n\n\n\n<p>Su expresi\u00f3n eran las artes y la pintura que \u00e9l mismo creaba en su estudio.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s por este motivo, acostumbrado a vivir el afecto a trav\u00e9s de un hilo de plata, con su madre primero, con Flora luego, se volc\u00f3 en Beatrice, en su juventud y en su belleza.<\/p>\n\n\n\n<p>La belleza siempre lo hab\u00eda acompa\u00f1ado, era su tabla de salvaci\u00f3n, su plegaria diaria. Y fue tambi\u00e9n su perdici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Observa el color sonrosado, p\u00e1lido, de los pechos de Beatrice que luego, con un leve roce de sus dedos lo precipit\u00f3 al vac\u00edo\u2026 &nbsp;y no hubo vuelta atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor nos muestra a un Celso que no percibe el peligro. Un Celso que, con su juventud y su falta de experiencia se entrega a vivir el amor, y esa pasi\u00f3n contenida que la belleza de Beatrice le provoca.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, cuando Beatrice le pide una peque\u00f1a pulsera de oro se niega a d\u00e1rsela. \u00bfAcaso fue una manera de ense\u00f1arle hasta d\u00f3nde llegar\u00eda en su entrega? \u00bfO se puso en el papel de un padre aleccionador frente a los continuos caprichos de su ni\u00f1a?<\/p>\n\n\n\n<p>Misterio, complicidad con el lector en cada p\u00e1gina de esta novela que nos mantiene en suspenso hasta su desenlace.<\/p>\n\n\n\n<p>En un lenguaje florido, dir\u00eda que po\u00e9tico, se desgrana la historia de Beatrice y Celso.<\/p>\n\n\n\n<p>Cito<em>: \u201cEran las doce de la noche, esa hora m\u00e1gica de duendes y de hadas, de elfos, esp\u00edritus y genios. La luz de la luna entraba por el ventanal de la terraza y llegaba hasta la alfombra que hab\u00eda debajo de la mesa, en el sal\u00f3n, donde Celso, que estaba solo, hab\u00eda levantado la vista del papel y hab\u00eda dejado el bol\u00edgrafo a la derecha. Despu\u00e9s retir\u00f3 la silla un poco, se levant\u00f3 y fue hacia la terraza. Elev\u00f3 la vista hacia el cielo y all\u00ed estaba ella, como un \u00e1ngel custodio observando desde las alturas todo aquello que acontece abajo y que necesita ser visualizado y protegido, casi esper\u00e1ndole con los brazos abiertos, para fundir al pintor en un abrazo, eterno y mort\u00edfero, que le hiciera desprenderse de su condici\u00f3n humana y alcanzar una dimensi\u00f3n et\u00e9rea, m\u00e1s cercana al cuerpo astral que por \u00e9l velaba, que al cuerpo lujurioso de aquella ni\u00f1a indefensa que \u00e9l tanto anhelaba.\u201d&nbsp; <\/em>Fin de cita.<\/p>\n\n\n\n<p>Celso est\u00e1 enamorado de su musa. Ella es todo para \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco a poco van ingresando otros personajes y otros amores cruzados, y vamos penetrando en ese bosque que es la novela, y como en el bosque nos confunde lo cercano, impidi\u00e9ndonos ver el conjunto, pero de eso se trata, y el autor h\u00e1bilmente nos conduce de la mano dentro de ese laberinto verde.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no todo es verde, y el parque del Retiro, ese frondoso pulm\u00f3n de Madrid, se transforma en azul, pero no cualquier azul, el azul de las pel\u00edculas de terror, seg\u00fan nos cuenta su autor.<\/p>\n\n\n\n<p>Celso demuestra gran conocimiento del mundo de la pintura y Jos\u00e9 Manuel lo expone abiertamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cito: \u201c<em>Est\u00e1bamos terminando casi la sesi\u00f3n de aquel d\u00eda y me acerqu\u00e9 a ella para comprobar la diferencia de matiz, casi imperceptible, que hab\u00eda entre el color de sus senos y el de la areola. Aquel color sonrosado, casi p\u00e1lido y lechoso de sus pechos, se ve\u00eda apenas subido de tono en la areola y en el pez\u00f3n. Se podr\u00eda decir que la diferencia de color era inapreciable y formaba una amalgama difuminada y diluida, que iba desde la base de sus senos hasta la punta de sus pezones<\/em>.\u201d Fin de cita.<\/p>\n\n\n\n<p>Celso la toca ligeramente, como hacen los enamorados. La sesi\u00f3n termina \u2026 porque la reemplaza el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>En m\u00e1s de una de las p\u00e1ginas del libro se despliegan los colores, las texturas, la carbonilla y la destreza art\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>Celso tambi\u00e9n demuestra su conocimiento del mundo del arte, puesto que es gu\u00eda de distintos museos \u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Jos\u00e9 Manuel tambi\u00e9n demuestra gran conocimiento del mundo carcelario.<\/p>\n\n\n\n<p>A poco de comenzar a desarrollarse la trama aparece Almudena, la psic\u00f3loga de la prisi\u00f3n que, en cierta forma protege a Celso porque cree en \u00e9l. Su argumento m\u00e1s fuerte es que, la ni\u00f1a v\u00edctima de la violaci\u00f3n, no hab\u00eda quedado en nada traumada. Eso significaba, para Almudena, que no hubo tal violaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Y la psic\u00f3loga se transforma en un personaje clave en esta mara\u00f1a de elementos tan dispares. Es con ella con quien Celso mantiene largas y fruct\u00edferas conversaciones filos\u00f3ficas en las que el despliegue de conocimiento por ambas partes es grande. Almudena parece segura de la inocencia de Celso. Cabe entonces preguntarse, \u00bfpor qu\u00e9 est\u00e1 condenado si es inocente?<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, los cuatro a\u00f1os de condena no son a\u00f1os perdidos para el desarrollo del joven Celso. Acostumbrado al trabajo lo utiliza como terapia y organiza un taller de pintura en el penal, ayudando as\u00ed a los dem\u00e1s reclusos y a s\u00ed mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como todos quiere recuperar su antigua vida y en esta labor le ayuda Almudena. D\u00eda a d\u00eda la relaci\u00f3n entre psic\u00f3loga y condenado se va afianzando. Entre ellos surge una especial estima. A la pregunta de la psic\u00f3loga de \u00bfpor qu\u00e9 pinta?, Celso le responde:<\/p>\n\n\n\n<p>Cito: <em>\u201cPintar es crear, y no hay nada que estimule tanto o que incentive tanto tu ego como crear algo.\u201d&nbsp; <\/em>M\u00e1s adelante agrega:<em> \u201cPintar pues, es lo mismo que escribir; es plasmar tus sentimientos, buscar la armon\u00eda del conjunto, investigar con la luz, con el color, con la textura, con el volumen, igual que el escritor investiga con las palabras y expresa su realidad, su fantas\u00eda, sus creencias y sus anhelos y habla de sus temores o de sus incertidumbres\u201d.<\/em> Fin de la cita.<\/p>\n\n\n\n<p>Pese a que Celso siempre mantiene su inocencia, nada puede hacer para evitar ser condenado a cuatro a\u00f1os de prisi\u00f3n por una violaci\u00f3n que \u00e9l asegura no haber cometido.<\/p>\n\n\n\n<p>Es joven y est\u00e1 enamorado de Beatrice, ella es su musa y la causa de su condena. Durante el tiempo de reclusi\u00f3n no dejar\u00e1 de pensar en esa joven de quince a\u00f1os, seductora y salvajemente bella, o bella y salvajemente seductora.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que la presencia y las charlas con Almudena le ayudan a transcurrir el tiempo, que se le antoja eterno.<\/p>\n\n\n\n<p>En la trama aparece Germ\u00e1n, el director del penal y una de las figuras sin ambages y que adem\u00e1s muestra una fuerte inclinaci\u00f3n hacia Almudena. Es var\u00f3n, es ambicioso y fuerte, cualidades estas atribuidas al hombre, y como tal se comporta. Como cualquier macho que se enorgullezca de serlo, trata de seducir a Almudena, ya sea porque siempre le satisface tomar a la mujer que est\u00e1 cerca de \u00e9l, o porque realmente le interesa.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta ac\u00e1 les presento los personajes sobresalientes de <strong><em>Beatrice.<\/em><\/strong><em> La herida del pintor, <\/em>y una pincelada apenas de este cuadro similar a la vida misma. <em>&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Como sucede en algunas historias, esta novela se escapa de la pluma de su autor, salta, realiza cabrioles y cierra el c\u00edrculo, pero dejando una puerta abierta para que cada lector la contin\u00fae en su imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Est\u00e1 en nosotros darle un final apropiado a gusto de cada uno.<\/p>\n\n\n\n<p>M.C.B. Junio 2022.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPuede una joven de quince a\u00f1os, Beatrice, no darse cuenta del da\u00f1o que causa? \u00bfO es el despecho capaz de<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[92,32],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3025"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3025"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3025\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3027,"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3025\/revisions\/3027"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3025"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3025"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.cristinabercaitz.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3025"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}