Tu vida, mi vida
He vivido deseando
que mi vida corriera,
apurando mi paso
por alcanzar la meta,
como peregrino que busca
lugar dónde tenderse,
como sediento que apura el vaso
que le tiende la muerte.
Y así, día tras día,
penas, odios, amores,
sueños y anhelos,
fueron quedando atrás,
como árboles que,
a la vera del camino, corren,
en alocada carrera hacia el pasado.
Hoy, sentada bien alto en la montaña,
en medio del trayecto de mi vida,
mirando hacia ambos lados del sendero,
entendí que el destino
me ha tendido la mano,
me ha rodeado de flores
y de cosas hermosas,
me ha acercado la luna,
ha rozado mi boca,
ha tocado mi frente.
Hoy camino, no corro,
humedezco mis pies
en la arena mojada
y me paro en la noche
a admirar las estrellas.
