Presentación del libro, Monedas Tibias, de Victoria de Lorenzo
MONEDAS TIBIAS
Hermoso y singular título para este libro que, en su confianza, me ha entregado Victoria de Lorenzo y que, leyéndolo, me ha acariciado el alma.
Es en la poesía «Calma», que, curiosamente, no integra ninguno de los grupos en los que está dividido el libro, en la única en la que encontramos las «monedas tibias». Dice:
«Feliz encanto de ser feliz / con lo poco y cotidiano / Un libro / Un poema / La caricia… / Ampuloso lujo / del que nada envidia / la pobreza: es solo / un juego de comparaciones erradas / Los pájaros / Las plazas / La noche y plenilunio / Una charla amable. / La sonrisa del anciano en su reposera / ¡Y todo el día y el sol / esparciendo multitud de monedas tibias / de oro, sobre la paupérrima calzada!».
Victoria de Lorenzo nos pone frente a la riqueza que Dios nos ha regalado y nos obliga a pensar si la pobreza es realmente «…un juego de comparaciones erradas…» con el sol esparciendo «… monedas tibias de oro… »
Monedas tibias, frío metal en una mano que lo aprisiona, monedas tibias de oro… calor de pan en una mano hambrienta y el regalo tibio de la mancha de sol que, como moneda de oro nos entibia el alma.
Poemas luminosos, brillantes, que tintinean dentro nuestro y nos acarician el corazón llenándolo de ternura.
Con el mismo encanto con que se tejen los Hoiku «… La tarde de un domingo solitario / y dos manos dormidas y lejanas…» lo hacen los largos, nostálgicos, poemas de evocación «…Una abuela hacendosa / entre albas puntillas / Un abuelo señero marcándome el camino…» o nos enfrenta, desnudando ocultos sentimientos cuando dice «… Acaso el silencio / sólo sea: / una caricia que nos falta… » /
Sin embargo, no olvida la magia del mar y el milagro de las aguas … » que sacian nuestra sed y la nostalgia»… » Y soy lo que fui / una gota derramada en el paisaje / del río quieto y prodigioso.. »
Una melancólica filigrana de amor nos envuelve desgranándose en sus versos «… Por el largo camino sin retorno / te has ido … o te estás yendo… »
Y nos sacude con pesar y gozo en «… Y un delantal de lino / que enjugaba la intimidad del llanto. / Aquellos crueles momentos / que aliviabas / con el remedio justo / de tus brazos…» en el recuerdo imborrable de su madre.
Se despliega en todos los matices de la vida, hasta en el tiempo que se ha ido y nos deja solos para vencer «… El cansancio, / la rotura de los vértices / la insegura marcha / sobre suelos ingrávidos… »
Victoria seduce, enamora y conmueve con su verso sensible y elegido.
El ritmo y la palabra que atesora este libro en el detalle de las cosas pequeñas, anónimas que, como las gotas de agua o las monedas tibias, cobran fuerza en su rima íntima, secreta, que palpita con su propio encanto.
Mar, sol, brillos y delicados encajes se despliegan ante nuestros ojos, ávidos de su belleza.
Pero Victoria también nos sumerge en la pátina triste que el tiempo y los dolores han grabado en nuestra alma y nos emociona cuando habla, en voz queda, susurrante.. «Mirando el tiempo correr / como agua derramada… »
Y vibramos al unísono recordando aquello que creíamos oculto y que con su magia nos hace compartir, en mutua comunión.
A través de las páginas de «Monedas Tibias» descubrimos que … «A veces no dormir / tiene su encanto… » cuando, en nuestra intimidad lo abrimos para que nos ayude a suavizar la herida dejada por aquel dolor que aún nos acompaña y que ella – ¡oh misterio del poeta! – parece conocer.
Una experiencia de vida avala sus poemas, una experiencia de alegrías y pesares jalonan su existencia, quizá por eso son tan hermosos, quizá por eso, la ofrenda desnuda de su poesía nos emociona con el latido de la sangre y del calor humano que, como «Monedas Tibias» nos entibian el alma.
