Eterno “Déjà Vu”, historia y ficción en la novela de Isidoro Damián Córdova (nueva reseña)

Eterno “déjà vu”de Isidoro Damián Córdova. Buenos Aires: Kindle Amazon, 2014
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Eterno déjà vu

 

Reseña de MARÍA CRISTINA BERÇAITZ
Argentina

Perderse en las páginas de Eterno “déjà vu”, es recorrer una parte de nuestra historia al mismo tiempo que sumergirse en la ficción de una historia paralela. ¿Puede la decepción provocar la huída en busca de mundos mejores?

 

En esta novela, Córdova, nos sugiere una huída distinta, llena de imaginación y fantasía. Su protagonista, Patricio Maidana, un joven físico egresado del Instituto Balseiro, harto de los fanatismos que lo rodean y agobian, emprenderá su viaje dejando familia y amores; buscará un futuro mejor en años idos para escapar de la corrupción generalizada hacia tiempos que él cree o soñó mejores que los presentes; pues todo vale cuando uno quiere encontrar su lugar en el mundo. Patricio Maidana lo hace de una manera inesperada desde las páginas y ante los ojos del lector.

 

La novela está salpicada con vívidos hechos históricos entre los que van surgiendo otros, perturbadores e inéditos. Y de pronto… lo desconocido.

 

Toques de humor y ternura salpican el relato ambientado en dos épocas distintas, en dos universos paralelos. Eterno déjà vu”, es una novela profundamente argentina en la que el autor plantea, entre otras cosas. ¿Qué es el peronismo? ¿Cuándo se partió la Argentina?

Escrita en lenguaje claro, la trama se desarrolla con un marcado ritmo cinematográfico. La pluma de Córdova es directa, ardiente y ágil, y nos introduce desde el primer capítulo en un relato por momentos angustioso, en el que un grupo de amigos se reencuentran en un escenario que nunca soñaron, en un momento que jamás imaginaron. Amigos a los que la vida une y separa alternativamente, muchas veces a causa de enfrentamientos políticos. Y el autor trata infructuosamente de borrar, aunque sea entre ellos, esa raya que separa a los buenos y a los malos, para lograr simbólicamente, un país unido, porque los hijos de una misma tierra deben serlo.

 

La implacable actualidad de Eterno “déjà vu” está ambientada entre Bariloche y Buenos Aires en el peronismo de la década del cuarenta, donde el protagonista se verá envuelto en una vorágine creada por él mismo que no sabrá cómo detener, una odisea en una Argentina distinta pero demasiado parecida a la presente donde, más que nunca, el simple aleteo de una mariposa puede cambiar la realidad. La resolución de la novela llegará de forma inesperada y en donde quedan multitud de hilos sueltos para facilitar el “final abierto”, para que cada uno opte por la composición de lugar que mejor le cuadre. Un final lleno de fantasía presentado con fino humor.

 

 

 Eterno “déjà vu” es una novela que no tiene fin, y que no queremos que finalice.

Córdova nos lleva de la mano por escenarios conocidos pero diferentes, nos presenta personajes de nuestra historia con los que podemos o no coincidir, pero que han sido sus protagonistas. Pero las cosas lejos de salir como su protagonista espera lo trasladarán a una pesadilla luego de inesperados acontecimientos.

 

Acosado por peligros y amenazas, Patricio Maidana se verá obligado a enfrentar impensados desafíos para volver las cosas a su lugar. Y siempre el permanente enfrentamiento de los amigos por el pro y el contra de las ideas políticas, y el no poder expresarse sin llegar a la confrontación.

Ayer, hoy…, siempre…, eterno “déjà vu”.

 

Con palabras sencillas y acertados trazos, nos lleva al pasado, a un pasado no tan lejano, y nos hace vibrar con la historia que fue de nuestros padres en una Buenos Aires que habíamos olvidado, la de nuestra infancia y juventud:

[…] en la Plaza de Mayo. A las seis de la tarde no entraba un alfiler. Pero a pesar del calor, eso era una fiesta. … Y a la noche fue lo mejor. El pueblo, incansable, sabiendo que estaba ganando, que Perón tenía que aparecer, seguía con más fuerza. Hacían antorchas con diarios, palos, carteles. Fue hermoso, emocionante.” […] (Cap 12)

 

Con maestría Córdova, intercala discursos y arengas que por momentos nos convencen de su realidad. Nos hace sentir partícipes, nos sumerge en aquellos tiempos no tan lejanos, en los que circunstancias nacionales e internacionales hicieron tambalear la estabilidad y la paz mundial cuando la tierra se sumergió en un conflicto ideológico político en el que los científicos ocuparon un lugar destacado para alcanzar la supremacía. Sin embargo, todos sabemos que las grandes potencias no fueron los únicos países que procuraron obtener estos conocimientos. En los primeros años de su presidencia, el general Juan Domingo Perón logró atraer a cientos de físicos e ingenieros nazis a la Argentina con el mismo objetivo. Este proyecto fue conocido como “Proyecto Huemul”.

 

Córdova, abriendo su abanico de inesperados secretos, nos cuenta que, para la misma época, un grupo de jóvenes científicos argentinos le habría presentado al general Perón un proyecto similar con una tecnología infinitamente superior. Una tecnología que ni los alemanes ni las grandes potencias disponían y que cambiaría no sólo la historia de la Argentina, sino la del mundo entero. Y este es el quid de la novela: ¿Será verdad que hay quienes creen que ese proyecto todavía es realizable? Y la gran pregunta: Perón, ¿realmente construyó una bomba atómica?

 

Con la magia de la palabra nos traslada y enfrenta con algo que no fue y nos hace sentir que se habla de algo que es. Hace un retrato del país de aquellos años en el que, pese a todo, se mantenían en alto la educación y el respeto, sin que faltaran como en toda época, los fanáticos con su carga de odio y resentimiento. Cada personaje está descrito con precisión, con humanidad, y así los vemos con sus aciertos y desaciertos.

 

Pero en ese mundo ideal comienzan a suceder cosas que cambian la realidad histórica conocida. Y el mundo comienza a tambalear: […] Patricio desplegó el diario frente a él. El artículo principal se basaba en un comunicado brindado por el general Perón el día anterior. Se destacaba que la Argentina había logrado obtener energía a través de la fisión nuclear controlada y mencionaba los planes para construir la primera central nuclear del mundo. “¿Fisión? Esto no fue así. ¡Esto no pasó!” En referencia a la bomba indicaba que las instalaciones donde se producía se encontraban en un lugar secreto. “¿Se produjo o se produce?” […] (Cap. 11)

 

Es por esto que Patricio Maidana siente flaquear sus fuerzas y ve que aquello que emprendiera como la salvación comienza a ser una condena. Es así que necesita buscar dónde consolar su congoja. Pero está solo en un mundo ahora desconocido. Pese a eso, o quizás por esto, se produce una tregua en la que Patricio, en un conmovedor momento de la novela, va en busca de su padre niño a la salida de la escuela:

[…] Entonces lo vio. Lo reconoció enseguida: su nariz pequeña, el pelo corto, la raya a la izquierda. Comenzó a llorar estremecido. Quería acercarse, abrazarlo y sentirse protegido. Él, un hombre de veintisiete años, consolado por un niño de sólo seis. Se acercó todo lo que pudo, pero sin dejarse ver. Una mujer se acercó al niño y lo tomó de la mano. No la reconoció. Lo vio tan frágil. “Te necesito tanto, papá”. […] (Cap.16)

 

Confortado por este encuentro, Patricio deberá afrontar el devenir de un pasado que se torna presente. A partir de este instante, los hechos comienzan a escapar de su conocimiento y se abre la segunda parte del libro. Se desencadenan, en forma vertiginosa, situaciones plenas de aventuras y de peligros que atrapan al lector. Lo blanco puede no ser blanco y la verdad puede estar siendo falseada. Patricio siente que la realidad que surge, y que desconoce, puede ser aún peor que la que dejó a su espalda. Pero el amor lo toma de rehén y el futuro llega a reclamar su presencia.

 

Por otra parte, la obsesión de Córdova por la verisimilitud y el detalle, lo llevan a investigar sobre la realidad pasada y la presente. Todo pasa por el cedazo de su conocimiento para que ni un solo detalle sea errado. Hechos estos que enriquecen la novela y nos hacen vivir aquellos años. Nada de lo escrito deja de ser verdad, hasta la ficción es en cierta forma verídica a nuestros ojos.

Soñamos un país más justo que el actual, pensamos también que el de nuestros mayores fue mejor; pero a poco de indagar tenemos la certeza de que siempre fue igual, sólo que en aquellos tiempos se vivía con optimismo, y a nosotros nos ha tocado vivir la era del pesimismo.

 

El relato toma por momentos características de novela de aventuras entretejida con la historia. Los últimos capítulos, en los cuales el lector se sumerge intrigado y atrapado, nos llevan a momentos de expectación de los cuales es imposible sustraerse. Sin embargo, y quizás más aún que en la primera parte, estos no dejan de entremezclarse con pasajes de amor y de humor que nos dan respiro y nos proponen una sonrisa.

Pero el peligro asecha y Patricio cae inevitablemente:

 

[] –¿Para qué gobierno trabaja? Buenos Aires está infectada de espías yanquis y comunistas. Lo hace para los norteamericanos, ¿no? Por lo que veo no sólo tiene documentos –no sé si llamarlos así–, que nunca había visto, si no que está entrenado en         las técnicas más avanzadas de interrogatorio. Recién estamos empezando con el método Mutt y Jeff.

–¿Mutt y Jeff?
–El policía bueno y el policía malo. No se haga el tonto […] (Cap. 28)

 

Un país, su país, nuestro país.

 

Eterno “déjà vu”, novela que leemos con placer, nos hará pensar y cuestionarnos cómo somos los argentinos, el porqué de nuestra historia de los últimos 70 años y la manera de lograr, ficción o realidad mediante, un curso diferente y más feliz a nuestras vidas.

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