“Un día un gato cruzó la calle…” (radioteatro)

P E R S O N A J E S:

RELATOR (35 años)
DOÑA MARÍA (70 años)
LUCÍA (50 años)
ARTURO FITBAM (45 años)
CAMILLERO 1 (30 años) Bolo
CAMILLERO 2 (30 años) Bolo

 

CONTROL: LEVANTA TEMA MUSICAL Y QUEDA

RELATOR: Corre el otoño del año 1950. Es una tarde desapacible. En los alrededores de la ciudad de Buenos Aires, Doña María, viuda del doctor Cosíforte, se encuentra confortablemente sentada en el sobrio y elegante estar de su casa. Sobre un amplio sofá de pana, franqueado por dos mesas altas, lee entusiasmada a la luz de una lámpara. Afuera, una fuerte tormenta azota los árboles. El jardín se ilumina, cada tanto, por los relámpagos que surcan el cielo.

 

CONTROL: TEMA MUSICAL SE FUNDE CON EL SONIDO DE LA LLUVIA Y LOS TRUENOS LEJANOS. TEMA MUSICAL QUEDA.

RELATOR: Lucía, con uniforme negro e impecable delantal blanco, ingresa portando una bandeja de plata con el servicio de té, la coloca sobre una mesa rodante y la acerca, con cuidado a doña María.

 

CONTROL: TEMA SE ESFUMA SONIDO DE TINTINEAR DE VAJILLA SOBRE LA BANDEJA Y LA MESA RODANTE.

LUCÍA: (CON SUAVIDAD) Señora, deberá suspender la lectura. Es la hora del té y, en un día como el de hoy me parece que puede ser muy reconfortante.

 

CONTROL: LEVANTA TEMA MUSICAL Y QUEDA DE FONDO AL RELATO

RELATOR: Lucía, de pie frente a doña María, espera órdenes. Hace treinta años que trabaja para su patrona y su relación se ha visto fortalecida día a día, hasta el punto que doña María, ya mayor, no podría vivir sin su ayuda. Por su parte, Lucía, siente un profundo afecto por la señora a la que ha servido durante tanto tiempo. Juntas enfrentaron la larga enfermedad y la muerte del Dr. Cosíforte, médico tan conocido como amado en la zona. Hoy, doña María vive tranquila y resignada en la sola compañía de su gatito Mimí, y de Lucía, quien, en ese momento espera, con paciencia, a que la señora termine de espiar, por encima del libro que lee, la bandeja con el servicio y se disponga a ser atendida.

 

CONTROL: TEMA SE ESFUMA

DOÑA MARÍA: Gracias, Lucía (SE DESPEREZA) (DISPLICENTE) Las horas vuelan leyendo esta novela. Es estupenda.

LUCÍA: (CURIOSA) ¿Cuál es, señora? ¿La del safari por Tanzania y Kenia?

DOÑA MARÍA: (ENTUSIASMADA) ¡Sí, es apasionante! En este momento Mark invita a Marina a escapar del campamento para ir hasta el lago y así poder ver a los flamencos dormir bajo la luz de la luna.

LUCÍA: ¿A los flamencos? ¿Pero no los habían visto ya?

DOÑA MARÍA: Sí, pero los vieron durante la mañana, a plena luz del día. Ahora los quieren ver de noche, en la oscuridad. En una hora prohibida.

LUCÍA: ¡Cómo en la oscuridad! (PROTESTA) En la oscuridad no los podrán ver.

DOÑA MARÍA: Pero si te estoy diciendo que los van a ver dormir… (RECALCA LAS PALABRAS) ¡bajo la luz de la luna!

LUCÍA: (SUSPIRA) ¡Oh! ¡Qué lindo! (PIENSA) ¿Sabe, señora? Si no fuera por usted y por todas las cosas que me cuenta, yo no sabría que existen países en África que se pueden visitar en carpa sin temor a ser devorados por los animales salvajes y sin correr el riesgo de que lo piquen las víboras.

DOÑA MARÍA: Sí, además, fíjate que en este viaje no existen ni siquiera los elementos mínimos de confort. Como tampoco baños ni duchas.

LUCÍA: ¡Qué horror, señora! ¿Y cómo hacen entonces?

DOÑA MARÍA: Hay que tener un gran temple y una enorme fortaleza, como la que tiene este escritor viajero. (RIE) Yo no serviría para viajar así.

LUCÍA: Comprendo señora. Pero este autor viaja para luego contarnos todo a nosotras ¿Verdad?

DOÑA MARÍA: Sí, Lucía, en cierta forma es así. Además ése es uno de los encantos de la lectura, y más aún de lecturas como ésta, en la que se unen las maravillas de la narración al conocimiento de paisajes y de culturas tan diferentes a la nuestra. Realmente, este escritor me gusta mucho.

LUCÍA: (RECORDANDO) En la novela que leyó antes, y que era del mismo autor, viajamos por Marruecos y El Líbano ¿Verdad, señora?

DOÑA MARÍA: Sí, y también por Siria y Jordania.

LUCÍA: (ALEGRE) Sí, sí, me acuerdo. Fue un viaje muy largo y recorrimos varios países…

DOÑA MARÍA: (INTERRUMPIÉNDOLA) … de Medio Oriente. El autor viajó sin descanso. Pero tuvo su recompensa pues encontró a su amor. Mejor dicho: fue su amor, Idina, quien (CON FUERZA) finalmente, lo encontró a él.

LUCÍA: Sí, fue muy romántico, casi mágico. (SUSPIRA) ¡Qué maravilloso, señora! (PAUSA) Oh, señora, ¡quién pudiera viajar!

DOÑA MARÍA: (PENSATIVA) Es cierto, Lucía, quién pudiera…

LUCÍA: (PAUSA) ¡Qué lindo es todo lo que lee, señora. (PAUSA CORTA) Pero ahora y aquí es el momento de tomar el té, y no voy a permitir que se le enfríe.

 

CONTROL: LEVANTA TEMA MUSICAL Y QUEDA.

AVISO COMERCIAL

CONTROL: LEVANTA TEMA MUSICAL Y QUEDA DE FONDO

 

RELATOR: Lucía sirve el té y, doña María, suspendida la lectura, disfruta del momento. Ambas mujeres, en la placidez de la tarde lluviosa conversan animadamente.

 

CONTROL: TEMA SE ESFUMA

CONTROL: SONIDO DE VAJILLA Y CUBIERTOS
LUCÍA: El té con una gotita de leche, como siempre, ¿verdad, señora?

DOÑA MARÍA: Así es, con una gotita apenas. ¿Qué mermelada me trajiste hoy?

LUCÍA: Traje dulce de duraznos y mermelada de ciruelas. Queso untable y tres tostaditas.

DOÑA MARÍA: ¿Tres tostadas? (PROTESTA) Si sabés que no quiero comer tanto.

LUCÍA: ¡Son tan chiquitas! Pensé que si le traía dos se iba a quedar con las ganas. Mire, acá le preparo una con dulce de duraznos. Pruébela y va a ver qué rica está.

 

CONTROL: SONIDO DE CUCHILLO QUE RASPA LA TOSTADA UNTÁNDOLA

LUCÍA: Cuénteme más sobre el libro, señora. Me encanta porque me hace viajar. Se imagina, yo jamás podré conocer lugares tan exóticos. ¡Este autor viaja tanto… (ENTUSIASMADA) ¡Y me hace viajar a mí cuando usted lo lee y me lo cuenta! (PAUSA) ¿Se acuerda? En la primera novela que leyó de él, nos llevó desde el Cuzco, en Perú, a Lohitzun, en el país vasco, tierra de los abuelos de usted, señora; pasando por el Amazonas. ¡Fue fantástico!

DOÑA MARÍA: (RIE) Sí, ¡Qué memoria tenés!

LUCÏA: Y cómo no me voy a acordar de todo. Si es la única forma en la que puedo vivir tantas experiencias maravillosas.

DOÑA MARÍA; Es cierto. Este es el tercer libro de aventuras que leemos de él. Con la novela anterior, En busca de un amor perdido, paseamos por todo Medio Oriente. (PENSANDO EN VOZ ALTA). Fue un viaje estupendo, en el que conocimos tantos lugares de interés. Visitamos las grutas de Jaite y el templo de Baalbeck, en El Líbamo. Además recorrimos Damasco. Paramos en aquel lejano y viejo hotel en el que acostumbraba detenerse Lawrence de Arabia cuando estaba en Siria. (RIE) Nadamos en el Mar Muerto y cruzamos el río Jordán. (PIENSA) Tenés razón, Lucía, Arturo Fitbam es un gran viajero y un gran escritor.

 

CONTROL: LEVANTA TEMA MUSICAL

RELATOR: Mientras las mujeres hablan ha cesado de llover, los rayos de sol se filtran por la ventana y se comienza a insinuar un arco iris. La tarde es luminosa y plácida. Los árboles agitan sus hojas despojándose de las últimas gotas y la naturaleza en pleno despierta.

CONTROL TEMA MUSICAL SE ESFUMA.

 

LUCÍA: (LE ENTREGA UNA TOSTADA) Tome, señora, esta es la última tostada. ¿Vio que no eran muchas?

DOÑA MARÍA: Gracias, Lucía, tenías razón, eran muy chiquitas. El dulce de duraznos ¿es el que preparaste este verano?

LUCÍA: (ORGULLOSA) Sí, y el de ciruelas también. Los hice con frutas que don Mario me trajo de su quinta.

DOÑA MARÍA: Mmm, pues te felicito, están muy bien hechos. (PAUSA CORTA) ¿No has visto a Mimí?

LUCÍA: No señora. Hace rato que no lo veo.

DOÑA MARÍA: Mmm. Espero que el muy pícaro no haya salido con este día lluvioso. Luego entra y ensucia toda la casa con sus patitas embarradas.

LUCÍA: Sí, y entonces yo, limpia que limpia. (INTRIGADA) Me parece que no llueve más. ¿No quiere que abra las ventanas para que entre aire fresco?

DOÑA MARÍA: (BEBE EL TÉ) Si, es una buena idea.

 

CONTROL: SONIDO DE PASOS Y DE VENTANA QUE SE ABRE

LUCÍA: (VOZ EN SEGUNDO PLANO) ¡Mire, señora! ¡Qué hermoso arco iris!

DOÑA MARÍA: (SIN ABANDONAR SU LUGAR SE ESTIRA PARA VER) Sí. Mirá qué linda se puso la tarde. Parece mentira que hasta hace unos momentos lloviera tanto. (PAUSA) Gracias por el té, Lucía.

CONTROL: SONIDO DE VAJILLA

 

LUCÍA: (VOZ EN SEGUNDO PLANO) (AUTOMÁTICAMENTE) Usted se lo merece, señora.

DOÑA MARÍA: Prestá atención, Lucía: ¿oís cantar a los pájaros?

CONTROL: SONIDO DE PÁJAROS QUE CANTAN

LUCÍA: (VOZ EN PRIMER PLANO) Sí, los oigo.

DOÑA MARÍA: (AFIRMATIVA) Señal de que no lloverá más por lo que resta del día.

LUCÍA: (RESOPLANDO) Me alegro. Todo se ensucia más con la lluvia.

DOÑA MARÍA: Que no te escuche don Mario. Él ama la lluvia.

LUCÍA: ¡Claro! Pero él es jardinero, en cambio yo, cada vez que llueve, friega que te friega para mantener la casa limpia.

DOÑA MARÍA: Déjate de protestar y llévate el servicio.

LUCÍA: (MIMOSA) ¿Estaba rico?

DOÑA MARÍA: (COMPLACIENTE) Sí, como siempre.

 

CONTROL: SONIDO DE MESA RODANTE QUE SE ALEJA CON EL SERVICIO DE TÉ. TEMA MUSICAL

RELATOR: Doña María retoma la lectura. La luz de la lámpara está ahora reforzada por la claridad que penetra por la ventana a través de la cual se ve el cielo transparente. Afuera los pájaros cantan felices.

CONTROL: SONIDO DE PÁJAROS QUE CANTAN. DE PRONTO UNA FRENADA SEGUIDA POR UN GRAN RUIDO. LUEGO… EL SILENCIO

DOÑA MARÍA: (SOBRESALTADA) ¡Oh!…

 

CONTROL: MÚSICA INCIDENTAL.

CONTROL: LEVANTA TEMA MUSICAL Y QUEDA DE FONDO

RELATOR: Doña María, que había vuelto a enfrascarse en la lectura, fue sorprendida por un fuerte estruendo. Asustada, levanta la vista y mira hacia la ventana abierta, como queriendo, desde su cómoda posición, ver a qué se debió ese tremendo ruido que sacudió la tranquilidad de su tarde. Angustiada aprieta el libro contra su pecho. Pasan unos minutos y de pronto…

 

CONTROL: SONIDO DE GOLPES EN LA PUERTA.
MUSICA INCIDENTAL.

 

RELATOR: …tres golpes se estrellan contra la puerta de entrada. Doña María trata de adivinar quién llama de esa manera tan grosera. La viuda está aterrada.

DOÑA MARÍA: (DESDE SU POSICIÓN) (CON UN HILO DE VOZ): ¿Quién es?

 

CONTROL: SONIDO DE GOLPES QUE SE REPITEN INSISTENTES EN LA PUERTA. TEMA MUSICAL

PAUTA COMERCIAL

CONTROL: LEVANTA TEMA MUSICAL Y QUEDA DE FONDO.

 

RELATOR: Doña María, asustada por los golpes que acaba de escuchar y sin fuerzas para llamar a Lucía que se encuentra en la cocina, deja el libro sobre el sofá y se incorpora. Debido a su edad camina con una cierta dificultad y sus pasos débiles son aún más torpes que de costumbre. Con temor se dirige hacia la puerta de entrada.

CONTROL: TEMA MUSICAL SE ESFUMA

DOÑA MARÍA: (TOSE) (VOZ EN SEGUNDO PLANO) (CON UN HILO DE VOZ) ¿Quién es?

CONTROL: SONIDO CONFUSO DE LA VOZ DE UN HOMBRE EN TERCER PLANO

DOÑA MARÍA: (ASUSTADA) ¡Dios mío! ¡No oigo nada! (HABLA SOLA) ¿Podré ver algo por la mirilla? (SUSURRA HACIA DETRÁS DE LA PUERTA) Espere un poquito que voy a espiar.

CONTROL: SE ESCUCHA AGITADA LA RESPIRACIÓN DE DOÑA MARÍA Y EL SONIDO DE LA MIRILLA AL ABRIRSE

DOÑA MARÍA: (GRITA) ¡Oh, Dios mío! ¡Qué estoy viendo!

 

CONTROL: MÚSICA INCIDENTAL

CONTROL: TEMA MUSICAL QUE SE MANTIENE A LO LARGO DEL RELATO.

RELATOR: Doña María. Luego de la visión que pudo entrever a través de la mirilla, abre la pesada puerta de madera y, antes de que ella pueda reaccionar, se oye un maullido desesperado y un enorme gato salta a sus brazos.

CONTROL: SONIDO DE MAULLIDO.

 

RELATOR CONTINÚA SIN PAUSA: La señora toma con cariño al felino y lo mira sorprendida. Lo acaricia y lo besa. Mientras doña María mima a su gato, un hombre joven, de pie frente a ella con la cabeza ensangrentada, la observa en silencio.

DOÑA MARÍA: (VOZ EN SEGUNDO PLANO) ¡Mimí! Lindo gatito (PAUSA) ¿Qué te pasa? Estás todo mojado ¿por qué estás tan asustado? Pobre Mimí, venga con su mamá…

CONTROL: MAULLIDO SUAVE

DOÑA MARÍA: (MIMOSA): ¿Qué le pasó a mi lindo gatito?

ARTURO FITBAM: (VOZ EN SEGUNDO PLANO) (HABLANDO CON DIFICULTAD) Su lindo gatito se atravesó en el camino de mi automóvil y gracias a él me llevé un árbol por delante.

DOÑA MARÍA: ¡Oh! ¿Ese ruido terrible fue el de su coche?

ARTURO: (ENTRE DIENTES) Me temo que sí.

DOÑA MARÍA: ¿Y cómo sucedió?

ARTURO FITBAM: (SIEMPRE HABLANDO CON DIFICULTAD) Iba yo tranquilamente por la carretera que corre frente a su casa, la radio de mi automóvil estaba encendida y me incliné para cambiar el dial pues comenzaba el Glostora Tango Club (INTERESADO) ¿Lo escuchó alguna vez?

DOÑA MARÍA: Sí, por supuesto, ¿quién no lo escucha?

ARTURO FITBAM: Pues bien, apenas logro encontrar el programa, levanto la cabeza y… zaaaás, veo a su gato que salta delante de mi coche y yo, doblo el volante para esquivarlo, patino en el pavimento embarrado y zaaaás, me estrello en la oscuridad…

DOÑA MARÍA: (CON DULZURA) Pobrecito mi lindo gatito. (AL HOMBRE) ¿Y contra qué chocó?

ARTURO: Supongo que el árbol era… (PAUSA) Creo que choqué contra un paraíso.

DOÑA MARÍA: (SOBRESALTADA) ¿Lo dañó?

ARTURO: (ASOMBRADO) ¿Al árbol? (FASTIDIADO) Señora, usted me disculpará, pero, ¿me ha mirado bien?

 

CONTROL: TEMA MUSICAL QUE SE MANTIENE A LO LARGO DEL RELATO

RELATOR: Recién entonces, ante las palabras del hombre, doña María lo mira y cae en la cuenta de que está conversando con un desconocido, que está de pie frente a ella en la entrada de su casa y que, para mayor disgusto, sangra abundantemente de una herida abierta en la cabeza.

CONTROL: TEMA MUSICAL SE ESFUMA.

DOÑA MARÍA: (ASUSTADA) ¡Oh! ¡Perdóneme! ¡Está usted herido y yo ocupándome de mi gato y de mi árbol! Pase, por favor, pase.

 

CONTROL: SONIDO DE PASOS TAMBALEANTES. PUERTA QUE SE CIERRA.

ARTURO: (VOZ EN PRIMER PLANO) Lo único que le pido es que me deje hacer un llamado telefónico. (DUDA) ¿Tiene teléfono?

DOÑA MARÍA: Afortunadamente sí. Mi marido era médico y los médicos, ya sabe, tienen prioridad ante Teléfonos del Estado. Usted podrá hablar cuanto quiera. ¡Faltaba más, después de lo que le pasó!

ARTURO: Tiene suerte. Yo llevo diez años solicitándolo y siempre me dicen lo mismo: (CON VOZ EN FALSETE) “que la primera línea que regresen va a ser para mí”. (VOZ NATURAL) ¿Y quién la va a regresar? Si todos quieren tener teléfono. Ya he perdido las esperanzas.

DOÑA MARÍA: Acá no hay problema. Hable, señor, todo lo que quiera, pero antes… (LLAMA ADENTRO) ¡Lucía! (AL HOMBRE) Pero siéntese, por favor. La llamada puede esperar. (LLAMA OTRA VEZ) ¡Lucía! (NERVIOSA) ¡Lucía!

LUCÍA: (VOZ EN TERCER TÉRMINO) Voy señora. (APARECE) (VOZ EN PRIMER TÉRMINO) ¿Llamaba, señora? (CON TEMOR) ¡Oh, este hombre está herido! (ASUSTADA) ¡Oh! ¡Está sangrando!

 

CONTROL: TEMA MUSICAL QUE SE MANTIENE A LO LARGO DEL RELATO

RELATOR: Lucía se encuentra frente a un cuadro terrible. Su patrona, con el gatito Mimí en brazos, acariciándolo y besándolo, y el recién llegado, con la cabeza abierta y una herida sangrante que le ensucia la cara y cae sobre el cuello de la camisa blanca. Lucía duda entre salir corriendo para pedir auxilio a la policía o llamar a una ambulancia. Opta por llevarse las manos a la boca para ahogar un grito de horror.

 

CONTROL: TEMA MUSICAL SE ESFUMA. MUSICA INCIDENTAL

LUCÍA: (TAPÁNDOSE LA BOCA) (GRITA) ¡Ohhh! (CON UN HILO DE VOZ)) ¡Dios mío, señora! ¿Quién es este hombre? ¿Por qué está en este estado tan deplorable? (CON TODA SU VOZ) Señora, ¿qué le pasó a este hombre?

DOÑA MARÍA: Por salvar a Mimí de una muerte segura… chocó.

ARTURO: (GRUÑENDO) Sí, por salvar al gato…

 

CONTROL: MANTIENE MÚSICA INCIDENTAL

PAUTA COMERCIAL

CONTROL: TEMA MUSICAL QUE SE MANTIENE A LO LARGO DEL RELATO

 

RELATOR: Doña María y Lucía se encuentran frente a un herido en estado lastimoso al que no quieren ni pueden abandonar. Además, la sangre que mana de su cabeza abierta amenaza con ensuciar los pisos brillantes de la estancia en la que se encuentran y, peor aún, hasta puede manchar el sofá de pana.

DOÑA MARÍA: Rápido, Lucía, tráeme el botiquín de primeros auxilios y llama a la ambulancia. El número de emergencias está pegado en la puerta de la alacena.

LUCÍA: Sí, señora, ya lo sé. Ahora mismo llamo.

ARTURO: (PROTESTA) No se moleste, tan sólo déjeme llamar a una grúa…

DOÑA MARÍA: (LO INTERRUMPE) ¡Qué grúa ni grúa! Faltaba más. Acomódese en el sofá y permítame curarlo. Acá tenemos todo para ayudar a un herido. Lo he visto a mi marido hacerlo cientos de veces, de modo que no se preocupe. Enseguida Lucía traerá lo necesario.

 

CONTROL: SONIDO DE BANDEJA DE ACERO CON ELEMENTOS PARA CURAR: TIJERAS, ALCOHOL, ETC.

LUCÍA: Señora, acá tiene gasa, vendas, alcohol, tijera…

DOÑA MARÍA: Rápido, necesito una toalla húmeda. ¡Ah! Y llévate a Mimí y sécalo.

LUCÍA: Sí, señora. (VOS EN SEGUNDO PLANO) Venga, gatito mugroso.

 

CONTROL: TEMA MUSICAL QUE SE MANTIENE A LO LARGO DEL RELATO

RELATOR: Lucía corre asustada. Pese a que su antiguo patrón, esposo de doña María era médico, nunca pudo superar el miedo que la sangre le produce. Por lo que, lo más velozmente que puede, obedece a su patrona. Lleva al gato a la cocina y luego regresa y abre un mueble, retira una toalla, corre hacia una canilla y la moja abundantemente. Luego regresa con la señora cuidando de no mojar el piso para no tener trabajo adicional.

 

CONTROL: SONIDO DE PASOS RÁPIDOS QUE SE ALEJAN Y SE ACERCAN CUMPLIMENTANDO TODO LO ANTERIORMENTE DESCRITO.

LUCÍA: (JADEANTE) Tome, señora.

DOÑA MARÍA: Gracias, Lucía. A ver, señor… permítame limpiarle la herida.

ARTURO: (SE QUEJA) ¡Ay! Duele.

DOÑA MARÍA: ¡No sea criatura! ¡Aguante un poco el dolor!

ARTURO: ¡Ay! ¡Duele mucho!

DOÑA MARÍA: Perdóneme, pero necesito ver qué tiene. Lucía ¿llamaste a emergencias?

LUCÍA: ¡No! ¡Voy ya! (CORRE)

 

CONTROL: SONIDO DE PASOS RÁPIDOS QUE SE ALEJAN

ARTURO: (PROTESTA) En realidad, lo único que quiero es llamar a una grúa para llevarme el coche.

DOÑA MARÍA: Ya tendrá tiempo para eso, su frente es mucho más urgente. (OBSERVA) El tajo es grande, es probable que necesite puntos.

ARTURO: (CON TEMOR) ¿Puntos? ¿Tanto me lastimé?

DOÑA MARÍA: Sí, me parece que sí. Se quiso hacer el héroe y…

ARTURO: (GRUÑE) Hacerme el héroe, hacerme el héroe… ¡pero si fue su gato el que casi me mata!

DOÑA MARÍA: (PROTESTA) ¡Pobre minino! ¿Cómo se atreve a acusarlo? ¿Qué puede saber él de todo esto?

 

CONTROL: SONIDO DE PASOS RÁPIDOS QUE SE ACERCAN

LUCÍA: (SIN ALIENTO): Ya está, señora, la emergencia vendrá enseguida.

DOÑA MARÍA: Bien, ayúdame a colocarle una venda y sírvele al joven una copa de cognac..(ACLARA) Cognac del bueno. ¿Eh? Este joven está muy asustado.

ARTURO: (PROTESTA) ¡No estoy asustado! Tan sólo molesto. Debía estar en la ciudad antes de las ocho y ahora me será imposible. (SUSPIRA) Además deberé ocuparme de mi auto. ¡Quedó destruido!

DOÑA MARÍA: ¡No proteste tanto!

 

CONTROL: SONIDO DE TIJERAS SOBRE METAL

DOÑA MARÍA: (SATISFECHA) Ya está, ahora se le puede ver la cara limpia aunque la frente la tenga vendada. (RÍE) ¡Parece un árabe con un turbante! (RÍE NUEVAMENTE)

ARTURO: (PROTESTA) Me duele la cabeza.

DOÑA MARÍA: Lucía, ¿qué esperás para servirle un cognac al herido?

LUCÍA: Sí, sí. Ya voy, señora

 

CONTROL: SONIDO DE PASOS QUE SE ALEJAN, LUEGO SE OYE ABRIRSE LA PUERTA DE UNA ALACENA Y SE ESCUCHA UNA BOTELLA AL SER DESCORCHADA, UNA COPA QUE SE ARRASTRA SOBRE UN VIDRIO Y EL SONIDO DEL LÍQUIDO AL SER VERTIDO EN ELLA. FINALMENTE SONIDO DE PASOS QUE SE ACERCAN.

LUCÍA: Acá tiene, señora.

DOÑA MARÍA: Gracias, Lucía. (AL HOMBRE) Tome, joven… ¿Cuál es su nombre?

ARTURO: Gracias. (BEBE UN SORBO) (TOSE)¡Qué fuerte es! Me llamo Arturo

 

CONTROL: TEMA MUSICAL QUE SE MANTIENE A LO LARGO DEL RELATO

RELATOR: Doña María observa complacida la obra de enfermería que acaba de realizar, luego mira con atención el rostro del joven: su frente, pese al vendaje, se ve ancha y despejada, la nariz recta se apoya sobre unos finos bigotes y los ojos claros la miran con inocencia. La expresión de la señora se transfigura pasando de la sorpresa a la alegría más genuina…

DOÑA MARÍA: (FELIZ) Pero su rostro… ¿acaso usted no es…? (GRITA) ¡Lucía: mirá!, ¿no te parece…?

LUCÍA: (AGITADA) ¿Qué, señora…?

DOÑA MARÍA: No qué sino: ¡Quién! Míralo bien…

LUCÍA: No entiendo, señora…

DOÑA MARÍA: Pero sí Lucía… (RÍE FELIZ) ¡Es Arturo Fitbam! ¡El escritor!

 

CONTROL: LEVANTA TEMA MUSICAL Y QUEDA.

PAUTA COMERCIAL

CONTROL: TEMA MUSICAL QUE SE MANTIENE A LO LARGO DEL RELATO

 

RELATOR: Una vez que doña María limpió la sangre del rostro de Arturo Fitbam, a quién ellas tanto admiran, pudo reconocerlo. El escritor se siente muy feliz por este hecho y mira a ambas mujeres con una gran sonrisa.

DOÑA MARÍA: ¡Qué maravilla, usted en mi casa! ¡Cuántos deseos que tenía de conocerlo!, pero claro, nunca pensé que eso pudiera suceder.

ARTURO: (GRATAMENTE SORPRENDIDO) Bueno, bueno. (TOSE). Muchas gracias pero… (ORGULLOSO) Realmente…, ¿me conoce?

DOÑA MARÍA: ¡Sí! ¡Cómo no voy a conocerlo! ¡Usted es mi escritor favorito ¡He leído todas sus novelas! Mire, acá puede ver Amanecer en África ¡La estaba leyendo ahora! Suspendí la lectura cuando usted golpeó la puerta de mi casa. Tome, fíjese si miento.

 

CONTROL: TEMA MUSICAL QUE SE MANTIENE A LO LARGO DEL RELATO

RELATOR: Arturo toma el libro y lo hojea. Una sonrisa de felicidad se instala en su rostro herido. Ya no se acuerda ni de Mimí, ni del paraíso, ni siquiera de su coche o de su cita. Está en casa de dos mujeres que lo leen y lo admiran. Y, aclarémoslo, eso no sucede todos los días.

CONTROL: TEMA MUSICAL SE ESFUMA
ARTURO: ¡Sí! (RÍE COMPLACIDO) Es cierto. Usted estaba leyendo mi novela. ¿Y le gusta?

DOÑA MARÍA: (ENTUSIASMADA) ¿Qué si me gusta? ¡Me encanta! ¡Sí! Me gusta mucho. Ahora están en el lago Nakuru, con los flamencos. Se escaparon del campamento para verlos dormir bajo la luz de la luna. (LE ORDENA) ¡No me cuente el final! (CON ALEGRÍA) ¡Ah! Además, ¡cómo he gozado con la novela anterior!

LUCÍA: (INTERRUMPIENDO) (MARAVILLADA) Sí, señora, es cierto… (SORPRENDIDA) (COMO SALIENDO DE UN SUEÑO) ¡Señora, es el escritor de sus novelas…! (FASCINADA) ¡Señora! ¡Tenemos a un verdadero escritor en casa!

DOÑA MARÍA: ¡Sí! ¡A un verdadero escritor! (EXALTADA) ¡Y a un viajero! ¿Sabe usted? Lucía también lo conoce. (FELIZ) Yo le cuento todo lo que leo en sus novelas de aventuras.

ARTURO: (COMPLACIDO) Bueno… me alegro mucho. Ustedes me halagan… Brindo a su salud. (BEBE) No todos los días uno se salva de matar un gato…, se estrella contra un árbol…, y conoce a dos… (RÍE COMPLACIDO) a dos admiradoras.

DOÑA MARÍA: A dos admiradoras que lo leen y lo releen. Porque, no sé si usted notó que se escucha varias veces una melodía, pero los libros se leen una sola vez y luego se guardan en el cajón de las cosas usadas. En cambio nosotras, lo leemos y releemos.

LUCÍA: Bueno, además aprendemos mucho con sus viajes. Son muy interesantes.

ARTURO: Para mí es un gran placer que a ustedes les guste mi literatura. Si quieren les puedo dedicar los libros. Digo, si aún los tienen y no están (RIE) “En el cajón de las cosas usadas”.

LUCÍA: No, si la señora los tiene todos en la biblioteca, junto con los manuales del Dr. Cosíforte.

ARTURO: Bueno, pues estoy a su disposición, señora. Cuando quiera se los dedico.

DOÑA MARÍA: Lucía, andá rápido y trae los libros de nuestro huésped. Están en el tercer estante de la biblioteca.

LUCÍA: Sí, señora. Ya mismo voy.

 

CONTROL: SONIDO DE PASOS QUE SE ALEJAN.

ARTURO: No se me ocurrió pensar que, en este lugar tan alejado del centro de la ciudad se me leía.

DOÑA MARÍA: (RIE) ¿Pero usted qué cree?, ¿acaso que somos salvajes?

ARTURO: No, qué esperanza. Se ve de lejos que usted es una persona educada y, además, ilustrada.

DOÑA MARÍA: (CON ORGULLO) Una trata de mantenerse al día en lo que a cultura se refiere.

 

CONTROL: SONIDO DE PASOS QUE SE ACERCAN

LUCÍA: (AGITADA) Acá tiene señora, hice lo más rápido que pude.

DOÑA MARÍA: Bueno, pero de todos modos, no corría tanta prisa. Arturo Fitbam no se nos va a escapar tan fácilmente, ¿no?

ARTURO: (RIE) No, por supuesto. Todavía tenemos que esperar que llegue la emergencia y luego también, que la grúa retire mi coche.

 

CONTROL: TEMA MUSICAL QUE SE MANTIENE A LO LARGO DEL RELATO

RELATOR: Arturo nota en el rostro de las dos mujeres una mirada de complicidad. Sin embargo, toma los libros que se le tienden, los abre, y con mano temblorosa –no olvidemos que acaba de sufrir un terrible accidente que, ni la emoción de encontrarse con admiradoras, lo hace olvidar-, dedica y firma todos los ejemplares. Los regresa con su más amplia sonrisa.

CONTROL: TEMA MUSICAL SE ESFUMA

 

ARTURO: Señora, acá tiene sus ejemplares dedicados. “A mi encantadora salvadora”.

DOÑA MARÍA: ¡Oh, gracias! Los guardaré entre mis tesoros más preciados.

LUCÍA: Señora, ¿y si el señor Fitbam se queda en casa para que lo cuidemos nosotras? La habitación de huéspedes está vacía. Usted tiene el botiquín del doctor y yo puedo atenderlo como la mejor enfermera.

DOÑA MARÍA: (CON SORNA) Sí, mientras no veas sangre, de otra forma salís corriendo.

LUCÍA: (MOLESTA) Bueno, señora, una no es perfecta…

ARTURO: (SE DEFIENDE) No, no… no me parece una buena idea. Yo tengo que resolver cosas pendientes y… además, no quiero complicarles a ustedes la vida.

DOÑA MARÍA: Pero si no nos complicaría nada. Lucía tiene razón. Cuando llegue la emergencia que le practiquen los primeros auxilios y luego se queda con nosotras. Lo cuidaremos con esmero y de paso, usted nos habla de su próximo libro.

ARTURO: (ABRUMADO) Pero, no, de ninguna manera puedo permitir eso, además…

DOÑA MARÍA: Claro, ahora entiendo, usted tiene que hacer su viaje primero.

ARTURO: ¿Viaje…? ¿Qué viaje?

LUCÍA: (MOLESTA) Pero hombre, el viaje en el que se basará su próximo libro….

 

CONTROL TEMA MUSICAL.

PAUTA COMERCIAL

CONTROL TEMA MUSICAL.

CONTROL: TEMA MUSICAL SE MANTIENE A LO LARGO DEL RELATO.

 

RELATOR. Pese a la alegría que siente de que alguien reconozca el valor de su pluma, Arturo no tiene el menor deseo de permanecer en casa de doña María y de Lucía. Tiene muchas cosas pendientes y cree que, luego de que narre el cómo y el por qué de sus libros, nada sacará de interesante en una estadía de la que quiere huir. Por otra parte, la aseveración de Lucía de que él, Arturo Fitbam, va a realizar un viaje, no deja de sorprenderlo.

ARTURO: Bueno, sí, tengo que pensar en mi próximo libro y comenzar a trabajar en él.

LUCÍA: (ENTUSIASMADA) Sí, la señora siempre dice que usted es un gran escritor. Y un gran escritor tiene mucho que hacer, ¿verdad?

ARTURO: Sí, claro, es un trabajo como cualquier otro, con otro ritmo. (PIENSA) Pero igual de exigido. Como el suyo, Lucía. No debe ser fácil mantener esta enorme casona siempre limpia y con los pisos tan relucientes. Se nota que usted trabaja mucho.

LUCÍA: (CON ORGULLO) Sí, gracias…, yo trabajo mucho, pero su tarea es mucho más interesante y más importante que la mía. Por lo menos eso me parece. Usted escribe muy bien y yo aprendo mucho con las cosas que doña María me cuenta. ¡Pero además lo envidiamos tanto…!

ARTURO: (EXTRAÑADO) ¿Me envidian? ¿Por qué? ¿Porque escribo?

DOÑA MARÍA: No… por todo lo que usted ha viajado.

LUCÍA: Nosotras viajamos con usted cuando lo leemos… En realidad, lee la señora y me cuenta sobre sus viajes…

ARTURO: (DUDANDO) Bueno… la verdad es que viajar… no viajo.

DOÑA MARÍA: Sí, cómo que no. En la novela En busca de un amor perdido, cuando Idina finalmente lo encuentra, usted está en Palmira, en Siria

ARTURO: Bueno… en fin, eso lo escribo desde mi casa…

LUCÍA: (SUSPIRA) Y cuando usted está en Petra … era Petra, ¿no señora?

DOÑA MARÍA; Sí, Lucía. Era Petra… en Jordania

LUCÍA: …y usted recorría con su amor el desfiladero montando un camello…

ARTURO: (INQUIETO) Bueno, un atlas… algún libro de geografía… alguna película de aventuras… Eso me ayuda a recrear los lugares…

DOÑA MARÍA: (IMPERATIVA) ¡No diga pavadas! (SUSPIRA) No, si es maravilloso viajar con usted. ¿Cómo no lo vamos a envidiar si se pasa la vida viajando?

LUCÍA: ¡Viaja tanto que no sabemos de dónde saca tiempo para escribir!

ARTURO: (PROTESTA) ¡Pero si nunca salí de mi casa!

DOÑA MARÍA: (ENOJADA) ¡Mentira! ¡Cómo dice eso!

LUCÍA: (CON ANSIEDAD) Acaso no es verdad…

ARTURO: ¡Nooo! Qué más quisiera. Soy como Emilio de Salgari, que nunca conoció el Caribe…, o como Julio Verne, que nunca viajó al fondo del mar. Ambos escribieron sobre lugares y cosas que nunca…, que jamás conocieron.

LUCÍA: (DECEPCIONADA) ¡Oh!, ¿lo oye señora? (A ARTURO) Entonces… Mark…, ¿nunca existió?

ARTURO: Bueno, nunca existió no, Mark es un vecino mío. Es inglés, como el protagonista de Amanecer en África. Y algo inclinado a la bebida. De lo que estoy seguro es de que nunca conoció ni Tanzania ni Kenia.

DOÑA MARÍA: ¿Y Francesco? ¿También es un vecino?

ARTURO: (RÍE) ¡Nooo!, Francesco es mi loro. A él le gusta mucho la música árabe. En la radio hay una audición que se llama Mundo Árabe en la que siempre ponen música y Franceso, cuando la oye, canta y baila. Es muy gracioso verlo. Fue por eso que, cuando tuve que elegir un nombre para el eterno amor de (VUELVE A REIR) En busca de un amor perdido, no se me ocurrió mejor nombre que el de mi loro.

DOÑA MARÍA Y LUCÍA: (AMBAS A CORO Y DECEPCIONADAS) ¡Ah! Entonces usted ¿nunca viajó como nosotras pensamos?

ARTURO: (RÍE) ¡Noooo!

DOÑA MARÍA Y LUCÍA: (A CORO) ¡Ahh!

ARTURO: (MÁS ANIMADO) Bueno, ahora que todo se aclaró, ¿no me convidan con otro cognacito? Es muy bueno realmente.

DOÑA MARÍA: (DECEPCIONADA) Lucía, fÍjate si llegó la ambulancia. No entiendo por qué tarda tanto.

LUCÍA: (SUSPIRA) Es cierto señora, hace más de diez minutos que llamé y todavía…. ni noticias.

 

CONTROL: TEMA MUSICAL QUE SE MANTIENE A LO LARGO DEL RELATO

RELATOR: Ante el asombro de Arturo que estira su copa en espera de otro sorbo de cognac, las dos mujeres, lejos de atenderlo se dedican a sus quehaceres: doña María retoma su libro y Lucía guarda la botella de cognac y acomoda los elementos con los que fue atendido el herido pocos minutos antes.

CONTROL: SONIDO DE ELEMENTOS METÁLICOS, PUERTA DE ALACENA QUE SE ABRE, SONIDO DE VIDRIO SOBRE VIDRIO.

 

ARTURO: (QUEJOSO) Lucía, no guarde la botella. Sírvame un poco más de ese rico cognac.,. Me duele la cabeza. (INSISTE) Y me duele mucho… (AL NO OBTENER RESPUESTA) Doña María, ¿qué capítulo de mi novela está leyendo? (MUTIS) Pero señoras, yo estoy acá, ¿recuerdan? Fue por defender a Mimí que choqué contra el paraíso y por eso estoy herido. (INSISTE) Y muy herido. (SILENCIO) ¡Soy Arturo Fitbam, su escritor favorito…!

LUCÍA: (VOZ EN SEGUNDO PLANO) ¡Cuánto tarda esta ambulancia!

DOÑA MARÍA: Sí. Demasiado. Está tardando demasiado.

ARTURO: (CASI GRITANDO) ¡Señoras! ¡Su escritor favorito está acá! (TOMA AIRE Y GRITA) ¡El héroe que ha viajado por todo el mundo para narrarles a ustedes sus aventuras para que ustedes puedan viajar con las alas de la imaginación está acá. Soy yo y me llamo Arturo Fitbam!

DOÑA MARÍA: (FELIZ) ¿Cómo dijo? ¿Ha viajado usted?

ARTURO: (EN UN ARRANQUE) ¡Muchísimo!

LUCÍA: (CON VOZ TRIUNFANTE) (VOZ EN PRIMER PLANO) ¿Vio? Y nos quería hacer creer que nunca había salido de su casa.

DOÑA MARÍA: Rápido Lucía, sírvele otro cognacito a Arturo.

LUCÍA: (CONTENTA) ¡Ya mismo señora!

 

CONTROL. MÚSICA INCIDENTAL

PAUTA COMERCIAL

CONTROL: TEMA MUSICAL QUE SE MANTIENE A LO LARGO DEL RELATO

 

RELATOR: El escritor y la viuda encuentran enfrascados en una animada charla. Cada tanto, doña María le extiende a Arturo el libro Amanecer en África y él, complacido, le comenta con lujo de detalles y grandes ademanes sobre lo que ahí está escrito. Lucía, mientras tanto, no deja de atenderlo y escucha interesada los relatos de sus aventuras mientras sostiene entre sus manos la botella de cognac que, a esta altura de la tarde, se encuentra bastante menos llena.

 

CONTROL: MÚSICA INCIDENTAL QUE SE CONFUNDE CON EL SONIDO DE UNA AMBULANCIA. LUEGO DE UNOS MINUTOS SE OYE EL SONAR DEL TIMBRE DE CALLE.

CONTROL: MÚSICA INCIDENTAL SE ESFUMA.

 

LUCÍA: ¡Llegó la emergencia!

DOÑA MARÍA: (MOLESTA) ¡Justo ahora que nos estaba contando sobre sus viajes…!

LUCÍA: Venga, Arturo, déjeme ayudarlo. (PAUSA) Arturo… ¿me permite que lo llame así? ¡Lo admiro tanto!

DOÑA MARÍA: (ORDENA) Déjalo y abre la puerta. Los de la emergencia lo van a ayudar…

 

CONTROL: SONIDO DE PASOS QUE SE ALEJAN. SONIDO DE PUERTA QUE SE ABRE.

CONTROL: TEMA MUSICAL QUE SE MANTIENE A LO LARGO DEL RELATO

 

RELATOR: Bajo el dintel de la puerta se encuentran, frente a las mujeres y a Arturo Fitbam dos fornidos hombres vestidos de blanco. Uno de ellos sostiene, en sus manos, una camilla plegada.

CONTROL: TEMA MUSICAL SE ESFUMA.

 

HOMBRE 1: (VOZ EN SEGUNDO PLANO) Buenas tardes.

LUCÍA: (VOZ EN SEGUNDO PLANO) Buenas tardes… Pasen señores. Ahí está el herido…

DOÑA MARÍA: Buenas tardes.

 

CONTROL: SONIDO DE PASOS QUE SE ACERCAN.

CONTROL: TEMA MUSICAL QUE SE MANTIENE A LO LARGO DEL RELATO

RELATOR: Ambos hombres se aproximan con la camilla y la despliegan con habilidad entre mucho ruido de engranajes.

 

CONTROL: SONIDO DE CAMILLA AL ABRIRSE

HOMBRE 1: (AL HERIDO) ¿Puede caminar?

ARTURO: (CON DOLOR) Sí, si me ayudan a incorporarme…

 

CONTROL: TEMA MUSICAL QUE SE MANTIENE A LO LARGO DEL RELATO

RELATOR: Arturo intenta dejar la copa de cognac sobre una mesa, pero Lucía se acerca presurosa.

LUCÍA: No se moleste, Arturo. Por favor (SEDUCTORA), deme la copa.

ARTURO: Gracias, Lucía.

 

CONTROL: SONIDO DE LA COPA QUE SE APOYA SOBRE UNA MESA

HOMBRE 2: Si puede caminar no usamos la camilla…

HOMBRE 1: (HACIENDO FUERZA) Tomalo de los sobacos… Así, bien. Fuerza ahora para levantarlo. Bien, bien, trate de caminar. Eso es, camine despacio… Así, muy bien… ahora vamos. Despacito.

 

CONTROL: SONIDO DE PASOS LENTOS QUE SE ALEJAN

HOMBRE 1: Se las arregla bien, cerrá la camilla.

HOMBRE 2: Tá bien.

 

CONTROL: SONIDO DE CAMILLA AL PLEGARSE
.
HOMBRE 1: (VOZ EN SEGUNDO PLANO) En la ambulancia le tomaremos los datos. (A LAS MUJERES) Gracias señoras. (PAUSA) Buenas tardes.

DOÑA MARÍA Y LUCÍA: (A CORO) Buenas tardes.

DOÑA MARÍA: (ALZANDO LA VOZ) Buenas tardes, Arturo ¡Que se mejore! ¡Qué siga bien! ¡No se olvide de que acá tiene a dos admiradoras que lo seguirán leyendo para viajar con usted. ¡Pase a visitarnos cuando quiera!

ARTURO: Adiós y gracias. Cuiden mucho a Mimí. Lamento haber estropeado su paraíso.

DOÑA MARÍA: Por favor, no se preocupe, Don Mario es un buen jardinero. Él lo curará. ¡Adiós y suerte en sus nuevos viajes! ¡No deje de mandarnos alguna tarjeta postal desde donde se encuentre!

 

CONTROL: SONIDO DE PUERTA AL CERRARSE. SE OYE LA SIRENA QUE SE ALEJA.

DOÑA MARÍA: ¡Ay Lucía, qué maravilla! ¿Te das cuenta a quién tuvimos en casa gracias a Mimí?

LUCÍA: (SUSPIRA) Sí, señora,… a nuestro escritor favorito…

DOÑA MARÍA: Sí… y qué envidia me da… ¿Te imaginás la suerte que tiene de haber viajado tanto?

LUCÍA: (SUSPIRA) Sí, señora, (NUEVO SUSPIRO) quién fuera él…

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