Diez miradas sobre el amor

PRÓLOGO DE LA ANTOLOGÍA DEL MISMO NOMBRE EDITADA POR ED. ALGAZUL, BUENOS AIRES, 2010 

 

El amor, verdad innegable. ¿Pero es que acaso existe? ¿Es el amor el motor que nos mueve? ¿En la prehistoria existía ese sentimiento llamado amor, o es algo cultural que se desarrolló con el correr de los tiempos y el  crecimiento del hombre?

¿El niño nos ama, o necesita? ¿Aman los padres o se ‘aman’ en su niñez, dándose lo que sus padres no les dieron?

¿Amó Cyrano? ¿Fue un amante despechado, o el narcisista más grande del mundo que sólo se amaba a sí mismo?  Romeo y Julieta, ¿eran jóvenes rebeldes o llegaron a sentir ese sentimiento tan maravilloso que los impulsó a realizar la hazaña de ‘morir por amor’?

Acaso el más grande amor sea el amor al prójimo, digamos el amor de Madre Teresa de Calcuta a sus pobres, pues ella todo lo daba desinteresadamente. Amaba y ayudaba, sin esperar nada a cambio, ni siquiera el amor de Dios porque en ella estaba ya todo el amor.

Pero muchos asimilan amor a pasión, centran todo en el amor erótico y lo adornan hasta transformarlo en un sentimiento trascendente. Dice Calderón de la Barca que cuando el amor no es locura, no es amor, concepto reiterado el siglo pasado por Antonio Machado: Porque en amor locura es lo sensato…  Sin embargo, el actor Peter Ustinov tiene dicho: El amor es un acto de perdón interminable… una mirada tierna que se convierte en hábito, vuelta de tuerca a aquello abismal de Miguel de Unamuno: Compasión no es sino pasión compartida.

Sin duda, el amor es capaz de llevarnos a cometer las mayores locuras, pero  también, si hablamos de ese sentimiento que todos se empeñan en atisbar, el fácil reconocer que la amistad abnegada contiene una cuota grande de amor, porque da sin egoísmos, da porque sí, y no espera nada a cambio, ¿o es que acaso espera?

En Oriente el amor es entendido desde una concepción filosófica basada en el culto a la energía femenina. Dicha visión del mundo ha tenido varios nombres y ha sido fuente para sistemas filosóficos bien conocidos como el chamanismo, el druidismo, el culto draconiano egipcio, el taoísmo y el tantra.

Basta ya con esta reseña: el tema del amor puede llevarnos a intercambio de opiniones de muy diversas índoles, todas atendibles. Quizás, indistintamente, sea la falta de amor la que está destruyendo al mundo, o tal vez lo sea el amor desmedido por el poder y las cosas materiales.

De todos modos creo que hay tantas clases de amor (si es que finalmente existe eso llamado amor), como individuos, y sus relaciones entre sí. Veamos pues, para continuar eldebate estas Diez miradas sobre el amor.

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